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Angelina Jolie, espía encubierta de la CIA

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La actriz le concedió esta entrevista exclusiva a Jet-set, con motivo del estreno en Colombia, de su nueva cinta Agente Salt, donde interpreta a una ruda, perversa y misteriosa agente de la CIA que tiene varias personalidades.
Angelina, quien cumplió 35 años el pasado 4 de junio, se entrevistó con varias agentes reales de la CIA para concebir su personaje en Agente Salt. Foto: Cortesía Sony Pictures.
Por: 21/7/2010 00:00:00
La prensa rosa cuenta a diario las más truculentas historias de esta bella mujer cuya popularidad mundial sólo es comparable con la que en su día tuvo Elizabeth Taylor.

Tal avalancha de chismes, sin embargo, opaca una gran verdad y es que Jolie es una de las actrices más productivas del cine. Es tan juiciosa, que siempre está en el set haciendo una nueva cinta, con hasta cinco producciones por año. Sus ganancias por 21 millones de dólares anuales la hacen una de las mejor pagadas de Hollywood.

Entre sus últimos filmes, Agente Salt, donde interpreta a una espía de la CIA, es muy especial para ella, pues marcó su regreso a los estudios luego de tener a sus gemelos Knox y Marcheline en el 2008. Además, con esta cinta que llega a Colombia el próximo 23 de julio, la estrella cumple su ambición de hacer una película de acción que se saliera del molde. En esta entrevista exclusiva contó lo que hizo para lograrlo, cómo aprendió a pelear rudo para este rodaje, cómo gozan sus hijos con su trabajo y su opinión del presidente Obama a quien, se dice, ella no quiere mucho.

Su personaje en Agente Salt originalmente era hombre y fue transformado en mujer para usted. ¿Estuvo involucrada en ese proceso?

-Sí y fue más difícil de lo que pensamos, porque la forma en que un hombre reacciona ante cierta situación no es necesariamente la misma cuando se trata de una mujer. Por ejemplo, el personaje masculino original al final se daba cuenta de que podía encontrar el amor. Para una mujer, eso no involucra una gran sorpresa, es lo que la gente usualmente espera de ella.

Aunque sea la protagonista, una mujer en el cine de espionaje siempre depende de la seducción...

-Sí, pero queríamos ignorar eso. Ella nada más es la Agente Salt. No se trata de ser femenina y, ciertamente, no usa su sexualidad para obtener nada. Es el papel más rudo que he visto de cierto modo, pues cuando peleas, las cosas se ponen feas y si te rompen la nariz, eso no es bonito.

Las escenas de pelea son muy rudas y realistas. ¿Cómo las logró?

-Hablamos mucho sobre la forma en que ella pelea. James Bond y Bourne tienen formas de pelear maravillosas y todas esas películas de acción tienen tal o cual estilo. Entonces pensamos: ‘¿cuál debe ser el estilo apropiado para la Agente Salt?’. Y decidimos que lo menos obvio para una mujer se convirtiera en el factor más importante, y ese factor consiste en que es mala.

No importa tanto que sea ágil o parezca una gimnasta, simplemente es mala cuando necesita serlo.

¿Qué implicó eso para usted?

-Implicó una forma diferente de pelear para mí. Puede sonar raro, pero tiendo a pelear muy erguida; tengo una postura muy recta y a veces cuando peleo se puede ver como un tipo de ballet. Tuve que deshacerme de eso y trabajar un poco más suelta para no verme tan larga y elegante, sino más inclinada, encorvada y oscilante.

¿Cómo fue la preparación para estas escenas?

-El afán con que se hacía todo causó que estuviéramos en pánico y fuéramos más agresivos, y esto funcionó bien para la película. El preparador de peleas fue Simon Crane, con quien trabajé en Tomb Raider y en El señor y la señora Smith, con Brad (Pitt). Él es genial y siempre bromeamos acerca de que su lema es “sufre”. Para muchas de las peleas tuve que aprender realmente a combatir mano a mano, de principio a fin, para que se pudiera filmar en una toma.

La película tiene una gran carga de drama. ¿Cómo es la Agente Salt?

