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¿Gandhi era gay?

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Una escandalosa biografía del Premio Pulitzer, Joseph Lelyveld, sugiere que el gran líder espiritual de India tuvo un romance con un alemán cuando vivió en Suráfrica. Basado en sus cartas, también lo muestra como racista y cruel con sus allegados.
Mohandas Gandhi con Abha, esposa de su sobrino nieto Kanu, y su sobrina nieta Manu. Con ambas jóvenes dormía desnudo para probar su castidad. Foto: AP.
Por: 11/5/2011 00:00:00
Ahora que el género de la biografía está en auge, la moda es replantear las verdades aceptadas como dogmas sobre los grandes personajes. Entre las celebridades que son blanco de tal revisionismo está el Mahatma Gandhi, el líder espiritual que llevó a India a la independencia de Gran Bretaña en 1947, con su movimiento de la no violencia.
 
Muchos lo ven como un semidiós, otros guardan la arena que pisó como una reliquia y sus biografías se han equiparado a las hagiografías, o vidas de los santos.

Ese halo divino se enfrenta hoy a las picantes revelaciones de Joseph Lelyveld, ex editor del New York Times y ganador del Premio Pulitzer, en su nueva biografía, Great Soul: Mahatma Gandhi and his Struggle with India, que expone su afectuosa relación con un judío alemán que conoció cuando vivía en Suráfrica, a comienzos del siglo XX. Aunque el autor aduce que el término “bisexualidad” no aparece en su libro, y que no ha afirmado que esta relación fuera homosexual, todos los comentaristas han sembrado la duda.

El libro, que ha hecho rasgarse las vestiduras a los pudorosos indios, está basado en las cartas de Gandhi e insinúa que él habría dejado a su esposa Kasturba por Hermann Kallenbach, un fisicoculturista y arquitecto con quien vivió durante dos años. “Cómo has tomado completa posesión de mi cuerpo. Esto es esclavitud con venganza”, le escribe. También remarca que se han dado “más amor y mucho más amor (...) un amor que el mundo nunca ha visto”.

Pero a nada se le ha puesto más malicia que a las líneas en las que el Mahatma le dice a Kallenbach que el algodón y la vaselina se lo recuerdan todo el tiempo. Para algunos, esto se refiere a sus frecuentes enemas rectales, pero otros aseguran que alude a sus relaciones sexuales.

Gandhi, además, le promete al alemán no volver a mirar a ninguna mujer con lujuria y le asegura: “No puedo imaginar una cosa más fea que el coito entre un hombre y una mujer”.

Estas citas le han echado leña a la afirmación de que Gandhi era gay, y muchos no explican de otra manera el que también le diga a Kallenbach que conserva su retrato frente a su cama. Los amigos se separaron en 1914, a raíz de la Gran Guerra, pero se siguieron enviando cartas, en las que Gandhi le manifestaba sus deseos sin fin y calificaba a su esposa como “la mujer más venenosa que he conocido”.

La biografía menciona otras costumbres sexuales de Gandhi ventiladas ya en otras obras recientes, como que dormía con jovencitas desnudas para probar su castidad, entre ellas su sobrina nieta Manu. Una vez, le dijo a una mujer al respecto: “A pesar de mis esfuerzos, el órgano permanecía excitado. Fue una experiencia extraña y vergonzosa”.

El libro no sólo ha sido condenado por los temas eróticos en India, donde el homosexualismo era delito hasta hace dos años, sino por los apartes que lo muestran como racista, clasista, cruel y torpe políticamente.

En Suráfrica, por ejemplo, se mostró discriminatorio con los kaffir, la población negra del país, cuando él y los seguidores de su movimiento pacifista fueron detenidos: “Podemos entender que no nos clasificaran como blancos, pero ponernos en el mismo nivel de los negros fue demasiado. Los kaffirs son, por regla, incivilizados (...) Son problemáticos, muy sucios y viven como animales”. También escribe: “Nosotros (los indios), creemos tanto en la pureza de las razas como ellos (los blancos de Suráfrica)”.
 
Gandhi apoyó acabar con la inferioridad de los intocables, la casta más baja de India. No obstante, dice el libro, organizó el Gran Ayuno de 1932 para impedir que tuvieran asiento en el Parlamento cuando el país se independizara, y decía que el hecho de que su inferioridad fuese abolida no significaba que las demás castas fueran a sentarse con ellos a la mesa.

Aunque fue adalid de la bondad, la biografía registra gestos contrarios. Una vez, mandó a Manu a un paraje donde se habían cometido asaltos sexuales. Cuando volvió, llorando y asustada, él rió socarronamente y le espetó: “Si algún rufián te hubiera raptado y hubieras encontrado la muerte con valentía, mi corazón habría danzado de alegría”.

Gandhi predicaba la negación del ego, pero el texto cuenta que fue un gran promotor de sí mismo. Tenía que aprobar todo lo que la prensa publicaba sobre él y compró íntegra la edición de una biografía suya, para asegurarse de que la leyera mucha gente y conducir a una redición.

Tushar Gandhi, nieto del líder, le dijo a The Hindu que censurar el libro sería nocivo para la democracia, y agregó: “¿Qué importa si el Mahatma era heterosexual, gay o bisexual? Siempre será el hombre que llevó a India a la libertad”.
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