NEWSLETTER

Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Helí A. Torrado, abogado de Shakira y Lecompte

Eventos

El nombre de este abogado está relacionado con las separaciones más sonadas de los últimos años. Juan Carlos Lecompte lo nombró su apoderado en su divorcio de Ingrid. Y Shakira lo buscó para su acuerdo prenupcial que la salvó de entregarle la mitad de su fortuna a De la Rúa.
El abogado Helí Abel Torrado lleva dos matrimonios y varios libros especializados en el tema del divorcio. Por su larga experiencia, ha detectado que las grandes causas de separaciones en Colombia son la infidelidad y los problemas económicos de algunos de los cónyuges. Foto: Imagen Reina/11.
Por: 19/4/2011 00:00:00
En sus 30 años de trabajo, el abogado Helí Abel Torrado ha divorciado a unas 650 parejas no sólo de Colombia, sino del extranjero, bajo la estricta privacidad que siempre le han exigido estas personas. Nunca antes, exceptuando los últimos meses, el jurista había salido a la luz pública a exponer los detalles de los procesos de separación de sus clientes, aunque fueran conocidos en el país. Pero finalmente se atrevió, ante la importancia que no sólo cobró el proceso de separación de Íngrid Betancourt y Juan Carlos Lecompte, quien lo nombró como su apoderado, sino el de Shakira y Antonio de la Rúa, quienes ante este asesor legal pactaron un sonado acuerdo prenupcial hace varios años.

Sólo que el diferendo Shakira-De la Rúa adquirió más resonancia mediática mundial no sólo por la fama de la artista, sino por la mala prensa que trató de mostrar al empresario argentino como un gigoló que vivía interesado en la envidiable fortuna de la artista barranquillera. A Shakira, la revista Forbes le estimó unos ingresos de 38 millones de dólares en promedio cada año, solamente por las ventas de sus discos, sin incluir las campañas publicitarias ni los dividendos de sus giras musicales por todo el planeta.
 
“Terminé hablando para proteger al mismo Antonio, pues la gente ha creído que es un vividor. Para mí es una persona muy correcta”, dijo Torrado, quien lo conoció hace unos siete años cuando él y su novia firmaron un convenio prematrimonial, que se conoce técnicamente como capitulación. En ese entonces, ni años después, la pareja habló claramente de la posibilidad de ir al altar.

El ‘waka-waka legal’

En el año 2004, Shakira contactó a Helí Abel Torrado por teléfono y le pidió que la asesorara legalmente ante la decisión de que “ella y De la Rúa habían decidido vivir juntos, pero bajo estrictas reservas para evitar los comentarios de la prensa”. Con el recurso legal de las capitulaciones, la pareja buscaba sólo algunos beneficios de la sociedad conyugal, pues se pactó por escrito que Antonio renunciaba a los bienes que tenía Shakira en aquel momento y a todo lo que adquiriría después del acuerdo prenupcial, incluyendo los bienes raíces y las utilidades por su exitosa carrera musical.

El abogado se encargó de redactar el documento que firmaron en el Consulado de Miami, conforme a la ley colombiana, y en el cual ambos contribuyeron únicamente con 20 mil dólares a la sociedad patrimonial, y que fueron repartidos en mitades iguales cuando decidieron tomar caminos sentimentales diferentes. Por supuesto, esto corresponde a una cifra simbólica, atendiendo que la barranquillera sigue trepada en el exclusivo grupo de las multimillonarias de Forbes, con muchos dólares, pero medida con el dinero en el momento de la separación con su novio argentino.

“Cada vez que los medios los ponían a pelear, se decía que Antonio se iba a quedar con la fortuna de Shakira. Pero, insisto, Antonio es un hombre honesto. Como parte de esa rectitud y honradez cumplió amablemente con los acuerdos de las capitulaciones”, complementó Torrado, quien salió a dar la cara por el joven argentino que sigue trabajando con su ex novia.

En plata contante y sonante, De la Rúa sólo recibió diez mil dólares por la separación de Shakira, quien se fue con su ‘waka-waka’ a otra parte, y con la precaución de no despilfarrar los millones que ha trabajado con el sudor de sus caderas.

Diferendo Betancourt-Lecompte

La ley de divorcio en Colombia se aprobó en 1994, tras la reforma constitucional del gobierno de César Gaviria que reglamentó la disolución de los matrimonios en conflicto. En esa misma época, Helí Abel Torrado, egresado de la Universidad Nacional, empezó a adquirir su prestigio. Desde que se estableció el divorcio hasta nuestros días, han pasado 15 años, pero Torrado jamás había sido tan asediado por los medios. Hace poco también empezó a robar cámaras y titulares por razón del conflicto de pareja entre Íngrid Betancourt y su esposo Juan Carlos Lecompte, quien lo convirtió en su apoderado.

La ex secuestrada por las Farc solicitó el divorcio en el Juzgado 15 de Familia de Bogotá, donde a los pocos meses de su liberación se abrió el proceso. En ese momento, Lecompte no quería divorciarse porque, según él, no había incurrido en un motivo que fuera causal de separación. Sin embargo, cambió de opinión cuando apareció el libro Fuera de cautiverio. 1967 días en la selva colombiana, de los norteamericanos Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves. Según Torrado, el documento reveló detalles que indignaron a su cliente: “Afectaron el honor de Juan Carlos, quien me dio instrucciones para autorizar una figura que técnicamente se llama demanda de reconversión o contrademanda”. En teoría, Lecompte tendrá derecho a la mitad de los bienes de su mujer.

Como el matrimonio entre ellos está completamente vigente, el mismo juzgado dictó una medida de embargo y secuestro de los bienes de Íngrid, como un apartamento en París, dos lotes en Colombia, una casa de invierno en Idaho, Estados Unidos, y las regalías por sus libros Las rabias del corazón y No hay silencio que no termine.
Lecompte, dijo su apoderado, está dispuesto a conciliar, pero no ha sido fácil: “Para hacerlo se necesitan dos, y eso no se ha podido”. Helí Abel Torrado confía en que lo logrará, como ha sucedidos con los 650 divorcios que han pasado por su oficina.
LO MÁS VISTO