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Claudia Gurisatti está esperando mellizos

Claudia Gurisatti está esperando mellizos

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La Guri volvió a Colombia con un titular explosivo, como todos los suyos: está embarazada y de mellizos. Aún no es tiempo para saber el sexo de los bebés, pero ya se está preparando para su llegada en julio. Su esposo, el diplomático español Antonio García, está que no se cambia por nadie y su hija Hanna Srour no puede creer que tendrá dos hermanitos.
Claudia y Antonio se casaron por lo civil el pasado mes de junio en Cartagena y en S’Agaró cerca de Barcelona. Después se fueron a vivir a Manila donde él se desempeña como agregado cultural de la Embajada de España en Filipinas. Hace unos días volvieron a Bogotá con la buena nueva. Foto: Gerardo Gómez/11
Por: 22/12/2011 00:00:00
La directora del canal NTN24 volvió del otro lado del planeta la semana pasada: de Manila a Bogotá hay 26 horas de vuelo y 13 de diferencia horaria. Por fortuna los padres de su marido, Antonio García, residen en Madrid y a mitad de camino paran un par de días, saludan y recuperan fuerzas.

Sin embargo, esta vez el viaje se le hizo aun más largo que de costumbre porque traía una noticia grande para su familia y sus amigos. La tuvo muy bien guardada durante dos meses, a pesar de que gracias a la globalización y a su trabajo en el canal no pierde un minuto de contacto con Colombia.

Así que el día de su cumpleaños, 12 horas después de haber aterrizado en Bogotá, reunió a sus amigos y les fue dando, uno a uno, a medida que llegaban, el titular. “Estoy embarazada. Y no de uno, sino de dos bebés”.

Podrían haber fotografiado la cara de sorpresa de los asistentes, quienes llegaron cargados de preguntas sobre su vida de recién casada, en Filipinas, y terminaron hablando de bebés, embarazos y pañales, como hace cuatro años, cuando nació Hanna, la hija mayor de La Guri.

Pero el primer sorprendido fue su esposo Antonio, quien casi se desmaya el día que ella le dijo, como si nada: “¿Sabes qué? Me estoy sintiendo embarazadísima”. La siguiente semana, en la consulta médica, se dieron cuenta de que había dos corazones latiendo en su vientre. “Twins”, dijo la médica filipina, que por fortuna hablaba inglés y al principio no entendía la explosión de hormonas que marcaban los exámenes de La Guri. A ella misma le cuesta creerlo, puesto que ni en su familia ni en la de su esposo hay antecedentes de mellizos, ni de gemelos. Y claramente no se sometieron a un tratamiento de fertilidad.

Los recién casados están felices, pero hay alguien más en la familia que no se cambia por nadie: Hanna, quien ya le puso nombre a sus hermanitos, a pesar de que aún no se sabe el sexo de los bebés. Los bautizó Perla y Mateo; niño y niña, el mejor de los mundos para ella, quien a pesar de que ya habla inglés perfectamente y tiene varias amiguitas en su colegio de extranjeros, reina como hija única en este hogar recién construido.

Claudia y Antonio se casaron en julio de este año en dos celebraciones: una que tuvo lugar en Cartagena adonde asistieron todos los amigos y familiares de la pareja en Colombia; y otra en S’Agaró, cerca a Barcelona, a orillas de Mediterráneo, para festejar con la familia del novio. Después se fueron a vivir a Manila, adonde el diplomático había sido trasladado como agregado cultural de la Embajada española en Filipinas. Y estando tan lejos, después de haber vivido un cálido romance de ocho meses con la periodista, decidió proponerle matrimonio el año nuevo pasado en Madrid, donde se encontraron luego de unos meses de amor a la distancia.

Desde entonces, la vida de los dos se ha convertido en una cascada de importantes acontecimientos que, aunque siempre son felices, ameritan decisiones radicales: la primera fue el matrimonio; la segunda, el traslado de Claudia a Manila con todo y su hija Hanna, desde donde sigue dirigiendo el canal NTN24, por Internet, por teléfono, por Skype, por donde sea; y la tercera será el lugar donde nacerán los bebés, algo que aún no han acordado, pero que se toman con calma. Todo en cuestión de un año, tiempo récord para tantos cambios. Por fortuna los dos tienen el espíritu libre y la disposición de ajustarse a los tiempos y espacios del otro.

Pero lo mejor de toda esta historia, que empezó en Colombia cuando Antonio era cónsul adjunto de la Embajada de España, pero ya había sido asignado en Manila, es que hay comprensión, apoyo, respeto y, sobre todo, mucho amor.

Por ahora, pasarán esta temporada en Bogotá, donde Claudia tiene algunas cosas que ajustar en NTN24, y a principios de año retomarán su vida en Manila, hasta que a él le asignen otro destino. Así es la vida de los diplomáticos.
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