Revista Jet-Set

Xiomara Rodríguez habla con los animales

Así como el famoso Doctor Dolittle, la etóloga barranquillera tiene el don de hablar telepáticamente con los animales y saber por qué están enfermos o cuáles son sus necesidades. Xiomara atiende a las mascotas de varios famosos del país y hay quienes dicen que “locura es no creerle”.

Xiomara Rodríguez habla con los animales. Xiomara estudió ocho semestres de veterinaria en La Salle y desde muy niña descubrió que tenía el don de hablar con los animales y de leerles la mente a las personas. Foto: ©Imagen Reina/13. (En esta foto algunos perros de Connectmydog.com)

Xiomara estudió ocho semestres de veterinaria en La Salle y desde muy niña descubrió que tenía el don de hablar con los animales y de leerles la mente a las personas. Foto: ©Imagen Reina/13. (En esta foto algunos perros de Connectmydog.com)

Xiomara descubrió que tenía el don de comunicarse telepáticamente con los animales desde muy pequeña, pero solo lo racionalizó a los 20 años cuando fue a recoger unos muebles que su mamá mandó a tapizar y el perro de ese sitio le dijo: “Tú eres la única que me puede ayudar, me van a regalar porque persigo las bicicletas”.

Cuando la dueña del sitio salió, Xiomara le comentó: “¡Que perro tan lindo tiene!”. Y quedó atónita cuando la mujer le confirmó sus intenciones de deshacerse del animal. “Ese día lloré toda la tarde. Solo rogaba volver a ser normal porque no quería ser como una tía, que practicaba exorcismos y hacía sanación con imposición de manos. Daba la casualidad de que ella había nacido el mismo día que yo”.

Estaba en octavo semestre de veterinaria en la Universidad de La Salle, dejó su carrera y se fue para Estados Unidos huyendo de su talento. A los 28 años regresó a Colombia y ya le fue imposible hacer caso omiso de su don. “Una vez se perdió un perro y me llamaron para que les ayudara a encontrarlo. Pedí que me mandaran una foto, me conecté con él y supe dónde estaba. En ese momento me di cuenta de que sí podía”. Desde entonces las personas la buscan para que les ayude a encontrar a sus mascotas.

“Hemos tenido experiencias muy lindas y otras en las que nunca aparecen”.

Su conexión con los animales también es física. “Yo siento en mi cuerpo lo que les pasa a ellos, incluso a distancia. Un fin de semana me dio una colitis impresionante. El martes siguiente fui al Club El Rancho y la sensación se repitió. Una yegua embarazada, que yo atendía, se me acercó a darme las gracias. Ese fin de semana le quitaron la cobija y estuvo a punto de morir de frío. Ella se conectó conmigo para salvar a su bebé”.

Xiomara hizo dos años de terapia en la clínica de Santiago Rojas en inteligencia emocional. “Mientras que él me empujaba a que compartiera mi don con el mundo, la médica Elsa Lucía Arango, a quien acompañé en el proceso de la muerte de uno de sus perros, me aconsejaba que pusiera todo en manos de Dios y que no podía entregar mis habilidades a la ligera. Además, mi marido me decía todo el tiempo: ‘Usted está loca, deje esas maricadas’.

Tomé la decisión de seguir y pasé por momentos muy duros, de mucha confrontación. Me divorcié y estuve enferma un tiempo. Tenía la sensación de que todo el mundo me miraba como un bicho raro y me cuestionaba”.

Reconoce que no es fácil que las personas entiendan lo que hace, pero aprendió a manejarlo. De hecho, ahora le gusta más atender a los incrédulos porque no se andan con rodeos. “Los que no creen siempre terminan creyendo”, asevera.

Hace unos años el Tribunal de Ética Veterinaria la llamó a rendir descargos por ejercer la carrera sin tener el título. “Les expliqué que no me estaba haciendo pasar por veterinaria y que yo no formulaba medicamentos sino esencias florales. Cuando les dije que tenía el don de hablar con los animales se burlaron de mí y me pidieron pruebas. Me trajeron un perro para que ‘adivinara’ qué pasaba con él y terminé diciendo más cosas que las que aparecían en la historia médica; desde ahí dejaron de molestarme”. Afirma que algunos veterinarios se han sentido agredidos o intimidados porque hay cosas que clínicamente no han podido resolver y ella sí. “Ellos no tienen cómo saber que un gato tiene fotofobia o que un caballo es claustrofóbico”. Pero así como hay opositores, hay otros que avalan su trabajo, como el prestigioso veterinario Enrique Vallejo, dueño de Kanicat –una de las clínicas veterinarias más grandes que hay en Bogotá–, quien la consulta con frecuencia.

