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Gwyneth Paltrow busca una superniñera

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La actriz y su esposo están dispuestos a pagar 173 millones de pesos anuales a la institutriz que sea capaz de enseñarles griego, latín, japonés y mandarín a sus hijos, además de arte, navegación y deportes. Mejor dicho, sólo le haría falta volar, como la célebre Mary Poppins.
Gwyneth con sus hijos Apple, de 7 años, y Moses de 5, de paseo por Nueva York. Con ellos, la madre de ella, la también actriz Blythe Danner, y un amiguito de los niños. Foto: Queen Internacional.
Por: 6/7/2011 00:00:00
Los papás y mamás célebres de Hollywood no pueden vivir sin sus niñeras, a las que les exigen ser mucho más que universitarias haciendo plata extra el fin de semana. Pero la que buscan por estos días la actriz Gwyneth Paltrow y su esposo Chris Martin, cantante de la banda Coldplay, debe acreditar tal currículo, que la prensa inglesa bromea con que ellos lo que realmente quieren es una Mary Poppins, la institutriz inmortalizada por el cine.

En verdad, a la tutora que los artistas quieren para sus hijos, Apple, de 7 años, y Moses, de 5, sólo le falta volar como Poppins. Según el aviso que la pareja puso en Tutors-International.com necesitan a alguien que les enseñe griego y latín, así como tener fluidez en al menos otras tres lenguas, entre las cuales, preferiblemente, se incluyan japonés y mandarín. Además, en una familia de artistas, la Mary Poppins de los niños Paltrow también tiene que saber interpretar dos instrumentos musicales y ser culta en Historia del Arte. No contentos con eso, a esta superniñera deben apasionarle deportes sofisticados como la navegación a vela y el tenis, y de ñapa, ser diestra en artes marciales.

Conscientes de que semejante perfil sólo podría ser cumplido por alguien con estudios en las Universidades de Oxford, Cambridge, La Sorbona y Harvard, los exigentes padres no se han quedado cortos con la paga: su flamante niñera gozará de un sueldo anual de 60 mil libras esterlinas, casi 173 millones de pesos, por impartir sus clases entre tres y cuatro horas diarias, de lunes a viernes, en su casa de Belsize Park, al norte de Londres. Las prestaciones también son generosas, pues los millonarios patrones ofrecen pagar sus gastos de transporte, instalarla en un apartamento que poseen al oeste de Londres y concederle nueve semanas de vacaciones al año. Eso sí, la Mary Poppins del siglo XXI debe contar con disponibilidad para seguir el ritmo de vida de estos dos gigantes del mundo del entretenimiento, quienes no sólo viven entre Inglaterra y Estados Unidos, sino que viajan a menudo a los más disímiles lugares del globo por sus compromisos sociales y profesionales. Claro está, que Gwyneth y su marido correrán con todos los costos de los desplazamientos.

Pero, ¿qué razón tendrán para querer a semejante maravilla de institutriz? Según Jojo Moyes, periodista del Daily Telegraph, de Londres, Gwyneth y Chris, como todos los padres, quieren para sus hijos una educación igual o mejor que la que ellos tuvieron. Él, por un lado, obtuvo un diploma de primera clase en latín y griego en el University College de Londres. Ella, por su parte, es una princesa de la llamada realeza de Hollywood, por ser hija del productor y director Bruce Paltrow, quien le pagó una esmerada formación que incluyó bachillerato en el exclusivo Spence School, de Nueva York, estudios de Historia del Arte en la Universidad de California, así como un año de intercambio en España, donde aprendió a hablar muy bien en castellano. Además, cuenta Moyes, la actriz está descontenta con la educación británica, pues la encuentra muy restrictiva. De ahí que haya decidido seguir un poco el estilo de Brad Pitt y Angelina Jolie, quienes están educando a sus seis hijos en casa y en medio de sus viajes, con la ayuda de institutrices especializadas que siguen el programa Lycée, un método francés de enseñanza en el hogar.

Las malas lenguas, como de costumbre, no se han ahorrado su cizaña y se preguntan si tanto perendengue para contratar a una niñera no esconde a la típica culpa de los padres de Hollywood que no tienen tiempo para cuidar a sus niños por ir tras las luces y millones de la fama.
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