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Gloria Estefan una ‘reina’ discriminada

Gloria Estefan una ‘reina’ discriminada

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Hace cuatro años, en medio de una gira de conciertos, Gloria Estefan se retiró de la música para dedicarse por completo a su familia. Sin embargo, la estrella cubana no pudo soportar este exilio musical y voluntario. Jet-set la entrevistó a propósito de su regreso a los estudios, donde grabó el disco Miss Little Havana, en el que habla de sus primeros años en Estados Unidos. En aquellos días también fue discriminada.
En estos cuatro años, Gloria Estefan se dedicó a sus hijos. Luego del largo receso, la estrella de origen cubano regresó con su producción Miss Little Havana, que recuerda sus discos de los 80, cuando mezclaba los ritmos latinos y el dance. Foto: Cortesía Universal Music.
Por: 9/12/2011 00:00:00

El título del nuevo disco de Gloria Estefan, Miss Little Havana, hace alusión al populoso distrito de la Pequeña Habana, en Miami, donde en los años 50 se asentaron los primeros cubanos que huyeron del régimen castrista. En esta pintoresca ciudadela, sus habitantes no sólo se anclaron en función de la nostalgia por la cultura de la isla. Con el tiempo, Little Havana se acentuó como epicentro de una contrarrevolución desde el exilio en la que sólo se permite hablar de música, de comida y del béisbol cubano, y de muchos temas más, menos de los hermanos Fidel y Raúl Castro. La zona que pasó a ser símbolo del inconformismo contra una de las dictaduras más viejas del mundo, le dio a Gloria Estefan el estatus de una de sus voceras naturales, o mejor, el de la eterna ‘reina’ que siempre le ha cantado a este pedazo de Cuba en Estados Unidos. “En mi nueva producción discográfica queremos recordar los sonidos ochenteros de mi banda original Miami Sound Machine, pero también me dejé llevar por la nostalgia cuando llegué a la zona que hoy no solo es refugio de cubanos, sino de latinoamericanos”, le dijo a Jet-set.

En el Paseo de la Fama de este lugar, ella también se hizo merecedora de una estrella, al igual que Willy Chirino y Celia Cruz, entre otros.

La historia personal de la artista que llegó a Miami cuando apenas contaba con 2 años, es similar a la de muchos de sus coterráneos que viven exiliados. Su padre José Fajardo, quien trabajaba como guardaespaldas de Marta Fernández Miranda, la mujer de Fulgencio Batista, llegó al estado de Florida por razones políticas. Para escapar de un desenlace nefasto, como una cárcel o, en el peor de los casos, de una tumba, Fajardo se subió a un ferry atiborrado de ‘marielitos’ desesperados que trataban de conquistar el sueño americano. Lo hizo completamente solo, mientras le abría camino a su esposa y su pequeña hija, Gloria, quienes viajaron meses más tarde a la ciudad de Miami, donde finalmente celebraron el reencuentro familiar.

En esos días, aunque el mundo empezaba a tomar conciencia de la discriminación racial, religiosa y cultural, los inmigrantes en Estados Unidos eran rechazados por los sectores conservadores y de la derecha política. Gloria Estefan, quien en ese entonces seguía siendo Gloria María Fajardo, y su familia fueron víctimas de aquel flagelo.

Aquel desprecio social, pese a la corta edad, lo siguió guardando en la memoria con la exactitud de una imagen cinematográfica: “Cuando íbamos a buscar apartamento había letreros que decían, ‘No children, no pets, no cubans’. No podré olvidarlo”. La diva que encontró el renombre mundial en los años 80 recordaba las dificultades de los cubanos para arrendar una casa o una habitación en el viejo Miami. Sin embargo, nada ni nadie los hizo retroceder en el camino de abrazar la American Way Life, que hizo crecer la oleada migratoria al país del Tío Sam.

Gloria se involucró en el ambiente musical de los latinos en Estados Unidos que la llevó a conocer al productor musical Emilio Estefan, su esposo, y quien la acompañó hasta la cúspide de su carrera. En 1984, después de seis años de matrimonio, la pareja grabó el disco Eyes of Innocence, que incluyó el tema Dr. Beat y que vendió un millón de copias.

En 1985 superaron la marca de su propio éxito con la producción Primitive Love, de donde salió el tema Conga, una de las canciones más exitosas de la historia. Las ventas llegaron a cinco millones de unidades. El encanto de la música de los Estefan se había construido sobre una mezcla de dance y ritmos latinos que sonaba interesante para los rumberos del mundo. Con esta fórmula imbatible de éxito, los esposos grabaron otros nueve álbumes con cifras récord como las 90 millones de discos vendidos y los siete Grammy que por primera vez recibía una artista latina.

Hoy, con su trabajo Miss Little Havana la estrella de las discotecas ochenteras regresó al terreno seguro del dance, que la hizo famosa, y al sonido de las congas tan populares en la Pequeña Habana. El disco es un paseo de añoranzas por los primeros años de Gloria Estefan en Miami. Al igual que en los 80, esta grabación también volvió a quedar en familia. Solo que en esta ocasión, Emilio, con el timonel de la producción en sus manos, le soltó un solo de guitarra a su hija Emily, de 16 años, en el tema Wepa. Nayib Estefan, el hijo mayor, escogió la carátula del Cd, que hace remembranza a la Gloria de 1984, cuando empezó a saborear la gloria de su carrera.

En el año 2007, la intérprete grabó la producción 90 millas, que aludía a la distancia que separa a Miami de Cuba. Con este título se retiró de la música. “Lo hice para dedicarme a mis hijos”, comentó.

Sin embargo, regresó. Parecía que las congas de la Pequeña Habana fueran su oxígeno. Allí es una ‘reina’ vitalicia de la rumba, aunque nunca se le hubiera ocurrido ser la reina del carnaval de la Calle 8, que atraviesa de norte a sur a este fortín del exilio cubano en Estados Unidos.

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