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Condenado al Grammy

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Detrás de la postulación al Grammy Anglo del músico jamaiquino Buju Banton, hay un ingeniero de sonido caleño llamado Óscar Moncada y un incidente de narcotráfico que llevó a la cárcel al cantante.
En el estudio de música de su casa en Miami, Óscar Moncada trabajó con el cantante de reggae Buju Banton, a quien conoció por casualidad cuando éste se mudo a vivir al frente. Foto: Juan Manuel García Lloreda/11.
Por: 11/2/2011 00:00:00
El colombiano sólo se enteró de su éxito cuando vio el álbum en una tienda de discos. Esta es la historia.

Óscar Moncada vive desde hace más de diez años en un tranquilo vecindario de Miami. Un día, sus vecinos estaban emocionadísimos porque a la casa del frente se había mudado el músico de reggae Buju Banton, controvertido por las letras de sus canciones en las que hace crítica social y aboga por la legalización de la marihuana.
 
“Yo no tenía muchas referencias, pero todos decían que era un gran artista”. En aquel momento, este joven caleño, ingeniero de sonido, graduado de Miami Dade, estaba lejos de imaginarse que el nuevo habitante de su cuadra le daría un giro tan importante a su carrera como productor musical.

“Una tarde salí a pasear a mi perro, Buju Banton estaba en la calle, se acercó para presentarse y me preguntó si yo era el que tenía un estudio de grabación en mi casa. Quería hacer unas ‘promo’ y no quería ir a un estudio convencional. Lo invité a mi casa y nos pusimos a trabajar. Con un poco más de confianza, le dije que quería mostrarle lo que yo hacía y que me diera su opinión, así que le deje escuchar alguna música con estilo reggae. No le gustó, me contó que estaba preparando un nuevo disco, pero buscaba algo diferente. Entonces, me animé y le mostré algunas de mis grabaciones de heavy metal, un ritmo con el que siempre me he identificado, y que para mi sorpresa le gustaron mucho. Le pedí que me diera dos semanas para proponerle algo especial. La experiencia fue increíble porque, a pesar de ser una estrella del reggae, Buju Banton se portó muy bien con todos, fue amable, muy respetuoso y aprendí mucho trabajando con él”, asegura Óscar, quien nació en una familia de músicos y estudió en el colegio Jefferson, uno de los más tradicionales de su ciudad, donde todos los años los alumnos preparan obras musicales que incluyen teatro, canciones y coreografías.

Terminaron de grabar, e incluso Buju había elegido para el disco dos canciones de Óscar, quien estaba feliz con el resultado. Sólo faltaba mezclar algunas voces.

Una tarde, igual a aquella en la que había conocido a su vecino jamaiquino, Óscar salió con su perro y de repente vio que varias camionetas llegaban a su cuadra, se bajaron varios hombres armados y entraron a la casa de enfrente. Luego, pudo ver que eran efectivos de la DEA. Arrestaron a Buju por tráfico de drogas. “Yo miraba desde el otro lado de la calle. Pensé en muchas cosas, que hasta ahí había llegado el sueño del disco, que habíamos perdido todas esas semanas de trabajo, y que en esto venían por mí… ¡Imagínese, apenas se enteraran de que el productor de su música era un colombiano iban a empezar a especular!”, cuenta Óscar, un poco en broma, pero consciente de que ser latino en Estados Unidos no es fácil.

Unas semanas después del arresto, unos amigos de Buju llegaron a la puerta de su casa. “Me dijeron que él quería terminar lo que habíamos dejado inconcluso, que les diera el material para ellos encargarse de las últimas mezclas que faltaban. Fue un acto de fe, porque no sabía qué iban a hacer con las grabaciones, pero por alguna razón yo confiaba en Buju”.

“Pasaron los meses y me olvidé del tema. Un día me fui a ‘BestBuy’ (tienda de tecnología) a comprar unos audífonos, iba pasando por un pasillo donde tienen la música y me quedé frío cuando vi el disco en el exhibidor de los más vendidos de la temporada. Era el nuevo Cd de Buju Banton, en el que tanto habíamos trabajado. Había logrado terminarlo desde la prisión, y allí estaba. Lo compré, lo abrí, y al mirar los créditos estaba mi nombre como productor. Me puse feliz”.

Al cabo de algunos días, Buju Banton regresó a su casa bajo detención domiciliaria.
 
Óscar pasó a visitarlo para contarle que había visto el disco y que estaba muy contento. El músico le dijo que, efectivamente, habían hecho un gran trabajo y sin inmutarse le contó que estaban postulados al Grammy Anglo en la categoría Mejor Álbum Reggae del Año. “No fui capaz de meter el grito en ese momento, pero apenas cruce la calle, salí corriendo a contárselo a mi novia Kristina”. Desde entonces, no ha parado de sonar el teléfono, y recibe todos los días correos de amigos y músicos felices con la noticia. Sobre la música colombiana, cree que llegó la hora de explorar otros sonidos para no quedarse siempre en lo mismo. Por eso, le encantaría trabajar con la banda Superlitio o hacer una propuesta arriesgada para un artista como Juanes.
 
No quiere ser pretencioso, pero sabe que el disco Befote the Dawn tiene todo para ganar en su categoría, sin embargo, sólo podrá conocer la respuesta el próximo 13 de febrero.
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