Los hijos de Estefanía de Mónaco

La reciente aparición en público de la espectacular Paulina Ducruet, segunda hija de Estefanía de Mónaco, causó sensación en el jet-set y volvió a llamar la atención sobre los pocos publicitados tres hijos que la Princesa tuvo en sus escandalosas relaciones con sus guardaespaldas. Así son sus vidas hoy.

Los hijos de Estefanía de Mónaco.

La familia principesca de Mónaco tiene una nueva estrella, Paulina Ducruet, segunda hija de la princesa Estefanía y quien se robó todos los halagos en el reciente Festival Internacional de Circo de Monte-Carlo, gracias a la revelación de su belleza digna de su madre, su tía Carolina y su abuela Grac
e Kelly. No era la primera vez que ella asistía al festival, patrocinado por el Palacio, pero la verdad es que en esta ocasión, a sus 15 años, Paulina lució más deslumbrante que nunca, con su larga cabellera, piernas bien torneadas y el célebre chic de las Grimaldi. Los monegascos, además, están orgullosos del interés que desde niña ha mostrado por el circo, lo cual la señala como un genuino miembro de su dinastía. Como se recuerda, el sueño de su abuelo, el fallecido príncipe Rainiero III, tan amado por su pueblo, fue siempre ser cirquero, pero su rango se lo impidió. En compensación, fundo el Festival de Circo en 1974, que se convirtió en un referente de este espectáculo en el mundo. De sus tres hijos, Estefanía fue la que heredó esta pasión por los saltimbanquis y malabaristas, tanto así, que hoy es la presidenta honoraria del certamen y seguro tendrá en Paulina a una apasionada sucesora.
No hay que olvidar que desde el 2000, madre e hija vivieron de lleno, por casi tres años, la vida circense, cuando la Princesa se unió a la caravana de su amante, el domador de elefantes Franco Knie, en compañía también de sus otros dos hijos, Luis y Camila. Luego, se casó con otro cirquero, Adans López Peres, de quien se divorció. A causa de todo ello, Estefanía fue expulsada de Palacio por Rainiero, quien la perdonó al morir en el 2005.
Los tiempos de la alocada Princesa, comidilla de la prensa rosa en los 80 y 90, quedaron atrás y ella es hoy una mujer bien puesta, empeñada en las causas sociales. Pero es también la cabeza de un ala de la familia Grimaldi que poco se deja ver en público, otra razón para que la aparición de Paulina diera tanto de qué hablar. En una entrevista para la televisión francesa, Estefanía dijo ser una madre muy protectora y que por eso ha criado al margen de las cámaras a sus vástagos, de cuyos gustos juveniles no es ajena: está en la onda de los tatuajes y no es raro verla paseando por las calles con ellos, vestida de jeans raídos, zapatillas Converse y T-shirts.
Luis, de 19 años, fue el primer fruto de la escandalosa relación con su guardaespaldas Daniel Ducruet y es quizás el más anónimo de la nueva generación Grimaldi. A diferencia de sus primos Andrea, Pierre y Carlota Casiraghi, los hijos de su tía Carolina, pocas veces está expuesto al asedio de los medios, aunque en el 2005 participó junto con su padre y Paulina en el reality show La Ferme Célébrités. De resto, de él sólo se sabe que juega muy bien al fútbol y que es un gran hincha del equipo AS Mónaco. Su hermana Paulina, hija también de Ducruet, sí empieza a mostrar vocación por la vida pública, como ya se vio, pero aún es una adolescente que terminará el bachillerato en dos años. Sus fabulosas piernas son el resultado de su entrenamiento en natación, deporte en el cual tiene grandes aspiraciones: ha participado en varios campeonatos internacionales y ahora se prepara para competir en los Juegos Olímpicos del 2012.
Luis y Paulina no ostentan ningún título, pero sí son séptimo y octava, respectivamente, en la línea de sucesión al trono. Ello, gracias a que, tras vivir en unión libre, todo un lunar en un principado católico, sus padres se casaron en 1995. Pero al poco tiempo de la boda, aparecieron unas fotos de Ducruet con otra mujer y Estefanía le pidió el divorcio.
En 1998 la Princesa dio a luz a Camila Marie Kelly, cuyo padre nunca ha identificado, pero se da por cierto que se trata de Jean-Raymond Gotlieb, otro de sus guardaespaldas. Ahora que Luis y Paulina se han vuelto más independientes, Camila se ha convertido en la compañera inseparable de su madre, a quien hace años no se le conoce un compañero sentimental después de ser tan “noviera”. La pequeña de la casa a veces se une a las campañas sociales de su madre, sobre todo si involucran a la infancia. Y, si Paulina heredó de Estefanía el amor por el circo, Camila, al parecer, salió con su vena artística: le gusta cantar como ella y no le da ni pizca de miedo hablar en público. ¿Quién de los tres llevará en la sangre el gen rebelde de su madre? •

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