-Es uno de los personajes más interesantes que he interpretado, pues tiene varias personalidades. Está bajo mucha presión y tiene muchas pérdidas en su vida, así que es un papel muy emotivo y difícil. Ella sufre y al tiempo debe mostrar sus diversas caras, de manera que es complicado descifrar quién es en realidad.

Este rol tan rudo le llegó poco después de una experiencia tan dulce como fue tener a sus gemelos Knox y Marcheline...

-Cuando me visitaron para hablar por primera vez sobre la película, acababa de tener a los gemelos y estaba en mi casa, en bata, sintiéndome muy tierna y maternal. Recuerdo que estaba con ellos en mi habitación y cuando hojeé el guión y vi que se trataba de atacar y moverme mucho, me hizo gracia y pensé: “si puedo hacer esto, sería un buen equilibrio”.

¿Le tocó ponerse en ‘súper forma’ para este papel?

-Comencé cuando mis bebés estaban muy pequeños. Logré estar tan en forma como me fue posible en ese momento de mi vida. Los primeros días sentí algo parecido a: “¿cómo es que estoy de regreso aquí?” (risas). Súbitamente, estaba con una pistola, corriendo por la calle, mientras me perseguían o saltando de un puente, y pensaba: “¿Qué estoy haciendo? ¿Cómo llegué aquí? No soy una estrella de acción, soy una mamá”. Pero a los pocos días me sentí de regreso.

Entre los atractivos de la cinta están las distintas caras de su personaje y el juego con la noción de identidad...

-Absolutamente. Si hicimos un buen trabajo, el público no estará seguro de quién es ella. Es interesante porque quienes han visto la película dicen que les sorprendió verse apoyándola, pero no estaban seguros de si esa persona era buena o mala.

¿Conoció a agentes reales de la CIA para crear su papel?

-Sí, conocí a dos agentes mujeres que podían pasar por maestras en Ohio. Al hablar con ellas, pude ver cómo se manejan dentro de este mundo increíblemente demandante y a la vez peligroso. Son muy fuertes. Me contaron que tienen muchas dificultades para manejar sus relaciones y que lo más difícil es tener un trabajo sobre el cual no pueden hablar nada con sus esposos. Me dijeron que sostener las mentiras (para ocultar su identidad) es muy duro y que esto las hace sentirse distantes de las personas fuera de la CIA. Creo que para una mujer esto es un poco más engorroso, pues su naturaleza es más emotiva y le es muy difícil no poder compartir ni hablar.

¿Tanto trabajo la alejó de su familia?

-Mi familia estaba conmigo. Los niños iban al set después del colegio, así que fueron unos días maravillosos.

¿A ellos les gusta verla hacer todas estas cosas?

-A los mayores sí les gusta. En el estudio sólo querían jugar con todos esos equipos, así que se enganchaban a ellos y volaban por el escenario. Además, podían jugar con sangre falsa y fingir que tenían cortadas y moretones que les hacían en el departamento de maquillaje. Se divirtieron mucho.

Acaba de visitar a los desplazados colombianos en Ecuador dentro de su trabajo humanitario en la ONU. ¿Cómo va esa labor?

-Mi trabajo no se trata sólo de apoyar a la ONU, pues tengo mis propios interrogantes sobre esa entidad, sino de tratar de difundir una buena educación para que las cosas se den de otra forma, ya sea que se trate de niños desplazados o de desastres naturales. Trato de ir a un lugar con un plan de acción muy específico y no sólo a donar a uno o dos grupos, como hacía en el pasado, sino a descubrir las piezas que faltan, como una ley. A Ecuador y Haití, por ejemplo, llevé unos abogados especialistas en niños que me ayudarán a entender lo que falta en la ley para protegerlos.

¿Qué opina del presidente Obama?

-Creo que debe ser el trabajo más difícil del mundo encabezar un gobierno y responder a todas las preguntas al mismo tiempo. Espero que la buena voluntad se convierta en acción verdadera.

¿Cómo están Brad (Pitt) y la familia?

-Muy bien, gracias. Cuando tienes niños, te mantienen ocupada, te hacen reír y son el centro de tu mundo. Así debe ser. Estamos muy felices.
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