NEWSLETTER

Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Fórmula amorosa de los candidatos presidenciales

Eventos

En esta carrera electoral, juegan un papel crucial las familias de los candidatos pues son las que realmente reflejan su esencia. Y esta vez el abanico de compañeros sentimentales de los políticos es tan variado, como ellos y sus propuestas.
Este es el abanico de compañeros sentimentales de los candidatos presidenciales.
Por: 15/4/2010 00:00:00
Javier Aguirre
Inversionista

El novio de la candidata conservadora Noemí Sanín, sería el primer hombre en acompañar a una presidenta al Palacio de Nariño. Ha estado al lado de la aspirante a la Presidencia de Colombia desde el año 2002 cuando estaba en su primera campaña.
 
Goza de buena fama como exquisito conversador, sincero, respetuoso del criterio ajeno y de ideas claras. En los círculos sociales también se le abona su amplio conocimiento de los temas colombianos, cualidad que lo pone a la altura de Noemí. Sin embargo, se dice que, pese a su gran formación intelectual, tiene bien claro que la protagonista es ella y asume su papel de ‘príncipe consorte’ con gallardía y humildad.
 
A pesar de que no tienen un vínculo formal, Javier la ha acompañado durante sus dos gestiones como Embajadora en España y el Reino Unido, incluida la presentación de credenciales ante la reina Isabel II. También ha estado a su lado en momentos clave de su vida personal, como la boda de su hija María Jimena y el nacimiento de sus dos nietos.
 
Quienes saben de los afectos de la política paisa, aseguran que desde que está con él se le ve contenta, estable y en armonía. Además, cuenta con el plus de que su novio puede llegar a ser, si lo necesita, un excelente consejero en materia económica, producto de su amplia experiencia en los mercados de inversión.
 

María Clemencia de Santos
Diseñadora gráfica

La esposa de Juan Manuel Santos, o Tutina, como le dicen sus allegados, es una mujer reservada, salvo con la familia y los amigos muy cercanos, con quienes es muy cariñosa y expresiva.
 
Su profesión como diseñadora gráfica, que ejerció durante los años recientes desde su empresa Pinitos, en la que hizo libros para niños, dejó ver en ella la disciplina, organización, convicción y firmeza en sus posiciones con respecto al trabajo y a la vida en general. Es una esposa y madre dedicada, con valores y principios espirituales que van desde ir a misa hasta hacer promesas y cargar estampitas y medallas en las que tiene fe.
 
Aunque pertenece a la generación de las mujeres que trabajan, la familia es su gran prioridad. No en vano, lleva más de 25 años con el candidato presidencial por el partido de La U, su segundo esposo, y con quien tiene tres hijos, Martín, Antonia y Sebastián, quienes, literalmente, son la luz de sus ojos. Muchos se la imaginan como una Primera Dama ideal, no sólo por su elegancia y discreción, sino porque mientras Santos fue ministro de Defensa, ella se vinculó con gran pasión al trabajo social en favor de las viudas y huérfanos de la Policía y el Ejército.
 
Dicen que ha sido una gran aliada de su marido en esta corta campaña política y que lo apoya, ayuda y anima cuando las cosas no le salen bien. Pero, por encima de todo, Tutina piensa que lo verdaderamente importante es la salud, la familia, los amigos y poder aportarle a Colombia desde cualquier oportunidad que le dé la vida.
 

Adriana Córdoba
Trabajadora social

Definitivamente, Antanas Mockus tiene en su esposa la horma perfecta de su vida personal y profesional. Al hablar con Adriana se descubre no sólo a la rigurosa y comprometida profesional que es (tiene innumerables especializaciones, una de ellas en la Escuela de Gobierno de Harvard, que aplazó para acompañar a Antanas en su camino a la Presidencia), sino también a la mujer convencida de que todos los sueños se pueden hacer realidad.
 
Desde su sencillez absoluta ha seguido a su marido en todas las acciones, normales o fuera de lo común, que ha protagonizado: desde casarse en un circo montados sobre un elefante, hasta defender a capa y espada el valor de la vida y la política honesta.
 
A sus 40 años ya ha sido dos veces Primera Dama de Bogotá y lo apoyó en varios campos, de jeans y camiseta, como una más del equipo de gobierno. Su lema de entonces sigue vigente: el centro de todos los temas, incluidos la infancia, la mujer y la educación –normalmente relegados al despacho de la primera dama– son de la responsabilidad del gobernante, no de su esposa, y requieren de toda su atención.
 
Con la misma propiedad, habla también de que, a pesar de su simplicidad, en la eventualidad de ser la señora del Palacio de Nariño, estaría dispuesta a adaptarse al protocolo y a la moda, sin cambiar su identidad, y que se llevaría a la Casa Privada las 20 bibliotecas familiares, las esculturas hechas por su suegra Nijole, sus tres gallinas, sus dos perros, y sus dos pájaros, mascotas de sus hijas Laima y Dala.
 
