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El Joe Arroyo de la ficción a la vida real

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La leyenda del Joe Arroyo se anotó el hit del codiciado rating en las últimas semanas. Su historia, como la de Marbelle y la de Escalona, cuyas vidas estuvieron en el límite entre el cielo y el infierno, conmueven y solidarizan al público colombiano.
Jeimy Paola Vargas, en el papel de Adela, y Jaír Romero, el protagonista de El Joe, la leyenda, se conocieron en el casting de la novela. Ese día, cuando se besaron por exigencia del jefe de la audición, sintieron que había mucha química entre los dos. “El beso fue largo y rico”, dice la exreina. Fotos: Imagen Reina/11.
Por: 8/7/2011 00:00:00
Pero, hay más en esta telenovela: el noviazgo de los protagonistas, Jaír Romero y Jeimy Paola Vargas, que pasó de la televisión a la vida real.

Joe Arroyo nació en el seno de una familia muy pobre, y Marbelle también. Para mayor coincidencia, tanto el creador del género ‘joesón’, como la reina de la tecnocarrilera, perdieron a sus madres justo en el momento en que sus carreras seguían caminando hacia el ascenso. La similitud de sus vidas llega al punto de que los dos artistas han tenido relaciones de pareja conflictivas, y que en pleno cuarto de hora de la fama han estado a punto de regresar a la miseria y al olvido.

Con estas dos grandes leyendas vivientes de la música, RCN Televisión le volvió a apostar a las historias de personajes de la vida pública, que desde la pobreza emprendieron la lucha sin tregua por el reconocimiento y el ascenso social. Con la producción Amor sincero, que durante casi un año reveló las intimidades de los escándalos de Marbelle y su exesposo Royne Chávez, el canal lideró los índices de sintonía y revivió la fórmula de contar en versión novelada, con más ficción que realidad, la vida de los famosos.

En esta categoría se encuentra la novela El Joe, la leyenda, que hoy amasa un rating superior a 50 por ciento en los hogares colombianos.

Después de que la audiencia terminó agotada con las historias de la mafia, como El capo y Rosario Tijeras, RCN se arriesgó con este seriado inspirado en el cantante tropical y que fue imposible no asociar con los universos de personajes pintorescos y con acento costeño de Escalona y Alejo, otros dos grandes que se hicieron a pulso.

La telenovela biográfica es un subgénero distintivo de Colombia, conocida por sus melodramas de rupturas y temáticas diferentes a las de México y Venezuela. Sólo hasta ahora, estas dos naciones, que son pioneras de la industria televisiva en Latinoamérica, empezaron a desprenderse de los argumentos de muchachas pobres que se enamoran de galanes apuestos y millonarios.

Los relatos de la misma corriente de El Joe, Escalona y Amor sincero han sido materia de investigación por parte de grupos académicos como el de la Universidad del Valle, liderado por el historiador Jesús Martín Barbero: “La realidad desborda la ficción, pues algunas veces resulta más atractiva. A través de sus historias de vida y de su entorno, se muestra mejor el país que en los noticieros”.

El tema de las novelas de personajes famosos, que el país conoce y siente como cercanos a fuerza de verlos en los medios de comunicación, también ha despertado el interés del crítico Omar Rincón, del diario El Tiempo: “Estos famosos se han vuelto triunfantes por berracos, por guerreros, y es la construcción de un nuevo divo. La gente los percibe así”.

Entre el gremio de directores, productores y guionistas se considera que los melodramas salidos de la vida real tienen más posibilidades de enganchar al público que una narración de la ficción. O por lo menos así lo reconoce Natalia Ospina, una de las libretistas de El Joe: “Debido a la fama generada por sus logros, amores o episodios no tan afortunados, tienen mucha recordación en el público, aunque se corre el peligro de alimentar el morbo de los espectadores o de volverse una historia argumentada en el chisme. Con la vida de Joe quisimos hacer un homenaje y resaltar sus triunfos a pesar de su origen humilde”.

El país además ha apelado al tema de la narcocultura en producciones como El cartel y Las muñecas de la mafia, consideradas una metáfora del surgimiento económico, pero por el camino equivocado. Lo cierto es que esas historias de personajes pobres, sacrificados y exitosos de la farándula colombiana siguen enamorando a la audiencia.

Por los lados de RCN lo tienen muy claro, hasta el punto de que han explotado la humilde historia personal de Jaír Romero, el protagonista de El Joe, la leyenda, para acercarlo al colombiano de a pie y buseta. En las secciones de entretenimiento y el programa de variedades Muy buenos días, de Jota Mario Valencia, no se cansan de repetir que el apuesto Jaír de ojos color miel viene de una modesta familia de Riohacha, y que vendió minutos de celulares antes de pisar los estudios de grabación de Nuestra Tele. Su historia de vida y la de la exvirreina nacional de belleza, Jeimy Paola Vargas, su novia en la realidad y en la novela, bien podrían servir para escribir otro culebrón de esos que invitan a sacar pañuelo, por la carga dramática. “Nos conocimos en el casting de la novela. Cuando nos invitaron a besarnos con pasión, se despertó una química extraña entre los dos”, recordó Romero.

Pero más allá de este amor a primera vista, están las vivencias de dos jóvenes que salieron de las barriadas populares de sus ciudades: él de la calle 15 con octava de Riohacha, y ella del deprimido sector de Chapacuá en Cartagena, un episodio que Colombia conoció cuando apenas comenzaba su carrera de reina de belleza. Primero, estuvo en el Reinado Popular, luego fue Señorita Cartagena y más tarde Virreina Nacional, una posibilidad que sólo habían tenido las niñas de los clubes sociales de su ciudad. Sin embargo, el proceso de reconocimiento de Jeimy fue menos sinuoso que el de su novio Jaír, quien, según él, padeció en carne propia el desprecio social hacia el vendedor callejero: “La policía me quitaba continuamente de la esquina de la calle 100 con avenida Suba en Bogotá, donde me paraba a vender los minutos de celular. Me amenazaban con decomisarme los equipos”. El Joe de la novela también fue mesero, limpió baños y hasta estuvo tentado a trabajar como stripper en los momentos en que veía la posibilidad de ser actor como un sueño muy lejano: “Sentía que no había un espacio para mí en la televisión porque todos los papeles de galanes eran para los blancos, pelo liso y con la chocolatina marcada. Yo me veía negro, bembón, ñato, con ojos tristes y chinos. Me decía: no voy a poder”. Pero finalmente pudo, después de pasar por decenas de audiciones en los canales privados.

En este año de noviazgo, Jaír y Jeimy, quien le da vida a la primera mujer de Álvaro José Arroyo, se han enfrentado al prejuicio social de varias personas que no ven en este joven la posibilidad de que la exreina termine de cumplir su cuento de hadas: “Me dicen que no es millonario. Pero no me importa. Yo sólo busco los verdaderos sentimientos y el amor”. Los dos únicamente esperan que este noviazgo tenga un final feliz, como pasa en las telenovelas.
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