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‘A calzón quitao’ con Antonio Morales

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El libertario e irreverente periodista se estrena como conductor de un programa de sexo: A calzón quitao, que se transmite por Señal Colombia. El izquierdoso ex director del periódico del Polo Democrático le confesó a Jet-set cómo perdió la virginidad y que nunca ha pagado por sexo.
El periodista confiesa que lo que más le seduce de una mujer es la ternura. “No me gustan las tigresas”. Foto: Imagen Reina/11.
Por: 22/3/2011 00:00:00
“Quien diga que no le gusta el sexo tiene huevo”, sentencia Antonio Morales, sentado en el sillón amarillo de su apartamento en las Torres del Parque en Bogotá, sin quitarle la mirada a la modelo que tiene al frente. Toño, como le dicen sus amigos, es el presentador y conductor de A calzón quitao, una coproducción de Señal Colombia y la Unfpa (Fondo de Población de las Naciones Unidas) en el que se habla sin tapujos, con profundidad y ‘mamadera de gallo’ de los derechos sexuales y reproductivos de los colombianos. Ya grabaron las primeras dos temporadas, cada una de 20 capítulos, y están en negociaciones para hacer la tercera. En el programa se debaten temas como la virginidad, el erotismo, el deseo en la mujer, la diversidad sexual, el VIH, la sexualidad en la adolescencia, la interrupción voluntaria del embarazo, entre otros. Morales, el mismo entrevistador de El Radar, habló ‘a calzón quitao’ con Jet-set.

¿Cómo el ex director del periódico del Polo termina hablando de sexo en Señal Colombia? -El Ministerio de Protección Social y la Unfpa se pusieron de acuerdo en la necesidad de hacer un programa didáctico sobre los derechos sexuales y reproductivos de los colombianos, y me escogieron a mí para que lo condujera.
 
Supongo que lo hicieron por mi perfil ideológico, soy totalmente permeable y evolucionado con el tema. En A calzón quitao se necesita una persona que no sea retardataria ni de derecha, como el Procurador o como el uribismo en general, sino alguien que tenga una perspectiva posmoderna de lo que es la sexualidad en este país.

¿Qué es más fácil: hablar de sexo en televisión o vender un periódico del Polo Democrático? -Es más fácil hablar de sexo (risas). El periódico del Polo se logró vender, pero había tal cantidad de bestias en ese partido, que consideraron que no era estratégico y lo acabaron. Ahora están acabando no sólo el periódico, sino también con el partido.

¿En qué se diferencia A calzón quitao de otros programas de sexo que hay en la parrilla televisiva? -Es la primera vez que en Colombia se ventila abiertamente, con profundidad y convocando a todos los sectores el tema de los derechos sexuales y reproductivos. Al set invitamos transgéneros, travestis, madres que han sufrido maltrato, etcétera. En el país se habían hecho como especie de laboratorios de sicología barata, pero no un programa como éste, que no es científico, pero tampoco frívolo.

¿Fue fácil pasar de hablar de política a hablar de sexo? -De todas maneras la sexualidad y los derechos sexuales y reproductivos están totalmente ligados a la política.

¿Qué tan políticamente correcto es el sexo? -Totalmente correcto. No sólo políticamente, sino vital, cultural, física, mental y espiritualmente correcto. El sexo es el hilo conductor de la vida.

¿Con qué autoridad habla usted de temas como el homosexualismo o la violencia hacia las mujeres? -Con la autoridad que me dan la ética, la tolerancia y la comprensión de todos los fenómenos y las libertades. Se trata de considerar que las putas no son unas viciosas, sino unas trabajadoras sexuales; que el homosexualismo no es una enfermad, sino una escogencia sexual; y que las personas que optan por el aborto, legal o ilegal, no están cometiendo un delito, sino que están ejerciendo un derecho. Yo soy heterosexual, pero tengo amigos homosexuales, lesbianas y travestis. No tengo ningún problema con eso.

¿Qué ha aprendido con estos programas? -Que en el sexo todo está por aprenderse.

¿Colombia es un país mojigato? -No, somos un país gocetas en todos los sentidos. Pero hay que reconocer que el país sufrió un atraso muy grande en la normatividad en torno al sexo y ese atraso se llama Álvaro Uribe. Durante ocho años un montón de cosas que el país había logrado fueron puestas en tela de juicio y todavía se trata de destrozar esos derechos que los colombianos habíamos llegado a tener en los últimos 40 años. Ahora la Iglesia y unos sectores retardatarios del Partido Conservador están tratando de anular la sentencia que permite el aborto terapéutico y la adopción de niños por parejas gay. Ese sector mojigato del país trató nuevamente de tener una influencia de doble moral. Pero la modernidad sexual de Colombia es inatajable. Para darles sólo un ejemplo, hoy el Instituto Humboldt es dirigido por un trasgénero. Eso es una muestra de que las costumbres en el país avanzan.

¿Se considera una persona mojigata? -No, en nada. Soy producto de mi generación: de la píldora y de la revolución sexual. Yo ejerzo las libertades sexuales y dejo que los demás las ejerzan, más aun, me ofusca la extrema derecha doble moralista que quiere meterle mano a un país evolucionado como éste. No soy conservador ni católico; soy liberal, libertario y puedo llegar a ser libertino.

¿Y qué opina de la relación Iglesia- sexo? -Hay dos Iglesias en Colombia: la ultraconservadora de monseñor Rubiano, poderosa, arcaica y represiva; y otra Iglesia cotidiana, popular, de los curas jesuitas, moderna, permisiva y que va al ritmo de los tiempos.

¿Le gusta la literatura erótica? -Cuando joven leía Las mil y una noches y los cuentos del Marqués de Sade. Ahora prefiero practicar el sexo en lugar de leerlo. El sexo es como la seducción, no se puede planear, todo es espontáneo. ¡Qué mamera tirar con libreto!

¿Cuándo perdió la virginidad? -Desde el punto de vista físico no perdí la virginidad porque soy circuncidado. Pero si de lo que se trata es de saber cuándo fue la primera vez que tuve una relación sexual, fue a los 15 años con una amiga en las playas de El Rodadero, en Santa Marta, debajo de una canoa. Ambos éramos igual de inexpertos, o sea que las cargas estaban equilibradas.

¿Qué lo seduce sexualmente? -La ternura más que otra cosa.

¿En Colombia somos expertos en sexo? -Eso no se puede medir, es muy relativo. Uno puede ser el peor polvo con alguien y el mejor con otro. Eso no es taxativo ni normativo, depende de los encuentros. Pienso que nuestra condición triétnica nos ayuda mucho: somos negros, blancos e indígenas y esas mezclas suelen ser favorables.

¿Hay que ser un experto para hablar de sexo? -Yo creo en la libertad de expresión, es decir, cualquier persona que quiera contar una historia tiene todo el derecho de hacerlo, así no sea un experto.

¿Qué opina del turismo sexual? -Jamás me he acostado con una puta. Yo no pago por amor.
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