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El fundador de Facebook ¿Un traidor profesional?

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Circula ya en Colombia el libro Multimillonarios por accidente, de Ben Mezrich, según el cual Mark Zuckerberg plagió la idea de Facebook y es tan codicioso, que traicionó a los amigos que lo apoyaron en los inicios de esta red social.
Nacido en una familia de clase media-alta de Dobbs Ferry (Nueva York), Zuckerberg tenía fama de raro y desadaptado en Harvard. A los 26 años, es uno de los jóvenes más ricos del mundo, con una fortuna de cuatro mil millones de dólares. Foto: AP.
Por: 8/7/2010 00:00:00
A final de año se estrenará una película basada en la explosiva novela.

A finales del 2003, narra Mezrich en Multimillonarios por accidente, Mark Zuckerberg era un desgarbado estudiante de Sistemas de Harvard, la universidad más prestigiosa del mundo. De nariz prominente, cabello rojizo y siempre de sandalias y bermudas, este hijo de una familia de clase media de Nueva York era un típico nerd sin un apellido antiguo ni dinero. En una institución elitista y en la que, según el autor, todo gira alrededor del sexo, él no era precisamente el azote de las chicas, sino un ardiente universitario siempre insatisfecho, condenado a ver, pero no a tocar a las jovencitas más bellas de Norteamérica.

Según el nuevo libro, que sirvió de base para La red social, cinta que será estrenada en octubre, al patito feo al que nadie le daba la hora se le colmó la paciencia cuando una joven lo rechazó de manera humillante. Borracho, para vengarse, creo una página con fotos de las alumnas de la universidad con el fin de que sus compañeros las calificaran.

Facesmash, como bautizó al portal, fue un éxito, pero lo malo fue que él, valiéndose de sus dotes de hacker, se había robado las fotos de los facebook, directorios en Internet, de las residencias del alma máter. La travesura le valió la amenaza de ser expulsado si reincidía, pero también una notoriedad de informático genial, como en verdad lo es, a quien de todos modos ya era conocido por inventar, entre otros hits, Course Match, una aplicación para saber quién estaba en qué clase, útil para los ligues amorosos. Hasta se rumoraba que estaba en una lista del FBI y que había rechazado un puesto de un millón de dólares en Microsoft.

El cuento de la fallida Facesmash les llegó a Tyler y a Cameron Winklevoss, dos gemelos idénticos, típicos niños ricos de Harvard, cuya apretada agenda no les dejaba tiempo para relacionarse con las decenas de chicas que los asediaban. Por eso, trabajaban en una nueva página para que los universitarios se contactaran fácilmente a través de Internet y reclutaron a Zuckerberg para que le diera las puntadas finales al proyecto. Empero, cuenta Mezrich, al poco tiempo él le llegó a su amigo brasileño Eduardo Saverin con la novedad de que estaba creando una página a través de la cual la gente de la universidad pudiera conocerse en la red. Le explicó que no era la misma tonta idea de los gemelos, una simple página para citas, sino una copia de la vida social en la Web, aunque claro está, con “una corriente subterránea de sexo”. Así como en los círculos reales es necesario ser introducido por un conocido, así sería thefacebook.com, exclusiva. A Eduardo le sonó el proyecto y se asoció con Mark aportando los primeros mil dólares para pagar los servidores.

La red comenzó sólo para Harvard en febrero del 2004 con un éxito arrollador. Cinco mil miembros en las primeras dos semanas y su primer millón en diciembre (hoy cuenta con 400 millones). Los socios se convirtieron en los más populares de la universidad y Mark por fin tuvo en su cama a las mujeres más despampanantes del campus.

En medio de la apoteosis, los gemelos lo denunciaron por robarse su idea, en un pleito que aún no termina, pese a que Zuckerberg les dio una compensación de 65 millones de dólares, aunque se sostiene en que no los plagió y que más bien ellos fueron los que lo engañaron.

Eduardo, quien creía que Mark era su alma gemela, también sufrió una desilusión. A pesar de que gastó 20 mil dólares para el ensanche de la red, su socio lo desplazó por Sean Parker, un auténtico halcón de Silicon Valley, California, emporio de la industria informática y a donde Mark trasladó la sede de Facebook. Allí, Parker lo convenció de que el portal podía hacerlos ricos, usurpó el lugar de Eduardo como líder financiero y, tras conseguir 500 mil dólares para la página, hizo que Mark sacara a Eduardo de la empresa.

Zuckerberg idolatraba a Parker porque era un afiebrado de los computadores como él y brillante en los negocios. Además, le había presentado mujeres tan bellas como una de las modelos de Victoria’s Secret, que fue su amante. No obstante, cuando la policía lo detuvo en una fiesta de adolescentes, Mark le dio la espalda y lo echó para que el escándalo no afectara a la empresa, que tenía ofertas de Google y Microsoft, ya estaba disponible para todo el público y era la red social más grande de Internet.

En últimas, concluye Mezrich en su relato novelado, el único verdadero amigo de Zuckerberg es el computador, que lo ha hecho dueño de una fortuna de cuatro mil millones de dólares. Pero esa misma codicia que lo llevó a sacar del camino a quienes lo apoyaron cuando no tenía un centavo, le está pasando la cuenta, pues miles de usuarios se han salido de Facebook, molestos porque él filtró arbitrariamente sus bases de datos confidenciales a empresas publicitarias para seguir enriqueciéndose.
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