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Juan Rafael Restrepo y Ruddy Rodríguez

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El rejoneador y la actriz llevan año y medio de romance y, aunque son polos opuestos, ella ya es una diestra con los caballos y él hace sus pinitos como actor. Por estos días son los protagonistas de Alborada carmesí, la ópera prima del colombiano Luis Hernán Reina.
Por: 15/4/2010 00:00:00
Se conocieron hace 15 años cuando ella hacía sus primeros papeles en telenovelas colombianas y él estudiaba odontología. Hoy, recordar ese momento los divierte porque dicen que hubo química y que, incluso, salieron un par de veces y se robaron varios besos el uno al otro, aunque ambos estaban comprometidos.
Pero como ‘al que le van a dar le guardan’, Juan Rafael y Ruddy nunca perdieron contacto por completo: se hicieron amigos y se encontraron como pareja hace un par de años, pese a que su vida había dado más de un giro inesperado. Por ejemplo, ella se casó; y él, aunque no lo hizo, tuvo otras relaciones, dejó la odontología y se dedicó por completo a lo que más le gusta en la vida, que es su oficio de rejoneador.
La venezolana y el colombiano son como el agua y el aceite. Ruddy es tranquila, dulce, paciente; y Juan Rafael es de carácter dominante, perfeccionista y algo malgeniado. Ella creció junto al mar y él, en cambio, es un hombre de campo, experto en manejar caballos. Sin embargo, dicen que su conexión principal está en que los dos son hiperactivos y que adoran su mundo, por distinto que sea. No en vano, la actriz ha desarrollado una carrera sólida que la hace siempre merecedora de papeles protagónicos en grandes telenovelas, como ahora, que es una de las amas de casa desesperadas en versión latina. Su novio, por su parte, es el más importante rejoneador del país. Para él lo primordial es su oficio y por su dedicación y disciplina, fue elegido este año como mejor expositor, criador y jinete de la raza lusitana en Colombia, dentro del marco de Agroexpo.
Y si se trata de reconocer sin tapujos quién manda a quién, la verdad es que ambos concuerdan en que Ruddy es hoy más una mujer de campo que se refugia en la finca de su novio cada vez que termina el rodaje de alguna película o el plan de grabación de cualquier telenovela. Para ella ha sido más fácil adaptarse al cerrado mundo taurino y hasta bromea cuando cuenta cómo ha logrado ser una especie de bicho raro en conversaciones de hombres, de tientas y de tendidos. Más bien, ha aprovechado su figura de mujer pública y de bella actriz para engalanar las corridas a las que asiste Juan Rafael, unas veces como jurado de reinados locales, otras, como la coequipera perfecta del rejoneador.
Y aunque él no es un hombre de cocteles ni de lanzamientos de grandes producciones en Miami, como suele desarrollarse el entorno de Ruddy, sí procura acompañarla en las fechas importantes de su calendario laboral y hasta disfruta observar cómo es la vida de una estrella de televisión. “Me encanta ver cómo la admiran sus seguidores, cómo quieren estar cerca de ella y la manera en la que Ruddy los complace. Es muy dada a su público y nunca se niega a saludar a la gente ni a darle un autógrafo”.
Tanto se interesan por el trabajo del otro, que encontraron el lugar perfecto para compaginar sus actividades. Por estos días, los dos participan en el rodaje de Alborada carmesí, una película colombiana filmada en los Llanos Orientales, en la que forman parte del grupo de protagonistas. Interpretan a un par de esposos, Emilio y Pilar, y aunque él es el único que no tiene experiencia actoral, cuenta con la asesoría y los consejos de Ruddy. “Creo que superó la prueba con honores. Los dos repasamos varias veces los libretos y en una escena bonita y sentimental en la que hablábamos juntos y teníamos que llorar, él lo hizo muy bien”, expresó la actriz.
No cabe duda de que son una pareja atípica y que en el año y medio que llevan juntos han tenido que pasar largos períodos separados por la incompatibilidad de sus horarios. No obstante, dicen que si esperaron 15 años para iniciar una relación en serio, también van a poder sortear los inconvenientes que a diario se les presenten para coincidir en algún lugar del mundo. Por ahora, se las ingenian para verse y cuando no pueden, se conectan de corazón y a distancia. Sueñan con el día en que viajen juntos a España y a Italia porque él tiene pendiente recorrer con ella el país ibérico, con todo y las maravillas de la fiesta brava. Y Ruddy, que es de familia italiana, quiere llevarlo a Nápoles para mostrarle la ciudad de sus ancestros y para que conozca de cerca el motivo de su buena sazón.
Por ahora, esperan terminar el rodaje de la película, tras lo cual Juan Rafael se convertirá en el profesor de Ruddy, quien debe aprender a montar a caballo como toda una experta para encarnar a Doña Bárbara. Ese es el proyecto de televisión en el que se verá a la actriz venezolana próximamente y se espera que, además de su excelente interpretación, alcance las habilidades ecuestres del legendario personaje de Rómulo Gallegos.•
Cuando se conocieron Ruddy no sabía montar a caballo y ahora es casi una experta, aunque reconoce que su profesor es bastante exigente.
Vaca es su perro, inseparable amigo de los dos. A Juan Rafael lo acompaña a cabalgar durante ocho horas seguidas y a Ruddy, a trotar por las mañanas.
Juan dice que ama a Ruddy por su espíritu emprendedor y, la verdad, también parece que ella le inyecta esa dosis de alegría que todo hombre necesita.

Después de un día ajetreado, en la soledad del campo, la noche es para los dos. Y mientras conversan, ella le cocina algo sencillo pero delicioso.
El escenario para el rodaje de la película no podía ser mejor: los Llanos Orientales. Tiene el folclor de Ruddy y los caballos de Juan.
Alborada carmesí se encuentra en pleno rodaje. Se espera que esté lista para el segundo semestre del año entrante.






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