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JUANES:¡QUÉ BACÁN TAN EDUCADO!

JUANES:¡QUÉ BACÁN TAN EDUCADO!

Gustavo Gómez director del programa "Hoy por Hoy" de Caracol radio viajó con Juanes a Bogotá después del concierto. Él grabó este video y escribió estos sentidos párrafos.
Por: Gustavo Gómez Córdoba15/4/2010 00:00:00
 
Juanes: ¡qué hijueputa tan educado!
 
En su discreta llegada a Bogotá luego del concierto “Paz sin fronteras”, lejos de la prensa y de las cámaras, Juanes le demuestra a un puñado de emocionados colombianos que, además de Canciller, es embajador magnífico de Bacanolandia.
 
Bien podría no contar lo que voy a contar. Total, ¿qué relevancia informativa puede tener revelar que Juanes es un bacán cuando todo el mundo sabe que Juanes es un bacán? Lo cuento, entonces, porque apenas justo es que dos o tres gatos más sepan que Juanes es un bacán cuando no hay cámaras, ni micrófonos; que con los pies sobre la tierra es tan un bacán como a los 11 mil metros de altura. Déjenme comenzar para que terminemos rápido: es domingo 16 de marzo y Juanes completa una semana comiendo mal y algo así como 72 horas despierto. Hace un par de horas terminó su concierto en el puente Simón Bolívar. Despidió a todos sus amigos y está sentado con Fernán Martínez, su manager, terminando de quemar la energía que le queda. Recién entiende que todo acabó, que ya ellos, felices todos, se fueron o están cogiendo camino a casa. Fernán lo convence de que, por primera vez en tantas y tantas horas, es hora de ocuparse de sí mismo, y se van a las carreras al aeropuerto de Cúcuta, donde el último MD-83 de Avianca está a punto de despegar. La tripulación le hace la espera, como mínimo gesto de agradecimiento con quien acaba de regalarnos un concierto armado con puro cariño. Sube al avión y de inmediato se le vienen encima niños con sombrero vueltiao, señoras de evidente vocación maternal que lo quieren llenar de besos húmedos, niñas tetonas con escotes generosos, un tipo gordo con camiseta blanca comprada en Villa del Rosario de Cúcuta y un zoológico de personajes que incluye a la periodista Yanelda Jaimes -grabadora en mano- tratando de sentársele en las piernas para hacer la entrevista irresistible: Juanes entre un avión. Y Juanes, que no ha comido, que no ha dormido, que no ha tenido descanso alguno, en vez de hacer lo que cualquier persona sensata haría, mandarlos a la mismísima mierda, pasa el vuelo entero firmando, besando, abrazando, saludando, conversando, respondiendo y sonriendo. Llega a Bogotá y apenas se abre la puerta del avión le aterrizan por todos los flancos auxiliares de vuelo, pasajeros de otras rutas, técnicos de pista, hombres de la seguridad y mujeres enamoradas que le gritan cosas deliciosas. Pudiendo correr al carro que lo espera en la pista, como lo ha hecho Fernán -que es cordial pero no fanático-, prefiere plantársele a quienes lo acosan para darles la cara y darles el pedazo de él que mejor les cuadre. No hay cámaras, no hay periodistas de farándula, no hay noticieros rondando. El parcero está en su estado más natural: parcero persona, parcero muy persona. Alcanzo a sacar el celular, y subiendo y bajando en este orgasmo de cien cabezas, le hago un video que no tiene otro fin que dejar registro de que no hay bacán tan bacán como El Bacán. Este señor de pelo parado puede darse el lujo grande de regalar un hijueputazo delante de 100 mil personas y quien sabe cuántos millones de televidentes y radioescuchas, y puede dárselo con la confianza de que no voy a cambiar de opinión. Esta noche, junto a la escalera del avión, confirmo que el dueño de tan sentido madrazo sigue siendo uno de los colombianos más decentes y educados que conozco. ¡Qué hijueputa tan educado, tan querido y tan bacán!
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