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Yoani Sánchez la bloguera cubana en el Hay Festival

Yoani Sánchez la bloguera cubana en el Hay Festival

Revista Jet-Set

Tiene un rostro angelical, pero se volvió el terror del régimen cubano a través de su blog Generación Y. Yoani Sánchez estará en La Heroica, donde se enfrentará a las dos caras que tiene en la prensa. Para unos es la heroína, y para otros, la oportunista que se lucró de su actividad opositora.
Yoani Sánchez ha sido galardona con premios como el Ortega y Gasset, en la categoría de periodismo digital; y el María Moors Cabot, que otorga la Universidad de Columbia, en Estados Unidos. En 2008, la revista Time la seleccionó entre las cien personas más influyentes del mundo. Foto: AFP.
Por: Edición 2759/1/2014 00:00:00
Al igual que muchas jóvenes de su generación, la bloguera cubana Yoani Sánchez tuvo la opción de escoger una vida más tranquila: de helados de piña y guayaba en el Copelia, de paseos nocturnos en el Malecón y vespertinas en el Teatro Yara, de La Habana.

Pero la periodista, quien nutre la nómina de invitados al Hay Festival de Cartagena, prefirió un camino sinuoso y convulsionado. En 2007, esta comunicadora y filóloga de 38 años empezó a escribir el blog Generación Y, aclamado como un escenario virtual de la contrarrevolución y que ha sido traducido a 17 idiomas. Hoy tiene el récord de 16 millones de visitas al mes, incluyendo a cibernautas de su país que empezaron a leerlo solo hace poco, después de tres años de bloqueo gubernamental.

A través de las redes sociales, Yoani le cantó la tabla a los hermanos Fidel y Raúl Castro con denuncias recurrentes como el control a la libertad de expresión, la violación de derechos humanos y la excesiva burocracia.

Además de su columna en Internet, Sánchez cuenta con un Twitter de casi 600 mil seguidores, donde hace señalamientos por el deterioro arquitectónico de su ciudad natal, la prostitución de hombres y mujeres profesionales –los llamados “jineteros”– y el conformismo de sus paisanos.

La bloguera es heroína o villana según el ojo que la mire. Para Fidel Castro ella parece un engendro del neocolonialismo español, y para Barak Obama, una valiente que se atrevió a retratar la realidad cubana. Yoani le envió siete preguntas al presidente de Estados Unidos, y él las respondió en los días del debate incendiario que buscaba el desbloqueo comercial de este país a Cuba. Meses más tarde se especuló que un funcionario de la Casa Blanca fue el encargado de responder el cuestionario.

Yoani se encuentra entre estos fuegos ideológicos, pero a nivel mundial goza de buen prestigio como símbolo de la resistencia pacífica. Aún así, el sistema castrista utiliza los medios oficialistas para acusarla de mercenaria, subversiva, incitadora a la violencia, hija de la ultraderecha, injuriosa y neonazi. Incluso publicaron que ella es ficha clave de la inteligencia norteamericana que se mueve en la isla.

El éxito de la bloguera no ha sido indiferente entre el alto Gobierno de La Habana, a tal punto que habría hecho varios intentos para amordazar sus opiniones. Hace poco, Yoani denunció que su casa permanece vigilada día y noche por agentes del Ministerio del Interior; también señaló que uno de ellos la golpeó luego de subirla a la fuerza en un carro sin tener orden de arresto. Poco después de aquel incidente, la joven habanera fue arrestada durante el sepelio del disidente Orlando Zapata, quien murió después de una huelga de hambre que duró 85 días. Yoani fue liberada a la media hora, pero igual atizó la rabia de la prensa anticastrista de Miami y a los organismos no gubernamentales que abogan por la libre expresión. Ante esto, el Gobierno cubano hizo caso omiso a sus detractores, y sin importarle los ataques emitió por la televisión estatal el documental Razones de Cuba, en el que acusa a Sánchez de liderar una guerrilla cibernética al servicio del Tío Sam.

Durante años, las calles de la capital cubana se convirtieron en una especie de cárcel para la polémica comunicadora social. Desde que abrió su blog obtuvo varios premios en el extranjero, entre ellos el Ortega y Gasset del periodismo digital, pero no los recibió ante la negativa de su Gobierno para dejarla salir del país. Se dice que ella solicitó el permiso de extranjería unas 20 veces, hasta que Raúl Castro aprobó la ley migratoria que entró en vigor a principios del año pasado.

Yoani Sánchez nutrió su rebeldía al lado de su esposo, Reinaldo Escobar, un periodista de la disidencia que le lleva 28 años de edad. La pareja tiene un hijo y ha recorrido el mundo para contar sus experiencias en el marco de la represión del régimen comunista.

Con los viajes y la figuración mediática en foros y programas de televisión del mundo, Yoani adquirió el estatus de celebridad, pero con ataques que ni siquiera había visto entre sus opositores de la isla. El periódico La Jornada de México buscó desmitificar su discurso contrarrevolucionario al publicar que su rebeldía ha sido un buen negocio para ella.

“Jamás ningún disidente ha conseguido tantas distinciones internacionales y que generan suficiente dinero para vivir tranquilamente en Cuba el resto de la vida. En efecto, la bloguera ha sido retribuida con unos 250 mil euros en total, en un país donde el salario mínimo es de 18 dólares. Yoani Sánchez ha conseguido el equivalente a 1488 años de salario mínimo cubano por su actividad opositora”, escribió la publicación.

Yoani Sánchez estará en La Heroica entre el 30 de enero y el 2 de febrero para hablar de los horizontes que abrió la revolución digital, una piedra en el zapato para Raúl Castro, quien trata de prolongar su propia revolución comunista que inició su hermano en 1959.







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