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Vivi Barguil de Sarmiento, el arte de ayudar

Vivi Barguil de Sarmiento, el arte de ayudar

REVISTA JET-SET

La pasión de la creadora de la fundación A la rueda, rueda, por ayudar a los niños de Montería contagió a estos artistas colombianos, quienes le donaron sus obras para la tercera subasta benéfica que realizará el 6 de septiembre en Bogotá.
Vivi con dos de las obras de las 30 que subastarán: Insecto azul-negro, de Eduardo Ramírez Villamizar, con un precio estimado de 22.000 dólares. Y Sol, de Édgar Negret, con un precio de catálogo de 12.000 dólares.
Por: Revista Jet-set24/8/2016 00:00:00

En el colegio, cuando a Vivi Barguil le pedían que pintara una vaca terminaba haciendo un mamarracho que más parecía un pollo. No tenía ni la menor idea de arte. Pero desde hace tres años, cuando unió sus ganas de ayudar a los niños de Montería con la subasta de la fundación A la rueda, rueda, las cosas cambiaron. Al lado de artistas como la fallecida Ana Mercedes Hoyos y de Pedro Ruiz aprendió que el arte, además de la estética, tiene la virtud de transformar vidas.

Por cuenta de su proyecto social, se ha vuelto amiga de muchos artistas colombianos, quienes al oírla hablar con tanta pasión de su fundación le donan sus obras. “Convencerlos es fácil, apenas les cuento del proyecto y les muestro fotos de los niños se sensibilizan, han sido muy generosos, ninguno me ha dicho que no”.

Este año 30 de ellos participarán en la tercera edición de la cena-subasta, que se realizará el 6 de septiembre en el Gun Club de Bogotá. Este evento artístico se posiciona como uno de los más importantes del país ya que reúne obras de destacados maestros como Santiago Cárdenas, Édgar Negret, Beatriz González y David Manzur, quien es uno de los más comprometidos. “Él estuvo en la sede de la fundación en Montería y les dio clases a los niños. No se quería ir, estaba feliz. Nos pintó dos caballos que tenemos guardados”, cuenta Vivi. Manzur participará con la obra Toro, que tiene un precio estimado de 40.000.000 de pesos.

La costeña dice que para esta edición conoció el trabajo del artista pereirano Federico Uribe, que hace parte de importantes colecciones privadas como la de Bulgari y Hermès, y quedó impresionada con sus esculturas e instalaciones hechas con lápices, casquetes de balas y otros objetos. Él estará por primera vez en la subasta con la pieza Olivo que está avaluada en 12.000 dólares.

La subasta, que cuenta con el apoyo de Christie’s se ha convertido en una vitrina para los nuevos artistas contemporáneos que no tienen tanta visibilidad en los medios. Uno de ellos es Juan Carlos Delgado. “A mí me piden muchas donaciones pero lo hago solo con los proyectos en los que creo, como en este caso”.

Vivi espera que este año les vaya tan bien como el pasado que vendieron todas las obras y recaudaron 1.000 millones de pesos. El dinero lo invirtieron en la construcción de un Centro de Ocio Creativo para 240 niños del barrio Furatena, de Montería, una zona con altos índices de violencia. Este lugar, que esperan inaugurar a finales de 2016, tendrá salas de música, cine y pintura, un comedor comunitario y un espacio para que hagan deporte. “Ya tenemos un campeón de boxeo”, dice, orgullosa.

A raíz de la subasta, la periodista se volvió coleccionista. “Yo compro una obra cuando me llega al alma. Hay unos cuadros muy cotizados pero los miro y digo: ‘Eso lo habría podido pintar mi hijo’”. Emilio, de 6 años, también opina y le ayuda a escoger. El año pasado se enamoró de unas muñecas de porcelana de Ana González, este año ya tiene varios en la mira. No le gusta mucho el estilo abstracto y prefiere las coloridas palenqueras de Ana Mercedes Hoyos, los caballos de Manzur y los paisajes y bodegones con frutas que adornan las paredes de su casa al norte de Bogotá.

Su esposo hace diez años, el banquero Luis Carlos Sarmiento Gutierrez, hijo del hombre más rico de Colombia, según Forbes, le patrocina sus gustos. “Le muestro el catálogo y hago énfasis en las obras que me gustan. Él es mi gran apoyo, antes del evento se pone muy nervioso y me pregunta todo el tiempo cómo nos está yendo, yo le digo que no se preocupe que de la mano de Dios todo nos va a salir bien”, cuenta Vivi, quien ya está curtida en el tema de conseguir recursos para ayudar a los niños de su tierra. “Por ellos uno va y pela la cara, ya perdí la pena”, dice, con risa.

Es amorosa, sociable y le gusta servir a los demás, eso lo aprendió de sus papás, quienes desde niña le inculcaron la importancia de la solidaridad y el amor por su ciudad. En su oficina le dicen Walt Disney porque es muy soñadora. “En estos días estaba viendo los olímpicos y pensaba: ‘Qué tal que uno de los boxeadores de la fundación llegue a estos juegos, gane una medalla de oro y le dé las gracias A la rueda, rueda por su triunfo; sería increíble”. Como dice Vivi: “Se vale soñar”.

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