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Germán Castro Caycedo El contador de historias

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El veterano periodista se dio a la tarea de reescribir su segundo libro, Perdido en el Amazonas, y regresó a la selva, con libreta en mano, para buscar a los protagonistas de la crónica que escribió hace más de treinta años. Por estos días, también prepara su libro número 20, que contará seis historias policiacas que culminaron con la captura de grandes criminales colombianos.
Por: 30/3/2010 00:00:00
De los 70 años que va a cumplir en el 2010, Germán Castro lleva por lo menos 50 escribiendo. Aunque nunca pasó por una facultad de periodismo, sí dice con orgullo que los 10 años que ejerció como periodista en la redacción de El Tiempo fueron su mejor escuela y que allí le enseñaron a escribir. Germán lleva la adrenalina del reportero en la sangre. De hecho, como periodista y como escritor, acostumbró a sus lectores a encontrar en sus crónicas la minucia, el detalle, las cifras y las descripciones de los lugares y las historias que cuenta. La libreta y el bolígrafo son todavía sus mejores aliados cuando sale a la cacería de un personaje para entrevistar y, pese a su gran éxito dentro y fuera del país, es el mejor crítico de su trabajo. De hecho, el año pasado mientras releía su segundo libro, Perdido en el Amazonas, para su traducción al portugués, encontró algunas inconsistencias y decidió volver a escribirlo. “Me di cuenta de que el ritmo subía y bajaba, no era un ritmo sostenido; el manejo del tiempo no era muy bueno porque el tiempo en la selva es otro. Tenía otra cosa muy local y muy pasada de moda, como cuando se nombraba el dinero. Entonces me inventé una escala: cuando se hablaba de poco dinero era un dinero curioso, cuando se hablaba de más dinero era un dinero simpático, y cuando el dinero era mucho, era un dinero decente”, asegura el autor.
Pero quizá lo más interesante fue recorrer los pasos que dio hace 30 años en La Pedrera, en plena selva amazónica, donde se perdió Julián Gil, el protagonista de su historia. Aunque ya muchas de sus fuentes habían muerto y otras se habían marchado del lugar, Castro encontró a un chamán de la tribu Miraña, quien enriqueció su historia con datos desconocidos. A diferencia de la primera vez, en la que estuvo un par de meses, en esta ocasión Germán permaneció sólo 15 días oyendo los cuentos de Caiba, el chamán, y tomando notas para reescribir su libro. Al final, como hace 30 años, no supo qué pasó con el perdido y llegó a la misma conclusión: que nadie volvió a saber de él desde que se encontró con una tribu desconocida.
Su olfato y sagacidad llevaron a Germán a escribir 17 libros más en estos años, todos con el sello inconfundible del periodista apasionado. En su máquina de teclas duras y ahora en su computador, fueron escritos La Bruja, El Karina, La muerte de Giacomo Turra, El alcaraván, El hurakán y toda suerte de historias reales que, en su mayoría salieron de las páginas de los periódicos. No era sino que Germán leyera una noticia con algo de suspenso, para que enseguida la viera con todo el potencial para convertirse en libro. Para él la realidad siempre ha superado la ficción y, por eso, es que no ha tenido necesidad de escribir novelas, porque la vida cotidiana de Colombia le ha brindado el voltaje que necesita.
Y es el mismo con el que por estos días investiga los seis casos que conformarán su libro número 20: Objetivo seis, historias policiacas. De la mano del servicio de inteligencia de la Policía colombiana, Castro contará cómo las autoridades llegaron a capturar a grandes delincuentes de estos tiempos, muchas veces, sin tener ni una sola pista. “Pude conocer cómo localizaron y agarraron a Rodrigo Granda, ‘El Canciller’ de las Farc: arrancaron sin saber bien qué hacía, sin tener ni una foto, y le echaron mano a los tres años. Otra es la de ‘Martín Sombra’, el carcelero de Íngrid Betancourt: la Policía no sabía ni cómo se llamaba, sólo tenían el dato de que era un guerrillero viejo, y no sabían más. Y también lo capturaron”, finaliza el escritor nacido en Zipaquirá. •
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