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Fernando Cano Toma fotos de pueblo en pueblo

Fernando Cano Toma fotos de pueblo en pueblo

Revista Jet-Set

El artista bogotano abrió su exposición fotográfica de campesinos y pueblos olvidados de Boyacá. La obra está colgada en su galería Casa Cano y tiene un centenar de rostros sombríos y golpeados por la pobreza. En estos cuadros no hay PhotoShop.
El artista Fernando Cano empezó a tomar las fotos de los campesinos de Boyacá a mediados de los años 70. En su obra, casi toda en blanco y negro, irrumpe el colorido de estas imágenes de mujeres con trenzas. Foto: ©Imagen Reina/13.
Por: Edición 27416/12/2013 00:00:00
El fotógrafo Fernando Cano, de la familia fundadora del diario El Espectador, tiene la paciencia de un ave rapaz que persigue a su presa. Durante varios días, y sin perturbarse, se instala en las puertas de los mercados públicos de poblaciones boyacenses como Villa de Leyva, Santa Sofía y Chíquiza para captar las imágenes de campesinos que todavía visten ruanas, alpargatas y sombreros de felpa. Como dice él, estos personajes parecen detenidos en el tiempo y la historia de un país donde la influencia cultural extranjera le abrió paso a las gorras de marcas deportivas y a los tenis fabricados en China. “Desafortunadamente para el ojo de los fotógrafos, que somos mezquinos frente a la evolución, estos hombres y mujeres enruanados han ido despareciendo. Cada vez toca internarse más en las montañas para verlos con sus vestimentas y peinados típicos”, dijo después de inaugurar la exposición Pueblos, en Casa Cano, la galería que abrió con su hermano Camilo y su primo Ricardo Cano. Fernando empezó a retratar campesinos a mediados de los años 70. Sin embargo, esta muestra de 56 fotos solo incluye su trabajo a partir de 1981.

En estas imágenes de caseríos solitarios, de evidente rezago colonial, irrumpe un elemento visual pintoresco que es una constante en el trabajo de Fernando Cano: las cajas de cervezas y las mesas llenas de botellas que se mezclan con bultos de papas y habas. Así lo explica el curador de la exposición, Eduardo Serrano: “estas tomas son sinceras. Parecen pintorescas pero tratan de despertar conciencia sobre la soledad y el abandono del campo. Transmiten sensaciones de tristeza de estos personajes”.

La temática agraria de Cano tuvo sus antecedentes en fotógrafos como Leo Matiz, de Aracataca, quien se internó toda una vida en los pueblos indígenas y de jornaleros en México y Colombia. Otro artista, Luis B. Ramos, del municipio de Guasca, en Cundinamarca, también apeló al blanco y negro para recrear este mundo de gente humilde y marginada. La obra de Cano se expondrá hasta finales de enero del año entrante.
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