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CÉSAR RINCÓN “Un adiós a una estocada”

CÉSAR RINCÓN “Un adiós a una estocada”

Sin precedentes, la despedida a uno de los grandes del toreo que se vivió en la plaza de toros la Santamaría en Bogotá fue apoteósica
Por: 15/4/2010 00:00:00
César Rincón, no solo un torero o un matador entre los matadores, es un artista, una leyenda histórica en el mundo del toreo, quien a la edad de 10 años se interesó por este oficio.
Un torero de mirada desafiante frente a su toro quien con sus puños sujetando aquella muleta logró encarnar sus más grandes dotes en cada una de las plazas importantes del mundo taurino y más aún en su hogar, Colombia.
El domingo 24 de febrero retumbaron los “oles”, uno tras otro, hasta alcanzar la victoria y César Rincón logró salir en hombros por la puerta grande. Ilustre en el mundo taurino se despidió en la plaza de toros de la Santamaría en la capital, en medio de aplausos, flores y lágrimas de algunos de los asistentes. Se despidió, de la misma plaza donde puso a rodar más de una vez sus sueños y su arduo trabajo, plaza donde desde muy niño vendía retablos con figuras de toreo. Allí, fue recibido y despedido con aplausos, con gritos de benevolencia, no solo por su valor sino por engrandecer esa patria colombiana que lo vio crecer y formarse como el torero de los toreros, por generar pasión e ilusiones en cada uno de los soñadores que con el paso del tiempo tomaron como enseñanza y ejemplo a esta gran leyenda.
Se fue un ¡Ole! ¡Ole! pero queda un matador, un torero que desafió sin miedo a la muerte, que ha derramado su sangre por las plazas que fueron su segundo hogar. Este fue el caso que vivió en la ciudad de Palmira en el año 1990 cuando un toro le partió la femoral o la enfermedad que lo sacó de los ruedos durante tres años, la hepatitis C. Sin embargo, ni siquiera eso pudo detener al maestro de maestros.

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