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Alexandra Montoya no necesitó estar  con un hombre para ser mamá

Alexandra Montoya no necesitó estar con un hombre para ser mamá

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Luego de buscar sin resultados a un hombre para que fuera el padre de sus hijos, la reconocida humorista e imitadora del programa radial La Luciérnaga, decidió ser mamá soltera a través de un donante. Juan José, su primogénito, nacerá en febrero y ella está tan feliz, que quiso contar paso a paso toda su historia en esta entrevista.
La humorista afirma que sus compañeros de La Luciérnaga han sido muy respetuosos con la forma en que fue concebido su hijo. “No me preguntan por el donante ni hacen chistes sobre el tema”. Foto: Imagen Reina/11.
Por: 21/12/2011 00:00:00

Alexandra Montoya, famosa por sus imitaciones de Natalia París, Paola Turbay María Emma Mejía y otros tantos personajes del programa La Luciérnaga de Caracol Radio, se estrenará como mamá en febrero del 2012. La humorista siempre soñó con tener cuatro hijos y al no encontrar a un hombre comprometido que se le midiera a la paternidad, decidió acudir a un banco de esperma. Ella dice que en Colombia son muchas las mujeres que quedan embarazadas por este procedimiento, pero que no lo hacen público ya sea por temor al rechazo o por no exponer a sus hijos. Alexandra, hija de una cristiana con un ateo, habló con Jet-set de su maternidad y de las implicaciones de ser madre soltera.

¿Cómo tomó la decisión de tener un hijo por medio de un donante de esperma? -Hace cinco años conocí en Nueva York a una amiga de mi hermana que se sometió a una inseminación artificial. Después de escuchar su experiencia, mi mamá me preguntó qué pensaba al respecto y le contesté que no lo veía descabellado: “Si no encuentro a un buen hombre para que sea el padre de mis hijos, no veo por qué no pueda realizarme como mamá”. Eso quedó ahí guardado. Salí con varios pretendientes, pero no los veía comprometidos a construir una familia. Pasaban los años y yo decía: “bueno, no será con éste”, y así sucesivamente. En un momento vi que la alarma de mi reloj biológico estaba sonando y quería ser mamá. Hice investigaciones con amigas y las que nunca tuvieron hijos, y ya eran mayores de 55 años, me decían que les había pesado en el alma no haber tenido un hijo. Antes, si uno era madre soltera la sociedad y la familia te señalaban. Me puse a pensar que esto es un rol definitivamente de la mujer con o sin marido. Sin ser egoísta ni feminista, es una experiencia que solo vive y entiende una mujer. Fue entonces cuando tomé la decisión de buscar el donante.

¿Cuándo se hizo el procedimiento? -Hace un año largo empecé a visitar médicos para ver cómo era el procedimiento, pero cuando ya me lo iba a hacer me daba ‘sustico’ y pensaba que no estaba lista, pero resulta que uno nunca está listo para ser mamá, en ninguna universidad te dan el PhD de maternidad. Eso lo decides tú sin presiones y sin que la sociedad te diga “¡uyy!, qué pesar, se va a quedar solterona”.

Pensaba hacerme la inseminación en junio del 2011, en mayo fui a un chequeo y el médico me dijo: “estás en el punto y no podemos perder este óvulo”. Le dije: “ok, entonces vuelvo en junio”, y me contestó: “no, tiene que ser ya”. Yo soy cristiana y en ese momento le pedí a Dios que actuará en mí. Ya tenía más o menos escogidas las características de mi donante y ellos ya tenían listos ocho posibles candidatos. Escogí uno y me hicieron la inseminación. A los días tuve un sueño en el que mi mamá, que había muerto hace tres años, me mostraba a una niña de 5 años asomada en una ventana. A las tres semanas me llamaron para hacerme la prueba de embarazo y les dije: “no hay necesidad, yo sé que estoy embarazada”. Me hice el examen y salió positivo.

¿Qué sabe del donante? -En Colombia no te dan muchos detalles, por lo menos la identidad, jamás. Lo que conoces son unos rasgos físicos muy generales como la estatura, el color del pelo y de los ojos. Además, te muestran la historia clínica y un perfil profesional que no es muy específico. En Estados Unidos, por ejemplo, te dan el coeficiente intelectual del donante y una foto de cuando era un bebé para hacerse una idea de cómo podría ser su hijo.

¿Qué tuvo en cuenta para escoger al donante? -No pensé, como el todo el mundo creería, en buscar el bebé perfecto: ojiverde, churro, divino. La verdad quise que fuera muy parecido a mí: con el pelo y los ojos castaños, eso sí, pedí que fuera un poquito más alto que yo, como de 1,80 centímetros por lo menos. Vamos a ver qué pasa, eso igual tampoco es garantía de que va a ser así ciento por ciento. Del perfil profesional del donante me dijeron que era un médico, pero hasta ahí les puedo dar detalles.

¿No le asusta tener un hijo sin papá? -El ideal de familia es papá, mamá e hijos, pero la realidad en Colombia, y en muchas partes del mundo, no es esa. Aquí hay muchas mujeres que son cabeza de familia porque el hombre fallece, se va a un grupo delincuencial o las abandona al descubrir que es homosexual. En Colombia hay muchas familias disfuncionales o monoparentales, pero aun así, siguen siendo una familia. Lo importante es que el niño tenga una figura paterna que en mi caso puede ser mi papá o mi hermano.

¿Cómo le ha ido con el embarazo? -Ya pase la etapa del vomito y las náuseas. Lo más bonito ha sido sentirlo patear, es una conexión muy fuerte, es saber que hay alguien vivo dentro de ti. Hasta ahora no me han dado ganas de llorar ni he tenido antojos.

¿Piensa contarle a su hijo cómo fue concebido? -No podría mantener una cosa así en secreto y más cuando ya lo he contado en medios de comunicación. Además, los profesionales siempre recomiendan decirles la verdad a los niños. Se han presentado casos de gente que se entera a los 50 años que es adoptada y eso le genera un trauma de identidad muy fuerte.

¿Cree en el matrimonio? -Sí, claro, no descarto tener una pareja y que esta persona se motive a tener otro hijo. Yo creo que sí existen hombres que se quieren comprometer y cambiar pañales, pero están por ahí escondidos y uno no sabe bien dónde.

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