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La hermana de Margarita Rosa en Colombia

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Luego de casi 10 años radicada fuera del país, la hermana mayor de Margarita Rosa de Francisco quiere regresar para reencontrarse con sus raíces y poner a prueba su talento como actriz.
Adriana de Francisco vino a Colombia en compañía de su hija menor Hanna Schimjawicz. Sus planes son establecerse de nuevo en Colombia. Foto: Imagen Reina/11.
Por: 10/10/2011 00:00:00
Estuvo en Colombia con su hija menor, Hanna, indiscutible heredera de la belleza que caracteriza a las mujeres de la familia.
 

Después de casi una década, Gerardo de Francisco y Mercedes Baquero vuelven a tener cerca a sus tres hijos, Margarita Rosa, Martín y Adriana. Foto: Archivo Particular.

Aunque lleva ya un buen tiempo viviendo en Canadá, Adriana de Francisco no ha perdido su acento caleño y la frescura a la hora de hablar. Es la hija mayor de Gerardo de Francisco y Mercedes Baquero y la hermana de Margarita Rosa y Martín, sin embargo, y a pesar de haber crecido en medio de artistas, su vida tomó un rumbo diferente que la llevó a convertirse en licenciada en Filosofía y mamá de tres adolescentes.

Hace diez años, Adriana y su esposo Saúl Schim-jawicz tuvieron el mismo temor de tantas familias colombianas y decidieron irse del país. “Vivíamos muy contentos en Cali, pero los problemas de inseguridad eran muy grandes. Los niños estaban chiquitos y no queríamos que crecieran con esos miedos”. Eran los días de los secuestros masivos como el de la iglesia La María, o el del kilómetro 18, o las famosas ‘pescas milagrosas’ que tenían aterrorizada a la nación, por eso, la pareja tomó la decisión de mudarse a Canadá con sus hijos Sophia, Nathaniel y Hanna, que entonces eran unos niños.

“Creo que ha sido una de las despedidas más dolorosas. Yo soy la más pueblerina de este mundo”, cuenta Adriana, quien a pesar de tener una buena vida en Toronto, nunca logró acostumbrarse. “Me hace falta todo, pero lo que más extraño es el ‘desorden’ y la informalidad que tenemos los colombianos para algunas cosas. Allá todo tiene que ser planeado y medido. Hasta invitar a los amigos a la casa es todo un proceso que se debe organizar con mucha anticipación”. Por eso, cada vez que podía regresaba al país para estar con su familia y para que sus hijos estrecharan los lazos con el lugar que los vio nacer.

“Desde que llegamos a Canadá mi mamá se encargó de que tuviéramos muy clara nuestra identidad y por eso nos sentimos orgullosos. Colombia es divina”, dice Hanna, la hija menor de Adriana que acaba de cumplir 16 años. No recuerda mucho su partida, pero lo que sí sabe es que le encanta venir de vacaciones para visitar a los amigos que aún conserva y dejarse consentir por sus abuelos y tíos. Hanna y sus hermanos crecieron lejos de la popularidad de la familia, para ellos, Margarita Rosa no es ni ‘Gaviota’, ni ‘La Mencha’, sino ‘La tía’. “Soy consciente de que la gente reconoce a mi familia y cuando estábamos más chiquitos mi abuela nos mandaba videos y fotos para saber qué estaban haciendo, pero ante todo, los veo como eso, como mi familia”, explica esta adolescente, que ya hace rato pasó a la mamá en estatura y no descarta iniciar una carrera en las pasarelas. “Me han parado un par de veces en la calle a preguntarme si quiero modelar. Me llama la atención, pero también quiero estudiar Medicina porque me apasiona la idea de poder ayudar a otras personas”.

En esta visita a Colombia, Adriana se convenció aun más de que es tiempo de volver. Sus hijos mayores, Sophia de 21 y Nathaniel de 18, ya están en la universidad y estudian Matemáticas, mientras que Saúl, su esposo, la apoya incondicionalmente.
 
“Ha sido mi compañero de vida durante 30 años, tenemos una relación muy linda, y él entiende que si mi felicidad está en Colombia debo buscarla”. Por eso, al llegar retomó su trabajo en la producción de la obra de teatro ‘A solas’, protagonizada por Margarita Rosa, y tuvo la oportunidad de presentar un casting para la serie Correo de inocentes del canal RCN, en la que interpreta a una abogada llamada Susana.

“Trabajar con mi hermana siempre será gratificante, porque aprendo mucho y nos llevamos muy bien”. Y al contrario de lo que sucede en otras familias, la relación entre ellas está lejos de los celos. “Creo que desde muy pequeñas sabíamos que éramos diferentes. En eso tuvo que ver la crianza que nos dieron mis papás. Cada uno de nosotros era valioso sin comparaciones ni exigencias. Cuando a Margarita le propusieron ser reina, yo era la que más la empujaba y le decía, ¡dale que vos vas a ser Miss Universo!”.

Por supuesto que los más felices con estos planes de regreso son sus papás, Gerardo y Mercedes, que volverán a tener cerca a sus tres hijos. Por ahora, Adriana se toma las cosas con calma mientras revisa posibles ofertas de trabajo para cumplir el sueño de regresar a su tierra y recuperar el tiempo que le quitó la distancia.

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