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El yoga nidra de Uribe

El yoga nidra de Uribe

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Hace unas semanas el expresidente dijo que practica yoga nidra para lograr “equilibrios temperamentales, tranquilizar el alma y dormir menos y trabajar más horas”. Jet-set consultó al swami Gyanamurti, un maestro en esta técnica de relajación que incluso sirve para reponer horas de sueño.
En su época de presidente, era común ver a Álvaro Uribe en los recesos de los consejos comunitarios haciendo sus sesiones de relajación. Foto: Cortesía Presidencia de la República.
Por: 15/12/2011 00:00:00

No han sido pocas las ocasiones en las que Álvaro Uribe ha mencionado la importancia del yoga en su vida cotidiana. Y hace unas semanas volvió a referirse a ella por cuenta de su distanciamiento con el presidente Juan Manuel Santos, quien declaró que hace tres meses Uribe no le pasa al teléfono. Ante las preguntas de los periodistas, el exmandatario dio a entender que la situación sí le produce malestar, pero que gracias a los beneficios del yoga nidra y a un mantra que le enseñó su médica Elsa Lucía Arango logra eliminar las tristezas de su cuerpo por un costado y mantenerse en armonía.

La declaración del expresidente suscitó una ola de especulaciones sobre lo que quiso decir en términos políticos, pero concretamente la técnica que Uribe usa para conseguir la paz espiritual es una práctica milenaria de extrema relajación, que inclusive a veces sirve para reemplazar horas de sueño.

No es nuevo para nadie que en ocasiones, cuando era presidente, en pleno Consejo Comunal, Uribe se retiraba, se tendía en el piso y ante la mirada atónita de los periodistas, ministros y asesores que lo acompañaban en sus correrías, se ponía a meditar. Todo Colombia sabía qué decía en su reuniones televisadas de los sábados, pero casi nadie preguntaba para qué servían sus momentos de relajación.

Para averiguarlo, Jet-set consultó al swami Gyanamurti, un colombiano que hace más de treinta años practica y enseña varias técnicas de yoga que aprendió con el swami Satyananda, el creador del nidra, la versión moderna del niasa, un tipo de relajación milenaria que consiste en enfocar la mente en un punto.

“Los antiguos yoguis hacían un recorrido concentrándose en cada parte del cuerpo. Era un método muy detallado con el que tomaban, por ejemplo, cada falange y para cada una había un mantra o un canto. Eran como 700 mantras que había que aprenderse. Swami Satyananda, maestro yogui de India, adaptó y simplificó la práctica y de ahí salió el yoga nidra, un recorrido ya no tan minucioso y sin mantras que ayuda a que sintamos las diferentes partes del cuerpo con una rotación de conciencia. Son unos 110 puntos clave más o menos”.

Según él, está demostrado científicamente que si un cirujano destapa el cerebro y estimula diferentes puntos habrá respuesta en determinada parte del cuerpo. “Es eso lo que se hace en yoga nidra y allí está su gran secreto: se relaja todo el cuerpo y se estimulan todos esos centros nerviosos. Hay una relajación profunda, pero además es una técnica de pratyahara. El pratyahara consiste en replegar los sentidos hacia nuestro interior. También se le conoce como ‘efecto tortuga’, ya que este animal puede meter su cabeza y sus patas en el caparazón y aislarse del exterior. Normalmente la mente se va detrás de los sentidos. Persigue algún sonido, imagen o textura. En el yoga nidra lo que se hace es que los sentidos siguen a la mente, entonces se meten y se introvierten”, explica Gyanamurti.

También se asocia el yoga nidra al tema del sueño y a un estado de conciencia en el que la mente se abre de manera sorprendente. El swami dice que “hay diferentes estados dependiendo de la actividad cerebral. En esta relajación la mente no está ni completamente despierta, ni completamente dormida. Ese momento es ideal para alcanzar el ‘Sankalpa’, es decir, un propósito que uno quiera cumplir. Puede ser mejorar de alguna dolencia, dejar algún vicio, mantener la disciplina. No es tanto para caprichos, sino para cosas relacionadas con el bienestar y se logra cambiando la estructura mental en ese estado, cuando el cerebro está supremamente receptivo, de manera que cualquier orden que uno le dé tendrá mucho impacto. La vibración que queda en lo profundo de la mente empieza a trabajar sin que uno se dé cuenta.

“En estos estados de relajación y de quietud, la mente suelta impresiones que están enquistadas. Deseos frustrados, un castigo, algo que le haya impactado en su infancia, cosas que están dormidas en el inconsciente. De tal manera que empieza a ‘limpiar’ sin darse cuenta. Si hemos estimulado y limpiado, el resultado debería ser una mente sumamente positiva, clara, capaz de tomar decisiones sin estar condicionada por las emociones”, concluye el swami Gyanamurti.
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