Revista Jet-set

Ximena Aulestia sobrevivió al cáncer

Ximena Aulestia se recupera de un cáncer de tiroides que la confrontó con la muerte y la hizo replantear sus prioridades. Después de veinte años de una exitosa carrera en Colombia, la expresentadora de NTC Noticias y Siguiendo el rastro ha decidido volver a vivir a Ecuador, donde están su familia y sus afectos. Dice que su enfermedad está superada, pero aún no canta victoria.

Ximena Aulestia sobrevivió al cáncer. Ximena dice que desde que le diagnosticaron el cáncer su vida no ha cambiado mucho. Lo único es que ahora le suena el despertador a las cinco de la mañana, hora en la que se despierta a tomarse las medicinas. Foto: Imagen Reina/12.

Ximena dice que desde que le diagnosticaron el cáncer su vida no ha cambiado mucho. Lo único es que ahora le suena el despertador a las cinco de la mañana, hora en la que se despierta a tomarse las medicinas. Foto: Imagen Reina/12.

El 23 de diciembre del 2011, mientras la gente esperaba feliz el nacimiento de Jesús, Ximena Aulestia recibió una noticia que la confrontó con la muerte. Todo había empezado meses antes, cuando la periodista descubrió una misteriosa bolita en su garganta. Al principio pensó que se trataba de un ganglio inflamado, pero al ver que empezó a crecer y a afectarle la potencia de la voz, su instrumento de trabajo, decidió consultar a un especialista, que le ordenó varios exámenes. El 23, Ximena estaba en Tolemaida grabando un documental de la ‘Operación Odiseo’, en la que se dio muerte a Alfonso Cano, cuando el oncólogo la llamó a decirle que tenía cáncer de tiroides. Hasta entonces no había sufrido de algún problema relacionado con esta glándula ni de ninguna enfermedad que fuera más allá de una gripa. “En ese momento sentí como si me hubieran movido el piso, fue dramático, horrible, pensaba todo el tiempo: ‘Me voy a morir, tengo que organizar mi entierro’”, recuerda.

Lo más difícil fue contárselo a su familia. Su hijo, Juan Pablo Rivadeneira, viajó desde Ecuador para acompañarla en la cirugía y durante la recuperación. En mayo, se sometió a un fuerte tratamiento con yodo radiactivo que le exigió permanecer aislada durante dos semanas en su casa en La Calera, donde vive con tres perros y tres gatos, que son su adoración. Ese tiempo a solas le sirvió para reflexionar y pensar en ella, algo que hace rato no hacía por andar concentrada en su trabajo. Para cuidar su salud tuvo que renunciar a la jefatura de Comunicaciones del Ministerio de Ambiente. “Hablé con Frank Pearl, le conté lo que me estaba pasando y él entendió por qué no podía seguir allí”.

Ha pasado más de un año desde que le diagnosticaron la enfermedad y poco a poco ha retomado su rutina de trabajo. “Cuando uno es trabajólico y adora lo que hace, es muy difícil dejarlo”. Ahora dirige y presenta Colombia viva, un programa que se emite los domingos por el Canal Institucional y que resalta las bondades del país. El resto del tiempo lo dedica a ser la vocera de una campaña liderada por la Fundación Simmon y la compañía Genzyme, que busca concientizar a las mujeres de que hacerse el examen de cáncer de tiroides es tan obligatorio como la mamografía. “Hay una proliferación altísima de esta enfermedad generada en parte por la mala alimentación y por el daño que le hemos hecho al medio ambiente. De ahí la importancia de chequearnos a tiempo”, asevera.

VUELVE A SUS RAÍCES

Ximena, carioca de nacimiento y de nacionalidad ecuatoriana, llegó a Colombia en 1993, detrás de Manuel Rueda, un santandereano con quien se casó por segunda vez y de quien se separó nueve años después. Los colombianos la conocieron como la elegante y sobria presentadora del noticiero NTC y del programa Siguiendo el rastro, que emitieron Caracol y RCN. Después de veinte años de una exitosa carrera en el país, Aulestia ha decidido regresar a vivir a Ecuador. “Adoro Colombia y me pesa mucho dejarla, pero me voy porque allá están mis raíces y mi familia”. Su mamá, de 84 años, nunca supo del cáncer. “Ella sufre de una afección cardiaca y por eso no le conté”. Ximena es la sexta de ocho hermanos y la primera de las hijas mujeres, de ahí que sea tan consentida, como ella misma reconoce. Aún no tiene muy claro en qué va a trabajar en Quito, pero lo más seguro es que no sea en los medios de comunicación. “Ecuador no es un país tan noticioso como Colombia, por eso creo que mejor me voy a dedicar a los negocios familiares. Mi hijo es arquitecto, tiene una constructora y quiero gerenciarla con él. Me pienso llevar unos proyectos colombianos porque no quiero desprenderme del todo de este país”.

Sostiene que no sabe qué va a pasar en un futuro con su enfermedad. “No averiguo mucho porque tampoco me quiero enterar. Voy a disfrutar la vida hasta que pueda y sin apegos de ninguna clase. Vivo el hoy, no sé de aquí a mañana qué pueda pasar”. Agrega que no le tiene miedo a la muerte y que el día que llegue será aceptada sin dramatismos. “No me siento aferrada a la vida. Estoy más que satisfecha por lo que he hecho. Uno tiene que irse cuando lo recuerden como: ‘Esa vieja estaba tan buena, qué regia que era’; y no como: ‘Pobrecita, ya era hora de que descansara’.

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