NEWSLETTER

Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

De Clooney a Sheen: los famosos y sus causas

Eventos

Casi cada causa tiene una cara famosa para promoverla, con actores y personalidades llamando la atención tanto a las desdichas de unos como a la fortuna propia. Entérese quiénes lo hacen y cuáles son sus razones.
Sheen viajará a Haití para llevar la atención del mundo al castigado país. Foto: Queen Internacional.
Por: 14/3/2011 00:00:00
Mientras que Ben Affleck trataba de convencer a Washington de la necesidad de asistir a la R. D. del Congo, circulaban noticias de que Charlie Sheen planeaba viajar a Haití para llamar la atención a la situación de miseria en la que aún viven los afectados por el terremoto de enero de 2010.

Ambos casos no sólo ilustran el espectro geográfico que abarca la promoción de causas por celebridades, sino también la amplia gama de razones por las que quienes todo lo tienen deciden hacer algo por los que carecen de mucho.

Para unos se trata de un circo. Para otros, es la única forma de que la opinión pública preste atención a una causa justa en este mundo obsesionado con las celebridades en el que vivimos.

No en vano en el Reino Unido, un 75% de las 30 organizaciones benéficas más grandes cuentan con una persona que está especialmente dedicada a sus relaciones con los famosos.

Situaciones desesperadas

En algunos casos, se trata de personalidades en situaciones desesperadas y al borde del abismo tratando de crear un golpe de efecto con el que amortiguar sus carreras y lavar su deteriorada imagen pública.

Sus agentes se apresuran entonces a llamar a la ONG de turno. Incluso existen organizaciones especializadas destinadas a hacer rentable el fenómeno y buscar la pareja "famoso-causa benéfica" perfecta.

Pero no siempre es así.

George Clooney se ha convertido en la cara del conflicto de Sudán, de la misma forma que Sean Penn es el protector de Haití; Matt Damon está comprometido con la causa del agua potable en África y Demi Moore y Ashton Kutcher abogan por reducir el trabajo esclavo en los niños.

Hay otros que abrazan un abanico tan amplio que es difícil clasificarlos: Brad Pitt y Angelina Jolie tratan de erradicar la pobreza extrema en poblados africanos a través de su fundación Jolie-Pitt, pero la imagen de la actriz como embajadora de Naciones Unidas se puede identificar con multitud de países y de causas benéficas. Lo mismo podría decirse de Bono y Oprah Winfrey, de quienes se dice que "quieren salvar el mundo".

Ejemplos como los anteriores muestran a personalidades comprometidas a largo plazo con causas justas. Hasta el punto de que algunos de ellos se crean una segunda carrera como activistas de causas perdidas. Piense en Bono y Geldof que se han instituido en representantes de todo tipo de causas, no asociadas a una específica ONG, hasta convertirse en interlocutores influyentes en negociaciones políticas.

Influencia política

Y es que hay una segunda razón para asociar una causa a un famoso: a veces eso permite un acceso a un político que no se involucraría con la iniciativa de otra forma.
Uno de los recientes cables filtrados de WikiLeaks revela que se reconocía que el gobierno italiano mantuvo la financiación a los proyectos de desarrollo porque el presidente italiano, Silvio Berlusconi, no quería ser criticado por Bono.

Pero ¿cuánto hay realmente de beneficencia y cuánto de ego?

El beneficio para la marca de estas estrellas, en un mundo en el que se necesita ser constantemente recordado, es indudable. No hay que pensar más que en cómo la labor de Angelina Jolie ha dejado a un lado su antigua imagen de "niña mala".

Al pensar en el maridaje entre famosos y causas sociales una palabra se repite con frecuencia: cinismo. Aunque otros prefieren canjearla por su versión endulzada: escepticismo.

"Deberíamos ser escépticos acerca de esta cuestión. Si vemos a alguien que es famoso por otros motivos asociarse de repente a una causa, quizá sería bueno dedicar un segundo a pensar qué es lo que ellos sacan de todo esto. Puede ser que les sirva a su imagen de marca y quizá, a la vez, a su causa", le dice a la BBC Anne McElvoy, editor de política pública de la influyente revista The Economist.

¿Por qué yo?

McElvoy es incluso más crítica, "lleva a una falsa democracia de la opinión en la que la gente cree lo que los famosos dice, pero normalmente hay cosas positivas y negativas, dos partes de una historia, es una de esas cosas que necesitas leer y comprender. El hecho de que uno de estos famosos diga 'yo apoyo esta causa' hace que la gente deje de pensar por sí misma", añade.

A veces las críticas y las dudas también surgen desde dentro.

"Para famosos como yo, el asociarse a una causa genera cuestionamientos y siempre el riesgo de un contragolpe", afirma Greta Scacchi, una conocida actriz británica.

"A mí, mi participación en campañas me ha generado muchas preguntas sobre nuestras motivaciones, dudas sobre los conocimientos o preocupación acerca del impacto de nuestros actos".

Scacchi posó desnuda utilizando tan sólo un bacalao para tapar su cuerpo en una campaña para llamar la atención sobre el daño medioambiental que causa la pesca excesiva.

"Los medios cubrieron la campaña ampliamente. Pero mi subsiguiente elevación a la categoría de vocera de la causa me tomó por sorpresa. Al cabo de pocas semanas me invitaron a participar en debates políticos, hablar en conferencias de partidos y dialogar con los ministros de pesca.

"Los activistas de la ONG estaban contentos de haber encontrado una voz y me llenaban cifras y datos científicos. Pero no podía evitar pensar ¿por qué yo? ¿por qué no ellos? Seguro que lo podría hacer mejor alguien que es un experto", explica la actriz.

Efecto final

"Para mí, la cuestión no es por qué me impliqué sino por qué no me involucraría. Porque veo a gente sufrir y personas que necesitan ayuda y siento que tengo una posición y una cantidad de poder y recursos para ayudar a otras personas, que no puedo desperdiciar", afirma el cantante y activista estadounidense John Legend, quien confirman que las motivaciones de los famosos para unirse a una causa benéfica son las mismas que la de cualquier otra persona.

"Está bien ser escéptico pero no hay que preguntarse tanto sobre el efecto de las relaciones públicas sino averiguar si la causa es justa, si la organización está haciendo las cosas bien y es efectiva y está estableciendo una verdadera diferencia", explica Legend.

"Estoy seguro que habrá quien lo haga por razones de relaciones públicas pero ¿a quién le importa si el efecto final es que traiga buenas cosas a la gente que lo necesita? Si es así, merece la pena apoyarlo", argumenta, en conversación con la BBC, el artista.
Y es que hoy en día, pocos ponen en duda, ni siquiera los más críticos, los logros conseguidos por la sinergia celebridad-causa social.
LO MÁS VISTO