Dice que también seguiría leyendo las revistas de farándula que tanto le gustan y, sobre todo, que esperaría despierta a Antanas hasta que llegara a la casa, para comer juntos y charlar, como siempre lo han hecho.
 

Luz María Zapata
Politóloga

Quien conoce a ciencia cierta del humor y la simpatía de Germán Vargas Lleras es su enamorada y compañera desde hace 12 años. Esta pereirana, ex presentadora de televisión, politóloga y amante del derecho, sabe bien lo que es convivir con un político y, como suele hacerlo con todas las situaciones de su vida, ha aprendido a sacarle el mayor provecho posible. “Sé que él vive por y para la política, y por eso, no lo molesto ni soy absorbente.
 
Me hace feliz verlo haciendo lo que le gusta y, más bien, lo consiento, lo acompaño a las giras cuando puedo y trato de compartir las actividades que le gustan como jugar golf, montar a caballo o bucear”. Luz María se imagina al lado de Germán donde él esté, incluso, en el Palacio de Nariño, a donde confiesa que llevaría su silla de lectura y los cuadros de los artistas favoritos de los dos, como Carlos Jacanamijoy. Pero, en realidad, Zapata dice que la idea de ser primera dama no la trasnocha en lo absoluto.
 
Con un poco de pudor, asegura que si llegara a ese despacho, continuaría con los programas que funcionan bien, eso sí, con énfasis en la niñez y la tercera edad. Por lo demás, cree que seguiría siendo la misma profesional que hoy ejerce como representante del gremio de las licoreras en el país, una jefa tranquila, pero exigente. Y claro que enfatiza en que, por más tareas que asumiera, siempre tendría espacio para sus clases de Pilates y para sus amigos de siempre. Seguiría siendo la misma paisa feliz que aprendió al lado de Vargas Lleras que la risa es la única fórmula para estar juntos tanto tiempo.
 

Claudia De Francisco
Ingeniera industrial

Su experiencia en comunicaciones estratégicas le ha permitido ser la partner de Rafael Pardo y lo pondera, por encima de todos los candidatos, porque lo conoce desde la adolescencia.
 
Claudia, quien es considerada una de las mujeres más elegantes de Colombia, combina perfectamente el gusto por los temas ligeros, con un admirable dominio de lo que es más serio y trascendental, pues se ha movido como pez en el agua entre su hogar y los sectores público y privado. Y, aunque le parece jartísimo estar en el ojo del huracán si llegara a ser Primera Dama, reconoce que le apasiona poder ser uno más de los soldados de su marido en el camino de lo social.
 
Noctámbula por naturaleza y cero deportista, De Francisco reparte los días de descanso entre la lectura de un buen libro y el seguimiento a los programas de opinión. Y cuando se trata de desconectarse de la realidad nacional, no se pierde series como Prison Break, Dr. House o Lie to Me.
 
Como mamá de tres adolescentes, va a cine con ellas, es su cómplice y confidente, y muchos dicen que más parece su hermana mayor que su madre. Se define claramente dentro del perfil de las ejecutivas actuales, que buscan el equilibrio entre el desarrollo familiar y el profesional, y así quiere que la identifiquen.
 

Verónica Alcocer
Ama de casa

Una sincelejana, abierta, desparpajada y con una visión muy clara de su papel como esposa y madre, será la Primera Dama del palacio de Nariño si el Polo Democrático gana las próximas elecciones presidenciales.
 
Unos centímetros más alta que Gustavo Petro y 16 años menor que él, Verónica lo acompaña desde hace 12, a pesar de provenir de una familia laureanista de pura cepa que, a simple vista, reñiría con las ideas abiertas del Polo. Pero la costeña y el cachaco de alma caribe empataron bien y tienen un hogar estable con tres hijos de 11, 8 y 2 años. Verónica ha dedicado su vida a formar familia, con la firme convicción de que la gente se desarrolla mejor en lo que en realidad le apasiona, aunque a veces no sea lo esperado por la sociedad.
 
Por eso, se la juega con la teoría de que si quien llega al palacio de Nariño tiene una vida familiar armoniosa y estable sin apariencias, podrá ser un mejor gobernante. Confiesa que le tiene pavor al estereotipo de la Primera Dama aislada de los temas importantes y relegada a ser figura decorativa. Y hace su mayor esfuerzo por acompañar a Petro a todos los eventos políticos, aun a veces a costa de su tiempo como madre.
 
Está pendiente de los noticieros porque se ha convertido como en la asesora de imagen de su marido y es ella quien le dice si ya tiene el pelo muy largo o si, por salir a la carrera de madrugada para alguna reunión política, se puso ropa que no le combinaba. Y en esta etapa en que la campaña se ha vuelto más intensa y el candidato debe hacer viajes más largos, lo espera de regreso con la pasta o los langostinos al ajillo que tanto le gustan.
LO MÁS VISTO