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Yo tengo un millón de amigos

Yo tengo un millón de amigos

Revista Jet-Set

Está comprobado que quienes viven rodeados de amigos son más felices porque reciben y dan afecto todo el tiempo. Por su buena onda nadie quiere perderse sus concurridas fiestas, sus divertidas conversaciones o sus sabios consejos. Por eso, les rendimos homenaje en el Día del Amor y la Amistad.
Katy González, Andrea Bernal, Titina Pastrana, Marcela Restrepo, María Alejandra Méndez, Vicky Turbay, Kety Vollert, Martha Isabel Espinosa de Lara, Olga Pumarejo,María Paola Lara, Fátima McKinley, Natalia Lara, Alexandra Pumarejo; María Claudia Lembcke, Gloria Gutiérrez, Silvia Sánez Pumarejo. Foto: Imagen Reina/12
Por: 6/9/2012 00:00:00
Silvia Sáenz Pumarejo. Relacionista pública

Los amigos de esta relacionista pública son tantos que ya perdió la cuenta. “Mmm, contarlos es imposible, hay unos en Colombia y otros fuera del país. Tengo varios parches: un grupo de amigas con las que almuerzo los viernes cada quince días, otros con los que monto a caballo o en moto, unos con los que juego tren dominó mexicano y algunos con los que acumulo millas o salgo a rumbear de vez en cuando”. Confiesa que en su juventud fue muy parrandera y que ahora disfruta más quedándose en su casa o yendo a comer a un restaurante, como Luna o La Brasserie, mientras se toma unos whiskies con Coca-Cola y conversa rico. “Me considero muy buena amiga, me pueden llamar a la hora que sea y estoy ahí, yo le soluciono los problemas a la gente, me piden muchos consejos, soy una especie de doctora corazón”. Dice que toda la vida ha sido sociable y que en cuestión de cinco minutos se puede convertir en la íntima amiga de quien se le pare en frente. Eso sí, aclara que su mamá, Olga Pumarejo, es más amiguera que ella. “No sé cómo hace, pero en un mismo día puede tener cuatro, cinco, seis y hasta diez eventos sociales o culturales, y lo que más me sorprende es que puede asistir a todos”.

María Fernanda Valencia. Abogada

Los boleros que sonaban en las concurridas fiestas que organizaban sus papás en Cartagena fueron sus canciones de cuna. Desde muy niña María Fernanda Valencia vivió rodeada de los invitados que llenaban su casa de voces y risas. Así aprendió a ser buena anfitriona. A la abogada le encanta compartir con sus amigos, todos de diferentes profesiones y oficios, tardes y noches de buena comida, tragos y música. “Como dice Gabo, las reuniones en Colombia siempre terminan en baile, y eso es verdad: soy muy bailarina”, cuenta. Pero ella, que se mueve con el ritmo que le pongan, también sabe disfrutar de una reunión en la que el sonido de los instrumentos o la voz del cantante sirven como banda sonora de una buena conversación. “Me encanta reírme y hablar de todo un poco. Cuando han pasado muchos meses sin ver a la gente que quiero, me encargo de reunirlos en mi apartamento o en la casa de Subachoque los fines de semana para ponernos al día”. Y aclara rápidamente que no es una de esas “amigas intensas que llaman y acosan todo el tiempo”.

Ángela Posada. Relacionista pública


“Yo quiero a todo el mundo”, dice Ángela Posada. Y aunque parezca imposible, asegura que nadie le cae mal. No es una casualidad que esta paisa haya dedicado su vida a las relaciones públicas. Entablar amistades y lograr que duren para siempre le sale de forma espontánea. “Me encanta estar presente en la vida de mis amigos y así no nos podamos ver siempre, trato de ponerles al menos un mensaje de texto”. Para ella todos los planes son buenos y vive rodeada de mucha gente. Es muy raro que pase un fin de semana sola en su casa, cuando se trata de viajes ella es la organizadora y todos se mueren de risa con sus historias. “Hoy pude reunir amigos de diferentes épocas de mi vida y de distintas etapas de mi trabajo”. Dueña de su propia empresa de comunicaciones, es famosa por sus fiestas con dinámicas de integración en las que logra que los amigos de sus amigos sean amigos.

Maurizio Mancini. Empresario

Es el rey de las fiestas inolvidables, de las grandes celebraciones y de los fandangos monumentales. Estudió derecho en la Universidad del Rosario, pero tiene “maestría en parranda”, como él mismo asegura. Su nombre susurra fama, rumba y dinero. Es dueño de dos restaurantes, Kong y Magnolio, y un bar, Bardot, que montó en sociedad con Gerónimo Basile, Isabella Santo Domingo y otros amigos de su ciudad. En dos semanas abrirá NN, un bar en la calle 71 entre carreras 5a y 7a en Bogotá, inspirado en los años 30, cuando el licor estaba prohibido en Estados Unidos y la gente se reunía a beber en lugares clandestinos. Le fascina estar relajado, pero sobre todo que la gente que comparte con él se relaje y se sienta como en casa. Al fin de cuentas ese es su negocio.

Tiene tres perfiles en Facebook, 1.100 contactos en su Blackberry, 1.500 en WhatsApp y 13.000 seguidores en Twitter. Como buen costeño le encanta bailar. Es novio de una exreina del Carnaval de Barranquilla, Julieta Piñeres, con quien se casará en diciembre en las Islas del Rosario. El matrimonio desde ya promete ser uno de los eventos sociales del año.
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