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Así casará Suecia a su Princesa

Eventos

Con dos semanas de festejos, Estocolmo celebrará por todo lo alto el histórico enlace de la futura reina Victoria con el plebeyo Daniel Westling. Una obispa oficiará esta boda que costará más de nueve millones de dólares.
Por: 30/3/2010 00:00:00
El enlace será histórico, pues, además de involucrar a la princesa heredera, será la primera boda real en Suecia desde 1976 cuando se casaron sus padres, los reyes Carlos XVI Gustavo y Silvia. Sólo de cuando en cuando el mundo puede presenciar el mágico espectáculo de unas nupcias palaciegas y, a sabiendas de ello, la Familia Real Bernadotte echará la casa por la ventana. Para comenzar, los festejos no durarán dos o tres días, sino dos semanas, desde el 6 de junio, el día nacional –cuando Estocolmo, la capital del reino, inaugurará un festival llamado Love Stockholm 2010–, con poesía, danza, exposiciones, conciertos y desfiles, con el amor como tema central y a un costo cercano al millón de dólares. El 17 de junio comenzarán los festejos de la boda propiamente dichos, con la llegada de representantes de Casas Reales de cuatro continentes y el jet-set en pleno. El 18, se celebrará un multitudinario concierto con los mejores exponentes de las más variadas vertientes musicales, de la clásica al rock. No se han dado a conocer los nombres de los artistas, pero se comenta que todo será por el estilo del recital que antecedió a la boda de los padres de Victoria, con el grupo Abba. El 19 de junio será el gran día. Esta fecha tiene un hondo significado para los Bernadotte, porque en ella se conmemorarán los 200 años de la fundación de la dinastía. En un día como ése, así mismo, se casaron también los reyes Oscar I, Carlos XV, Oscar II y los propios padres de Victoria.
La catedral de Storkyrkan, la iglesia más antigua de Estocolmo, con ocho siglos de historia y capacidad para 1.200 almas, será el escenario del enlace, para lo cual se le están haciendo refacciones por un millón 800 mil dólares, a petición de Victoria. Después del mediodía, comenzarán a llegar allí los invitados, vestidos de máxima gala, en especial las reinas y princesas con sus trajes largos, peinados de fantasía y suntuosas tiaras. La emocionante entrada de la novia del brazo de su padre será al son de la marcha compuesta para la ocasión por Ingemar Thorell, profesor de piano de la Princesa. La ceremonia será concelebrada por varios jerarcas de la Iglesia luterana, entre ellos, Antje Jackelén, la primera mujer obispa de Suecia.
Por supuesto, no existe la mínima idea del vestido de la novia, pero se sabe que en muestra de orgullo nacional, ella lucirá un modelo de su compatriota Pär Engsheden, su favorito. Ateniéndose al estilo de la Princesa y a su dignidad de futura jefa de Estado, revistas como Bild conjeturan que será un modelo clásico, sin arandelas ni flores y de talle alto. En su cabeza, la también llamada duquesa de Västergötland llevará la célebre corona de los camafeos, que perteneció a Josefina Bonaparte y es, por tradición, la joya de las princesas Bernadotte en sus bodas.
Tras la ceremonia, los nuevos esposos recorrerán Estocolmo para recibir las aclamaciones del pueblo y de unos dos millones de visitantes, que podrán ver los actos en pantallas gigantes en parques y plazas. Luego, regresarán al Palacio Real para su fiesta de bodas. El destino de la luna de miel es otro misterio, pero se sabe que durará tres semanas.
Tal derroche, al parecer, no será en vano y reportará réditos tanto en popularidad para la monarquía como en ingresos para la golpeada economía local. Según una encuesta realizada entre mil personas por el diario Aftonbladet, el 74 por ciento quiere a la realeza, el 15 por ciento dijo tener ahora una opinión más positiva por efecto del matrimonio real y el 61 por ciento opina bien de Westling, ex entrenador físico de Victoria, pueblerino y quien venció a la fuerte oposición del Rey. Además, se calcula que el turismo y las mercaderías del matrimonio le reportarán al país más de 350 millones de dólares, cifra que ha servido un poco para acallar a quienes critican que los contribuyentes tengan que pagar por las nupcias de Victoria. De los 8 millones 600 mil dólares que costará la unión, sin contar el festival Love Stockholm, dos serán pagados por el Rey, un millón 300 mil por el Estado, y el resto, casi cinco millones, saldrá del bolsillo de los ciudadanos. •
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