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El encuentro de Gabo y Santos en México

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Unos días antes de su posesión, el presidente visitó a García Márquez en su casa de Ciudad de México. Por supuesto, estos dos viejos amigos hablaron de la era Santos que el país empezó a vivir desde el pasado 7 de agosto.
El encuentro con Gabriel García Márquez formó parte de la visita privada de Juan Manuel Santos a México, que incluyó una reunión con el primer mandatario de ese país, Felipe Calderón, y con el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick. Foto: Antonio Nava/Lazolatino.com
Por: 20/8/2010 00:00:00
El encuentro entre Gabriel García Márquez y Juan Manuel Santos no incluía presencia de fotógrafos o cámaras de televisión, ni sabíamos. Sin embargo, gracias al volumen de voz y la poca discreción de un escolta que la Presidencia de la República de México le facilitó a Santos, nos enteramos al oírle decir: “A las 11 de la mañana hay que estar en la casa del Nobel”.

Al encontrarnos con Juan Mesa, su asesor en comunicaciones, y tras repasar la agenda del entonces Presidente electo de Colombia, supimos del carácter privado de la reunión. De hecho, ni mencionó el encuentro, tampoco el embajador Luis Camilo Osorio. Nosotros citamos la reunión con hora y lugar, y ante nuestra insistencia, entramos. Quizá presionamos un poco más, tras habernos perdido la misma visita de cortesía del presidente Álvaro Uribe en su último viaje al Distrito Federal, encuentro que incluyó a sus dos hijos.

Minutos más tarde, el tema terminó en manos del presidente Santos, quien no le vio tanto misterio al asunto, nos dijo que cuando llegáramos al lugar, él le preguntaría a su amigo Gabo si le sonaba la idea de dejarnos entrar. Al final, sí le sonó. De todos los políticos colombianos que recientemente han venido a visitar al Nobel, el que mayor amistad personal tiene con Gabo es precisamente Juan Manuel Santos. Son famosos sus encuentros, uno de ellos, célebre porque incluía a Shakira y hablaron de lo que poco se habla, cuántos discos y libros han vendido. Tal vez, esa amistad permitió que Gabo accediera a algo inusual: dejar entrar cámaras a la siempre blanca sala de su casa. La misma casa donde recibió la llamada que le confirmó el Premio Nobel en 1982 y la que se podría llamar su hogar, pues, de cuantas tiene, es tal vez, donde más tiempo permanece.

Al parecer estas visitas de cortesía están de moda para algunos altos funcionarios del Gobierno colombiano, el propio Francisco Santos, vicepresidente de Colombia, entró en la onda y también llegó a la Calle Fuego, al número 144, en la Colonia Pedregal de San Ángel en México. Obviamente, hay que llegar con invitación. No cualquiera puede aparecer como si fuera una finca al lado de la carretera. El lugar siempre está protegido por la policía local para conservar algo de privacidad, y además sería muy atrevido hacerlo y un oso monumental que Gabo no lo recibiera por confianzudo.

Antes, no hace más de un año, García Márquez se acercaba a la Embajada Colombiana o al hotel donde se hospedaba el mandatario, con el fin de reunirse. Hoy, la situación ha cambiado. No por la salud de Gabo, que después de verlo, se encuentra bien. Tal vez porque la presencia de él en un lugar público cada vez genera más aglomeración. Todos quieren saludarlo, tomarse la foto, conversar un poco y abrazarlo. Y ahí está el problema, en el abrazo. Algunos por mucho cariño que reflejen, pueden resultar asfixiantes para el Nobel.

Los pocos a los que Gabo les hace el honor de aparecerse en cualquier lugar del DF es a los reyes vallenatos, cuando vienen a México. Hace muy poco se apareció un poco antes de lo acordado para poder conversar y disfrutar de su música antes de que llegara la gente. Allí se encontró con Pablito López, quien tocó la caja en Estocolmo, junto a los demás vallenatos que viajaron al Premio Nóbel hace 28 años.

El encuentro entre García Márquez y Juan Manuel Santos duró un poco más de una hora, y fue una conversación entre amigos. El político le contó al escritor cómo ve al país que gobernará durante los próximos cuatro años. El escritor lo escuchó y al final, cuando lo acompañó hasta la puerta, le dijo todo en una sola frase: “Ahora sí te tocó trabajar”.

En la visita estuvieron, Juan Mesa, Luis Camilo Osorio y la nueva secretaria del Consejo de Ministros, Cristina Plazas. Ella era la única que faltaba por foto con Gabo, quien estuvo encantado de posar con ella. No sabemos si Juan Mesa, el asesor de comunicaciones del Presidente, ya tiene la suya, aunque se le vieron ganas, esta vez prefirió el protocolo.

El nuevo Presidente de los colombianos se despidió, y Gabo, acompañado siempre de su esposa Mercedes, no aguantó la curiosidad de periodista y se asomó impresionado por el tamaño de la escolta que el Gobierno mexicano había dispuesto para Juan Manuel Santos. Las motos, las suburban blindadas y la ambulancia, ocuparon casi toda la apacible calle donde vive el Nobel.

Gabriel García Márquez pasa ya gran parte de su tiempo en esta casa y sólo viaja entre las tres ‘C’: California, Cartagena y Cuba. En California están sus médicos y, lo más importante, su hijo y sus nietos.•

Por Mauricio Aranguren Molina
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