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Borrero: ‘Todas tenemos una prostituta adentro’

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El nuevo papel de la actriz será el de una prostituta en la obra de teatro ‘A 2,50 la Cuba Libre’. Casa Ensamble se convertirá en un cabaret donde los clientes podrán hacer realidad sus más insospechadas fantasías...
Algunas integrantes del elenco: Aída Morales, Johanna Morales, Carolina Gaitán, Alejandra Borrero, María Fernanda Yepes, Indira Serrano. Foto: Raúl Higuera/10.
Por: 13/9/2010 00:00:00
Además coquetear con las actrices que interpretan a las seductoras trabajadoras sexuales de la obra.

La primera vez que Alejandra Borrero posó con su disfraz de prostituta para las fotos promocionales de la obra teatral ‘A 2,50 la Cuba Libre’, que se estrenará en Casa Ensamble el próximo 3 de septiembre, descubrió que todas las mujeres llevan una puta adentro y que ella no era la excepción. “Cuando me vi vestida así y posando, sólo atiné a decir: ¡Dios mío, qué puta soy! No podía creer ese sentimiento que me empezó a aflorar de las ganas de seducir al otro”, comenta Borrero.

‘A 2,50 la Cuba Libre’ es una obra venezolana, original de Ibrahim Guerra, que fue estrenada con éxito en 1982 y que ha sido considerada como un espectáculo capital del teatro latinoamericano. En Colombia fue adaptada por Pepe Sánchez y será dirigida por Alejandra Borrero y Luis Fernández, quien también dirigió la versión venezolana. La producción está a cargo de Johanna Morales, la actriz que interpreta a Victoria en la novela Amor en custodia.

La presentación narra la historia de cinco mujeres de la noche que se reúnen en un bar y, entre trago y trago, cuentan sus más profundas angustias, miserias, anhelos y frustraciones. Cada personaje revela una cara distinta del comercio carnal: la mujer hermosa, asediada por todos, que sueña en secreto con encontrar un príncipe azul que la salve de la miseria; la ambiciosa, que no logra decidir entre el dinero y la vida fácil; la que sufre el abandono en medio de un embarazo; la empresaria prepotente que negocia con el cuerpo de las otras; y la depresiva que, en medio de su crisis, siente que la vida es un bolero.

Detrás del morbo y de lo divertida que puede llegar a resultar la historia, se esconde un experimento actoral. “El ejercicio de puta es uno que todas las actrices deberían hacer, porque hace parte del extremo en una gama de personajes. Una prostituta tiene ciertas libertades que no se puede dar una mujer del común”, anota Alejandra. La actriz admite que la elección del elenco fue bastante compleja. “Precisamente, porque yo soy de esas personas que están en desacuerdo con la búsqueda del culo y de la teta en las actrices y ésta era una obra que se prestaba mucho para caer en esto. Pero, afortunadamente, no fue así y pude escoger actrices que me parecía que iban con el personaje”.

En el reparto figuran nombres como Rita Bendeck, María Fernanda Yepes, Indira Serrano, Aída Morales, Ana María Sánchez, Estefanía Godoy, Carolina Gaitán, Jenny Osorio y Endry Cardeño, la famosa Laisa de Los Reyes, entre otras.

Cumpliendo el propósito de Casa Ensamble de integrar todas las artes visuales, la obra irá acompañada de una exposición fotográfica de las prostitutas del elenco, capturadas por el lente del fotógrafo Raúl Higuera, un ciclo de conferencias de mujeres de la vida alegre en la literatura, una venta de textos eróticos y el lanzamiento del libro Bajo la piel de Channel, en el que el escritor bogotano Danilo Moreno le sigue los pasos a una prostituta que se enamora de su sicoanalista.

Alejandra, quien desde hace dos años lidera la campaña de no maltrato a las mujeres, recalca que este espectáculo interactivo busca dejar una incógnita en el público sobre cómo la sociedad las ha llevado a convertirse en objetos que se compran y se venden.

“Quiero hacer una reflexión de este tema sin pudor, sin tapujos y sin moralismos. En este país el gremio de las prostitutas es el paria para la sociedad. Ellas son vistas como mujeres indeseables, cuando en realidad pueden ser iguales a cualquiera de nosotras, sólo que por circunstancias de la vida terminaron metidas en ese negocio”.

Sin embargo, Borrero aclara que no quiere trabajar la lástima con las prostitutas, pues es consciente de que muchas, cuando lo hacen, gozan del sexo. “Hay un dicho maravilloso que tienen los hombres, que dice que las mujeres deberían ser unas damas en la calle y unas putas en la cama. Me imagino que muchas casadas juegan a eso. Mantener un matrimonio no es fácil y los juegos sexuales ayudan, siempre y cuando sean de común acuerdo”, comenta la payanesa.

El sueño de Alejandra es que la gente que vea la obra sienta esa misma sensación de peligro que ella experimentó la primera vez que pisó un prostíbulo. “Fuimos todas las del elenco, pero yo era la que más cara de pánico tenía. Me dio taquicardia, estaba muerta del susto. Es un sentimiento de ‘ahí va a pasar algo’. Además, después de que sales de ese lugar te sientes fea y mal arreglada. Esas mujeres son divinas y espectaculares y uno es un boludo al no aprovechar las cualidades que tiene”. La moraleja, según Borrero, es: “Vístanse de putas y juéguensela por una noche, y van a ver lo divertido que puede llegar a ser. ¡Ah!, y no olviden que todas llevamos una puta adentro”.
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