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Isabel Sofía Cabrales defiende a Tomás Uribe

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Después del siete de agosto, Tomás Uribe y su esposa, la modelo y presentadora Isabel Sofía Cabrales, retomaron la vida de estudiantes. Pero lo hicieron en Estados Unidos, donde siguen capoteando algunas críticas.
La momposina Isabel Sofía Cabrales desafió a algunas de las críticas que recibió su esposo, el empresario Tomás Uribe. Habló fuerte, porque, según dijo, “ya está bueno de tanta polémica”. Foto: Imagen Reina/10.
Por: 20/1/2011 00:00:00
Durante su corto paso por el país, la joven modelo habló con Jet-set y enfrentó a los detractores de su marido.

El pasado siete de agosto, después de la transmisión de mando a Juan Manuel Santos, Álvaro Uribe Vélez empezó su travesía como conferencista por varias universidades del mundo, incluyendo algunas de Estados Unidos. Casi al tiempo, su hijo Tomás y su nuera Isabel Sofía Cabrales empacaban maletas para un largo viaje al país del norte, donde él adelanta un énfasis profesional en Negocios y ella se alista para terminar tres materias de nivelación en la carrera de Relaciones Internacionales.

Hacia la misma época, la familia completa, a pesar de la distancia, empezaba a asumir las polémicas que estallaron en los primeros meses de la era posuribista. “No puedo decir que en estos momentos respiro oxígeno. Aquí en Colombia hay mucha gente buena, pero también gente mala que ataca a mi esposo y a su familia”, asegura la joven modelo, quien por razones de seguridad no especificó en qué ciudad norteamericana complementa sus estudios profesionales.

En el momento en que ella salía en defensa de su pareja, la radio colombiana le hacía eco a las explosivas declaraciones de Miguel Nule, desde Ciudad de Panamá. El empresario involucrado en el carrusel de contrataciones con el Distrito de Bogotá señalaba que el hijo del ex presidente Uribe “actuó como intermediario de una pretendida alianza entre los Nule y la brasileña Odebrecht durante una reunión realizada en noviembre del 2008”.

A finales de diciembre, mientras la prensa exprimía hasta la última palabra del inversionista barranquillero, Isabel Sofía rompía el silencio de los últimos meses, en los que prometió no volver a hablar de su familia: “Hay que pedirle a Dios que se haga justicia con tantos ataques. No se puede hacer más cuando uno actúa de buena fe. Al único que hay que rendirle cuentas es a Dios, no al resto de la gente que tiene rabo de paja”. Quienes la conocen aseguran que pocas veces Isabel Sofía habla así de fuerte. “Confío en mi marido. Sé con quién me casé: lo que digan o dejen de decir, me tiene sin cuidado”.

Por estos días, Isabel Sofía y Tomás tratan de sacarle el máximo jugo a su anonimato en las tierras del Tío Sam. Por ejemplo, ella volvió a hacer mercado y a almorzar sola debido a las pocas horas en que los dos coinciden en casa, y donde a diario repasan las noticias del país, incluyendo los fuertes rumores de postular a Uribe a la Alcaldía de la Capital de la República: “Sólo puedo decir que él ha hecho mucho por la imagen de Colombia. Todo el mundo relaciona a nuestro país con Uribe. Allá, en Estados Unidos ha cambiado la percepción que tienen de nuestra nación. Me lo ha dicho gente que no sabe que soy la nuera del ex mandatario. Yo les hablo de nuestro crecimiento económico y de los avances en el tema de la seguridad”.

La posibilidad que tiene la pareja de mimetizarse entre los miles de estudiantes del mundo entero, les ha permitido fortalecer su relación, y no es porque hayan vivido la supuesta crisis que inventaron las revistas del corazón en los días en que estaban recién casados: “La experiencia del extranjero ha implicado madurar más. Tomás y yo estamos más enamorados, dándonos apoyo todo el tiempo”.

¿Y qué pasó con el modelaje? Por lo pronto ha sido imposible, aunque existe el ofrecimiento de prestar su imagen para una empresa de telecomunicaciones que dirige sus productos hacia la comunidad latina. Sus agentes en Colombia no han podido concretar la negociación por la falta del requisito de la visa de trabajo que se necesita incluso para empleos esporádicos como el de modelo.

Este año, Isabel Sofía vendrá de visita con más frecuencia al país tras decidir que colaborará con la fundación de su hermana María Cristina Cabrales, quien desde hace meses ayuda a los damnificados del invierno de Mompox, su ciudad natal. Hacia finales de este mes, las jóvenes filántropas realizarán una subasta como una acción concreta e inmediata que les permita recaudar fondos para las cientos de víctimas de la depresión momposina que pasaron las fiestas de año nuevo en cambuches improvisados en la carretera. Ante esto, no sobra la pregunta de si desearía ser Primera Dama. La respuesta es la misma de siempre: “No, a Tomás no le gusta la política”.
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