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Una artista de papel

Una artista de papel

Revista Jet-set

La origamista Diana Gamboa, quien ha exhibido sus famosos vestidos de papel en el Carrusel del Louvre en París y en Art Basel Miami, fue invitada con su esposo, el artista Luis Fernando Bohórquez, a representar a Colombia en una exposición cultural en Luxemburgo en julio.
La primera vez que Diana Gamboa y Luis Fernando Bohórquez trabajaron juntos fue para la Semana Internacional de la Moda de Bogotá en el 2011. Ellos unieron de nuevo su talento para la exposición que presentarán en Luxemburgo en julio. Foto: ©Nicolás Cabrera.
Por: 11/4/2013 00:00:00
Cuando la llamaron para proponerle que representara a Colombia en una exposición cultural en Luxemburgo, la artista Diana Gamboa pensó que se trataba de una pega como la que ella acostumbra a hacerles a sus amigos y familiares. Pero la cosa era en serio. La empresa de eventos Sur Factory había visto su trabajo como origamista y quería invitarla a ella y a su esposo, el actor y escultor en metal Luis Fernando Bohórquez, a exponer su obra en julio.

La muestra se llamará El equilibrista y las mariposas en el estómago y está inspirada en su historia de amor. Diana y Luis Fernando se conocieron hace quince años en el bar In Vitro en Bogotá. Ella estaba bailando música árabe y él se le acercó sigilosamente. Hablaron unos segundos, pero los amigos de Diana se la llevaron del lugar sin que él pudiera preguntarle el número de teléfono. Esa noche, Diana llegó a casa a las 3:00 a.m., despertó a su mamá y le dijo: “Conocí al hombre de mi vida”. “Ella me preguntó cómo se llama y yo le dije: ‘Ummm, no tengo ni idea’”, recuerda. Con los pocos datos que tenía, el actor empezó a buscar a la narizona estudiante de Bellas Artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano que lo había dejado flechado, hasta que finalmente la encontró en una galería donde ella estaba exponiendo. Desde entonces no se han separado.

Han trabajado juntos en varios proyectos, como la Semana de la Moda de Bogotá y el desfile inaugural de la Semana de la Moda en el Carrusel del Louvre en París, donde presentaron una colección de trajes hechos totalmente en papel. Pero ambos coinciden en que este será su reto más grande. “El montaje va a ser enorme. Ya hicimos el cálculo y vamos a tener que pagar 10 millones de pesos de sobrecupo en equipaje. Llevaremos aproximadamente 30.000 fichas en papel, 10 vestidos en origami, 4 marionetas y 7 esculturas de animales en metal, entre las que hay tigres, pájaros, leopardos, rinocerontes, caballos alados e insectos”, cuenta Gamboa. Estos animales metálicos tendrán mecanismos de movimiento para que se desplacen por todo el escenario. “La obra es una metáfora de esos seres que andan siempre por la cuerda floja. En la primera escena hay una mujer acostada de cuyo estómago salen una horda de pájaros amarillos. En la cabecera de la cama aparece un animal en equilibrio con todo un universo adentro que vive en permanente movimiento”, anticipa Diana, que no quiere dar más pistas para que no se dañe la sorpresa.

Llevan seis meses maquetando el proyecto. Empiezan a trabajar todos los días a las 7:00 a.m. y se acuestan a las 3:00 o 4:00 a.m. del día siguiente. Diana dice que el secreto para soportar estas largas jornadas es alimentarse muy bien para evitar la deshidratación que produce el papel. Ella trabaja en la sala del comedor de su casa, en silencio. Él moldea el hierro en su taller mientras escucha vallenatos y rancheras. Cuando tienen que ponerse de acuerdo, se encuentran en el jardín y se toman un té.

Sus hijos Oliver, de 8 años, Ilona, de 7, y Fiorella, de 6, les ayudan a construir las marionetas y las estructuras robóticas. Los tres aprendieron a doblar el papel viendo a su mamá, que a su vez heredó el arte milenario de su padre, Gonzalo Gamboa. “Lo mío se dio por una experiencia emocional e intuitiva más que por un conocimiento adquirido. El origami es un encuentro constante conmigo misma. Es un idioma, es mi manera de hablarle al mundo”, asevera Diana. Su primera creación fue un vestido para su muñeca y 25 años después vestía modelos de talla europea con miles de metros de papel doblado. Ha expuesto su obra en Art Basel Miami, la Bienal Internacional de Diseño en Madrid, en el Museo de Arte Constanza en Rumania, en el Centro Cultural Alcaldía de Atenas y en la Galería Tsereteli de Moscú, entre otros escenarios culturales.

La curadora de arte Estefanía Sokoloff escribió sobre ella: “El compromiso profesional de una artista tan versátil como Diana Gamboa se enraíza en un amplio desarrollo de la estética. De esta manera tanto el diseño como el arte, la moda y la arquitectura, coexisten en sus proyectos como piezas de un gran rompecabezas. Su trabajo, serio, delicado y potente, sobrepasa siempre las expectativas porque lo que Diana Gamboa nos ofrece es la posibilidad de experimentar un instante plástico sobrecogedor”.

Además del proyecto de Luxemburgo, la pareja prepara una exposición que harán en Bercy, París, en septiembre.
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