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Las mujeres de Simón Gaviria

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El Representante a la Cámara, que aspira a repetir en las próximas elecciones, tiene su propio ejército de mujeres que no lo desamparan. Su mamá, la consejera; su hermana, la cómplice; su novia, la compañera ideal; y su mascota, la bebé de la casa. Todas lo ayudan cuando es necesario y conocen sus más íntimos secretos.
Por: 30/3/2010 00:00:00
Desde hace un par de meses, los días de Simón Gaviria empiezan a las seis de la mañana y terminan a las doce de la noche. Está en plena campaña y mantiene la adrenalina a full, para él se acabaron los fines de semana y los horarios de oficina. Su objetivo esta vez, además de repetir la curul, es obtener la mayor votación en Bogotá el próximo 14 de marzo. Enfrentado a tanta presión, Simón asegura que no lograría manejar los niveles de estrés de no ser por el apoyo y la compañía de sus cuatro mujeres.
Ana Milena Muñoz, su madre, es la responsable de que el joven Representante a la Cámara sea tan persistente y sensible. De ella heredó el deseo de servir a la comunidad y esa sencillez que lo caracteriza. Como madre, siempre le enseñó que no hay que creerse el cuento de la fama y del ego, y que esas manifestaciones como llegan se van. “Siempre quise que mis hijos se desarrollaran como personas y como seres humanos. Y ahí estoy, lista para apoyarlos cuando me necesiten”, asegura Ana Milena. Por eso es que es la consejera de cabecera de su hijo mayor y la asesora en temas de comunicación porque, como dice Simón, “cuando se trata de conectarse con la gente nadie le gana”. Claro que hay que señalar que siempre es prudente y respetuosa, y si no le piden opinión, nunca se entromete en los asuntos de la campaña.
La relación con María Paz, su única hermana, es visceral. Son, literalmente, los mejores amigos y cuando bromean dicen que se quieren tanto como si fueran hermanos. A simple vista parecerían polos opuestos, pues ella estudió Historia del Arte y él se encaminó por el mundo de la política. Pero, en realidad, la relación de hermanos y la cercanía en todos los momentos de la vida los han hecho inseparables. María Paz es la fanática más acérrima de los proyectos de su hermano y, a la distancia, se mantiene más enterada que cualquiera de los asesores que lo acompañan a diario. De hecho, se identifican plenamente en los temas sociales, por eso, cuando él le pidió que viajara a Colombia desde Nueva York, donde vive, para ayudarlo en su campaña, ella no lo pensó dos veces. Acaba de llegar al país y estará a su lado hasta el día de las elecciones, y haciendo fuerza para que él renueve su periodo. “La gente me la pregunta mucho y tienen la imagen de los dos cuando éramos niños y estábamos en Palacio”, dice Simón. Por eso, una de las primeras cosas que van a hacer es visitar el barrio María Paz, en la localidad de Kennedy, que fue bautizado en su honor.
Con Margarita Amín, su novia desde hace dos años, las cosas son a otro precio. Ella es cartagenera con ascendencia árabe y, como él lo asegura, no se deja ‘cuentiar’ de nadie. A su lado, Gaviria aprendió a relajarse y a tomar las cosas con calma. Su prometida es una experta en bikram yoga y, desde que están juntos, él practica esta técnica que le ha servido para estabilizarse emocionalmente y tener mayor claridad mental. Incluso, en ese nuevo estilo de vida que llevan, Simón paró de fumar y, aunque no ha podido dejar el café, sí lo toma ahora sin azúcar y eso, en su caso, es un gran logro. “Ella es mi media naranja y mi complemento físico y espiritual. Me conoció siendo político y me apoya, en especial, en los temas que tienen que ver con discapacitados y con la protección a los animales”, cuenta Gaviria.
Y son precisamente los animales otro de sus temas en común. Hace algunos meses decidieron comprar una perra de raza Terranova, a la que bautizaron ‘Emma’. Ella es la consentida de la pareja y la sensación cada vez que la sacan a pasear al parque El Virrey o la llevan a la sede política de Simón. Aunque el corre corre de la campaña la ha distanciado un poco de su amo, cada vez que lo ve quiere jugar con él y no lo deja en paz, actividad que resulta bastante peligrosa, si se tiene en cuenta que, a sus 9 meses, es tan grande como un perro San Bernardo y se espera que crezca al menos el doble de su tamaño actual. De cualquier forma, mientras formalizan su relación y tienen sus propios hijos, es Emma quien tiene la prioridad en cuanto a cariño y mimos se refiere. •
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