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Valeriano Lanchas llega al Met

Valeriano Lanchas llega al Met

Revista Jet-set

El barítono se convertirá en el primer colombiano en presentarse en el Metropolitan Opera de Nueva York, considerado la catedral de la lírica. Como si fuera poco, Woody Allen lo dirigirá en una ópera en el Teatro Real de Madrid, donde compartirá escenario con Plácido Domingo.
El barítono colombiano tenía el sueño de cantar en el Met antes de cumplir los 40 años y lo logró a los 38. Ahora el reto es seguir en su nómina de artistas.
Por: Edición 29210/10/2014 00:00:00
Para un cantante lírico, presentarse en el Metropolitan Opera de Nueva York es lo mismo que para un futbolista como James ser fichado por el Real Madrid. Pues bien, Valeriano Lanchas será el primer colombiano en tener un protagónico en ese teatro, por donde han pasado grandes figuras como Plácido Domingo, Luciano Pavarotti y José Carreras. “Para pararse ahí a cantar frente a cuatro mil personas hay que tener un par de huevos bien puestos”, dice Valeriano con esa voz ronca de fumador maduro con la que se gana la vida desde los 16 años.

Lanchas consiguió el papel de Bartolo en El barbero de Sevilla, de Rossini, sin tener que presentar audición. Dos administradores artísticos del Met lo vieron el año pasado en Washington en La fuerza del destino, de Verdi, y llamaron a su manager. “El día que me dieron la noticia madrugué a las 6:00 a.m., abrí mi correo y encontré un mensaje de mi agente que me decía que me querían en el Met. Al principio pensé que era una broma, no lo podía creer”. Lo primero que hizo a esa hora fue llamar a su familia. Alcanzó a darle la noticia a su papá, Felipe Lanchas, quien falleció en mayo de este año. “Su partida fue un shock tenaz. Cuando murió, yo estaba en Valencia cantando con el maestro Zubin Mehta, me quedé sin voz y me tocó cancelar dos funciones. Ha sido un año de muchas contradicciones”, cuenta con nostalgia.

En el 2014, el barítono colombiano estará como cover, y su debut será en diciembre de 2015 con nueve funciones. “El 30 de octubre, que es el primer día de ensayos, me voy a tomar muchas selfies frente al teatro, quiero registrar ese día para siempre en mi memoria”, dice el artista con la misma emoción de un niño que estrena un juguete. Valeriano vivió cinco años en Nueva York y casi todos los lunes iba al Met a ver ópera. “Siempre me propuse cantar en ese teatro antes de los 40 años y lo cumplí”.

Pero las buenas noticias no paran ahí. En junio de 2015, antes de su estreno en el Met, Lanchas hará un papel principal en la ópera cómica Il Trittico, de Puccini, en el Teatro Real de Madrid, donde será dirigido por el afamado Woody Allen y en la cual compartirá escenario con Plácido Domingo. “Él ha sido como un papá para mí. Cuando lo conocí, yo tenía 24 años y me aconsejó mucho sobre el repertorio. Es de sobra el mejor cantante del mundo”. A ese espectáculo le gustaría invitar al profesor que le dio música en el colegio Reyes Católicos y que siempre lo rajó. “Nos ponían a tocar flauta y a mí parecía jartísimo, ni siquiera tenía el instrumento”. Reconoce que entre sus compañeros parecía un marciano, pues a los 13 años leía La ciudad de los perros, de Mario Vargas Llosa, y decía que quería ser cantante de ópera. “Yo crecí en una casa donde había un piano y muchos libros. Uno siempre hace lo que ve y no lo que le inculcan. A mí me dan risa esos papás que le dicen a sus hijos ‘tienes que leer’ y solo tienen dos libros en la casa: el directorio telefónico y las páginas amarillas. A mis hermanos y a mí nunca nos dijeron qué teníamos qué hacer”, cuenta. Sus papás siempre apoyaron su carrera. “Aun así nunca fui el niño que ponían a cantar en las visitas. No tuve un papá manager, gracias a Dios. Mi infancia fue muy feliz”. Sus amigos lo describen como un niño grande. Los fines de semana se encierra a ver Los Picapiedra o los primeros capítulos de Dejémonos de vainas en Youtube. No le gustan los realities; hace unos años le propusieron ser jurado de uno de música y no aceptó. “Cuando me dijeron que yo iba a ser el bravo, dije que no. Salir como un hijueputa en televisión sin serlo no me pareció tan chévere”.

Valeriano vive en un apartamento de soltero, lleno de antigüedades, en Bosque Izquierdo, en Bogotá. Hace mercado en La Perseverancia y almuerza con frecuencia en el restaurante El Patio, su segundo hogar. Se declara hincha furibundo de James y no se pierde ningún mundial de fútbol. “Este año, algunos partidos de Colombia los vi en Alemania en la casa de mi hermana, y era muy chistoso porque los alemanes son súper contenidos para narrar fútbol. Cada vez que la Selección hacía gol, yo ponía la canción del maestro Zumaqué y se armaba la recocha”. Confiesa que lo mejor que le ha podido pasar en la vida es ser colombiano, aunque eso suene a frase de cajón. “Aquí tenemos todavía mucho por hacer, a diferencia de otros países en los que ya está todo hecho”. Cree firmemente en el proceso de paz y siente que todos los éxitos en su carrera son su aporte para lograrla.
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