En su experiencia de doce años le ha tocado hacer de psicóloga no solo de mascotas, sino también de personas. “Una vez llegué a visitar un perro que tenía problemas y él me contó que estaba triste porque su papá quería a su mamá, pero además tenía un novio. Pensé quedarme callada, pero la señora me pidió que le dijera qué pasaba. Finalmente me tocó revelarle a la hija que su papá era gay, ella lo sospechaba, pero no tenía la certeza”. Xiomara trata de manejar este tipo de información con mucha prudencia, pero le cuesta guardar silencio cuando la contratan con un objetivo específico, como cuando una clienta la llamó para que le preguntara al perro si su esposo tenía una amante. El animal no solo confirmó las sospechas de su dueña, sino que además describió con pelos y señales a la “quitamaridos”.

Elsa Lucía Arango. Médica.


La famosa médica alternativa conoció a Xiomara hace más o menos doce años cuando Cato, su rottweiler, se enfermó y una de sus pacientes le recomendó que la llamara. El perro le dijo a la etóloga que tenía cáncer y le pidió el favor de que no le fuera a contar a sus dueños porque no quería hacerlos sufrir. Ella le ayudó a morir y acompañó a la familia en el proceso del duelo. Ahora atiende a sus tres perros: Adriano, un pastor alemán; Dante, un weimaraner, y Gaspar, un bulldog francés. Para la doctora Elsa está claro que entre Xiomara y los animales existe una telepatía muy especial.

“Cuando ella vino a mi casa los perros le contaron cosas de la familia que eran reales y que ella no tenía por qué saber. Eso me impactó mucho”. Elsa Lucía sostiene que quienes tildan a Xiomara de loca es porque están más locos que ella. “Cada vez en el planeta hay más personas con percepciones extrasensoriales que no son entendidas por la lógica ordinaria. Lo que hay que hacer es ampliar nuestra mente hasta ese tipo de talentos o habilidades”. Desde que ella entendió que los animales son seres conscientes y tienen sentimientos, se volvió vegetariana.

Enrique Vallejo. Biólogo y veterinario


Hace ocho años el veterinario estaba atendiendo a una perra en su clínica Kanicat y la dueña le pidió permiso para llevar a una señora que hablaba con los animales. “Bajé a hospitalización, le conté a mis colegas y obviamente nos burlamos. Xiomara llegó, entró al consultorio, miró a la perra y me dijo: ‘Doctor, ella me dice que tiene un dolor en el abdomen posterior izquierdo, pero no quiere que le hagan ningún tratamiento’. Hice una ecografía y efectivamente descubrí que tenía un tumor en ese lugar”.

Vallejo quedó tan sorprendido que desde entonces la consulta en casos en los que no tiene un diagnóstico claro y cuenta que nunca se ha descachado. “Hace días me llegó otra perra enferma, le hice todos los exámenes y no encontré nada irregular. Xiomara fue a visitarla y le dijo que estaba cansada de que la sobreprotegieran y le rezaran tanto. Al oír eso la empleada empezó a llorar porque quería tanto a la mascota que le rezaba todo el día para que no le pasara nada. Empezamos a manejar eso y ahora está perfecta. Hay muchos médicos que dicen que ella es una bruja o una impostora, pero yo la respeto porque me ha ayudado a salvar a varios animales”.

Ricardo Villa. Jinete profesional


El jinete bogotano y su esposa, la veterinaria Liliana Montoya, llevaban mucho tiempo tratando de que una de sus yeguas tuviera un embrión, pero no había sido posible. Llamaron a Xiomara, amiga de la familia, para que les ayudara. Le mandaron una foto de la yegua en la que también aparecía Liliana, quien llevaba nueve años buscando quedar embarazada sin éxito. La sorpresa es que Xiomara con una sanación no solo consiguió que el animal quedara en cinta, sino también su ama.

“Hay muchas cosas de Xiomara que lo sorprenden a uno, ella dice cosas de los caballos que solo un jinete puede saber. Un amigo nuestro tenía una yegua que se ponía coja de una manera intermitente, había llamado a una cantidad de veterinarios y herreros y nadie daba con el chiste. Xiomara la vio y dijo que la yegua tenía un dolor en un ovario, le hicieron una ecografía y se dieron cuenta de que efectivamente tenía el ovario muy inflamado y ese dolor no la dejaba caminar bien”, recuerda Ricardo, quien ha representado a Colombia en varias competencias internacionales.

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