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Woddy Allen dice que “solo quería una aventura con Soon-Yi”

Woddy Allen dice que “solo quería una aventura con Soon-Yi”

REVISTA JET-SET

El actor y director sorprende con nuevas revelaciones sobre la escandalosa relación con su actual esposa, hija adoptiva de Mia Farrow, con quien tuvo una larga relación sentimental.
La pareja en una gala en el restaurante Cipriani Wall Street de Manhattan, en 2013. Allen asegura que, al comienzo, su relación era como de padre e hija.
Por: 13/8/2015 00:00:00
Si la farándula del Hollywood de los años 90 fue más tumultuosa que nunca, se debió a alborotos como que el que armó Woody Allen al seducir a Soon-Yi Previn, una de los 11 hijos adoptivos de Mia Farrow. Con esta última, el comediante protagonizó una de las parejas más sólidas de la meca del cine, a pesar de que nunca se casaron y siempre vivieron en casas separadas en los diez años que duró su relación.
Pero todo se fue al traste, y de qué manera, cuando Farrow descubrió que él guardaba unas fotos Polaroid de Soon-Yi desnuda, por las cuales supo que entre ellos sucedía algo. Efectivamente, se habían vuelto amantes, una escabrosa situación agravada por el hecho de que en ese momento el director, uno de los más admirados y originales del séptimo arte, tenía 57 años y ella, de origen coreano, 20.
Woody Allen no es muy amigo de referirse a este asunto que ocupó primeras planas por largos meses hace dos décadas, pero recientemente hizo una excepción en entrevista para la emisora NPR, de Washington. Cuando le preguntaron cómo se percató de que su romance con Soon-Yi funcionaba bien y sería perdurable, contestó: “Cuando comencé mi relación con ella, pensé que solo sería una aventura, nada serio, pero resulta que esta relación ha tenido una vida por sí sola. Comenzamos a salir, luego nos fuimos a vivir juntos y lo disfrutamos. La diferencia de edades parecía no importar, sino que terminó actuando a nuestro favor”. 
Leídas hoy, estas frases son fáciles de digerir, pero desde la perspectiva de hace más de 20 años, pueden resultar perturbadoras para algunos. Allen y Farrow, pese a las peculiaridades de su romace, habían conformado una familia que mereció los elogios de medios como The New York Times, que solo un año antes de que estallara el lío había escrito: “Pocas parejas parecen más casadas que ellos. Están en permanente contacto el uno con el otro, y pocos padres pasan tanto tiempo con sus hijos como Allen lo hace”. La pareja, además, adoptó a dos niños, Moses y Dylan, quien se cambió el nombre por Malone. Además tuvo uno biológico, Ronan Farrow. Así, es un milagro que su público no lo haya abandonado después de traicionar a su mujer y musa de sus películas con la propia hija de ella, quien la adoptó con el pianista André Previn, su segundo esposo. 
Con la misma firmeza que mostró en los años 90, Allen encuentra ridículo que los demás no puedan entender que se haya liado con una joven a la que debía ver como a una hija. De todos modos, le explicó a NPR, su noviazgo con Soon-Yi no distó mucho de ese juego de roles. 
“He estado con ella por más de 20 años y han sido buenos. Creo que se debe al factor inusual de que soy mucho mayor. Le llevo 37 años y, de alguna manera, la dinámica marchó bien desde el principio. Fue algo paternal. Ella le correspondía a alguien en quien veía a un padre. Me gustó su energía y su juventud, y me encantaba dejarla tomar decisiones y que se encargara de muchas cosas. Ella floreció”, relató el director, actor y también intérprete del clarinete.
Así mismo, narró que ella disfrutaba que él le enseñara cosas que sabía por experiencia y que, en algunas, hasta lo superaba. “Por eso, estoy convencido de que la suerte existe. Creo que uno no puede orquestar esas situaciones. Dos personas se juntan y tienen un trillón de necesidades exquisitas, de neurosis, de matices y les toca encajar la una con la otra. Y si uno de los dos no lo logra, vienen muchos problemas. Es como ese rastro de vitamina que no está en tu cuerpo. Es muy pequeña, pero si no la tienes, mueres”, declaró.
Aunque fue y sigue siendo considerada una de las grandes telenovelas de la vida real de Hollywood, para Woody Allen no lo es. Ya en un anterior testimonio para Vanity Fair, lo planteó en estos términos: “¿Cuál fue el escándalo? Me enamoré de esta joven, me casé con ella. No hubo ningún escándalo, pero la gente lo llama así todo el tiempo y, de cierta manera, eso me agrada, porque cuando esté a punto de partir de este mundo, podré decir que tuve un verdadero escándalo sustancioso en mi vida”.
Muy distinta es la versión de Farrow, de quien se dice que todavía se está vengando de él por haberse comportado de ese modo. Apenas descubrió que Allen se acostaba con Soon-Yi, lo dejó y emprendió una amarga batalla legal por la custodia de sus hijos, la cual ganó. Woody solo podía ver a Ronan bajo supervisión; Moses, entonces de 15 años, no quiso saber de él por muchos años; y a Dylan debía visitarla bajo vigilancia, porque desde entonces Mia ha dicho que él abusó sexualmente de ella. 
Woody Allen y Soon-Yi se casaron en 1997 y adoptaron dos hijas: Bechet Dumaine, nacida en China, y Manzie Tio, de Texas. Con ellas, Allen dice llevar la vida del hombre de clase media de Nueva York que nunca ha dejado de ser. No es un cineasta perfeccionista, como Spielberg o Scorsese, sino más bien flojo, a quien le gusta suspender el rodaje a las 6:00 de la tarde para llegar a su casa a comer y ver partidos deportivos en televisión. Todas las mañanas, lleva a sus hijas al colegio, toca el clarinete y da un paseo con Soon-Yi por Manhattan. Contó además que no es muy curioso y que si viaja es por su esposa. “No me llama la atención ver nuevas cosas. Voy siempre a los mismos restaurantes y Soon-Yi me vive diciendo: ‘¡Probemos algo nuevo!’”, concluyó.

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