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Vicente Casas Santamaría Curador de arte por una buena causa

Vicente Casas Santamaría Curador de arte por una buena causa

REVISTA JET-SET

El bogotanísimo empresario, vinculado por más de 20 años al Consejo Superior de la Fundación Cardioinfantil, se anotó el hit de reunir 72 obras de colecciones privadas, para exponerlas en la nueva torre del hospital. La exhibición titulada Corazones en obra, estuvo abierta al público por cinco días, recibió 2000 visitantes y no se volverá a repetir, debido a la exclusividad de las piezas.
Vicente Casas Santamaría logró traer a la exposición Corazones en obra dos de las pinturas más importantes del maestro Alejandro Obregón. Le encanta El último cóndor, que data de 1965.
Por: 23/4/2015 00:00:00
La exposiciónCorazones en obra fue todo un éxito. La nueva Torre de Especialistas de la Fundación Cardioinfantil, todavía en construcción, sirvió de escenario para esta exhibición de piezas que nunca antes habían sido presentadas al público.

Y todo sucedió de repente, en una junta de la Fundación, mientras pensaban que el arte tiene mil formas de apaciguar los dolores. De hecho, uno de los salones del hospital está permanentemente habilitado para exposiciones.

Sin embargo, esta vez, la idea fue en grande. Entre Vicente Casas, viejo miembro del consejo; Patricia Correa, economista y participante activa también de la Fundación; más Santiago Cabrera, director ejecutivo del hospital, se encargaron de convencer a los dueños de las más valiosas colecciones privadas del país a que prestaran sus cuadros y esculturas para una exhibición sin precedentes en Colombia.

Esta muestra plástica, concebida como un homenaje de la Fundación a las personas que durante 42 años han apoyado a los niños enfermos del corazón, resultó todo un acontecimiento. Las obras de Alejandro Obregón, Édgar Negret, Luis Caballero y Ana Mercedes Hoyos entre muchos otros artistas colombianos, latinoamericanos y europeos, como Louise Nevelson o Guillermo Wiedemann, difícilmente estarán en un mismo espacio otra vez. “Esto no se repite. Por eso debíamos aprovechar el momento único para sembrar la semilla de otro proyecto, que tal vez va a ser el libro de arte más importante de Colombia sobre colecciones privadas”, revela Vicente.

La odisea comenzó tres meses atrás. Entre los tres visitaron uno a uno a los 15 coleccionistas de arte. Ninguno se negó. Era por una buena causa. Las puertas de sus casas se abrieron y sus invaluables obras fueron puestas a su disposición total. La mayoría prefirió que sus nombres fueran guardados con discreción, a excepción del expresidente César Gaviria y del Banco de la República, cuya Junta Directiva la encabeza Miguel Urrutia. “Cada llamada y posteriores encuentros se transformaron en verdaderos actos de generosidad. Fue emocionante darse cuenta de que ellos, quienes además han sido benefactores de la Fundación y aportaron recursos para la construcción de la nueva torre, querían seguir ayudando”, comenta Patricia.

Ellos permitieron que Vicente, Patricia y Santiago, acompañados de la mirada experta del curador Camilo Chico, eligieran con libertad lo que querían llevarse para la exhibición. “La experiencia fue increíble y cada uno de los donantes depositó su confianza en nosotros. Porque aparte de que conocen muy bien a Vicente, toda las piezas fueron aseguradas con una compañía internacional de más de 20 años de trayectoria en el mundo del arte”, dice el curador, quien ha trabajado con algunos de los pintores más importantes en Colombia y montó la reciente exhibición que se hizo del maestro Alejandro Obregón en Brasil.

Esta iniciativa, que apoya el programa insignia de la Fundación, “Regale una vida”, es uno de los principales motivos de orgullo de Santiago Cabrera. “Siempre he creído que el dolor humano debe matizarse con manifestaciones artísticas. Por eso buscamos un espacio diferente para manejar los problemas dentro del hospital. Así decidimos llevar a cabo la exposición, que al mismo tiempo se tradujo en homenaje a nuestra comunidad médica y, por supuesto, a los pacientes”, concluyó.

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