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Javier Bardem come, reza y ama con Julia Roberts

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En esta entrevista exclusiva para Jet-set, el actor español cuenta lo que significó trabajar por primera vez junto a Julia Roberts y encarnar a un brasileño en Comer, rezar, amar, cinta del momento.
Javier Ángel Encinas Bardem, su nombre completo, no se siente muy cómodo al actuar en inglés. Foto: Corestía Sony Pictures.
Por: 15/10/2010 00:00:00
Elegido este año como uno de los mejor vestidos del mundo por la revista Vanity Fair, Bardem no da respuestas evasivas y muestra siempre su talante de pensador. La película Comer, rezar, amar, secuela de un fenómeno mundial que comenzó con el libro del mismo nombre, le ha dado nuevos motivos para filosofar sobre lo simple y complejo de la vida.

La obra cuenta la historia de Elizabeth Gilbert, una estadounidense que sufre una crisis que la lleva a un viaje de búsqueda de sí misma. En el Lejano Oriente encuentra el comienzo de la paz que tanto anhela y también el amor junto a Felipe, interpretado por Bardem, un brasileño que vive una experiencia similar a la suya. Ese marco tan espiritual, sirve de pretexto a estas reflexiones que permiten develar, así sea un poco, el misterio del actor, reacio siempre a hablar de su vida personal y en especial de su relación con su esposa Penélope Cruz.

¿Tiene mucho en común con Felipe, su personaje en Comer, rezar, amar?
-Somos muy diferentes. Para empezar, él conduce y yo no (risas). En serio, existe algo en él que me gustaría llevarme y creo que es su sentido del perdón. Está en paz consigo mismo y con lo que es. No aparenta ser alguien más, ante nadie. Algunos lo llamarían egoísmo, yo no lo veo así. Para dar algo a otra persona, debes aprender a perdonarte a ti mismo.

Él se aisló porque tiene el corazón roto y perdió un poco de fe…
-Sí, y creo que perder la fe es lo peor de todo. Cuando pierdes la fe, no queda nada, pues nadie va a pelear la batalla por ti. En realidad te debes levantar y seguir peleando; la lucha más difícil de todas es contra tu peor enemigo, que eres tú mismo.

¿Es tan sensible y romántico como Felipe?
-No sé si soy romántico, pero debo ser sensible, de otra forma es imposible ser actor. Si quieres ser actor realmente debes ser abierto, dejarte llevar por las emociones. No es difícil, todos actuamos todo el tiempo. Lo difícil es volver a ser tú mismo, después de que te dejaste llevar por esas emociones.

¿Todos necesitan un escape en algún momento?
-Por supuesto, aunque yo diría que el paraíso está donde tú quieres que esté. Si realmente aprecias las cosas más valiosas de la vida, entonces, puedes encontrar el paraíso en la siguiente habitación. Para mí, es estar rodeado de las personas que amo, amigos desde que teníamos 12 años, sin importar qué hacemos, sólo quiero estar con ellos, y burlarnos de nosotros mismos. Ése es el paraíso, reír realmente sobre ti mismo, sin parar.

¿Por qué cree que Comer, rezar, amar es tan popular?
-Porque todos tenemos crisis parecidas a las de Liz Gilbert. No hay una fecha límite para dejar de tener crisis. Cada etapa de la vida viene con una crisis distinta. Creo que vivimos en una sociedad en la que tener todo no es suficiente y a veces debemos ir a la raíz de lo que es no tener nada, perderse uno mismo, para reencontrar nuestros conceptos básicos. Y lo más básico de todo somos nosotros mismos.

¿Es verdad que se fue solo a Brasil cuando tenía 20 años?
-Cierto. Planeé ese viaje durante un año con uno de mis mejores amigos, pero en el último momento yo estaba en el aeropuerto listo para tomar el avión y mi amigo no llegó. Lo llamé y dijo que no podía ir, así que partí solo durante dos meses a un país diferente. Fue aterrador estar solo en un lugar donde no hablas el idioma, pero me encantó. Fue hermoso y desde entonces siempre he regresado a Brasil. Y esa es otra de las razones por las que hice Comer, rezar, amar: ¡me permitió ser brasileño por un mes, sólo por un mes, tener esa bendición!

¿Estaba nervioso por trabajar con Julia Roberts?
-Cuando llegué, todos estaban cansados, pero Julia estaba ahí, sacando toda la energía. Era como un entrenador de fútbol, como si dijera: “¡vamos, vamos, vamos!”. Y para mí fue muy útil, pues era como el chico nuevo del pueblo, te sientes intimidado por ella, pero cuando conoces a Julia Roberts, sucede exactamente lo contrario. Fue algo como: “Bienvenido, esto es lo que hay, todo es fácil, vamos a divertirnos”, y desde entonces todo fue fácil.
Lo que no aprecias cuando ves la película es que ahí está una actriz que transfiere toda la energía de 350 personas. Si el actor principal decae, no hay película.

¿Felipe es la persona más agradable que ha interpretado?
-(Risas) En realidad, creo que es uno de los más sanos que he interpretado. Él está en un lugar donde se siente mejor consigo mismo, y eso es bueno. Quería personificar a un brasileño, ellos no son tan tensos como los españoles, como yo, son más suaves, es como si flotaran.

¿Cuál es la diferencia entre hacer cine en Europa y en Hollywood?
-¡Creo que el dinero es una diferencia! ¡Puedes decir que hay más dinero por el tamaño de los trailers y la comida! La comida estadounidense es una locura. Pero al final, para mí todo es igual. Dicen: “acción” y “corte”, y en ese momento sientes el mismo temor, las mismas necesidades, las mismas ansiedades, las mismas dudas. No obstante, cuando trabajo en inglés es distinto, pues debo hablar en un idioma extranjero, con lo cual no me siento muy cómodo, entonces tiemblo (estremecimiento).

Aun trabajando en español, ¿siente ansiedad?
-Sí, son ansiedades distintas, como elegir dónde poner tu miedo. Si el idioma representa un problema, puedes poner tu temor ahí. Pero hay muchos otros miedos, al trabajar en mi propio idioma es algo como: “muy bien, ¿ahora qué temor debo elegir?” (risas). Pero supongo que ese miedo es lo que te mantiene motivado. Cuando no lo sientes, entonces algo está mal.
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