Revista Jet-Set

Tom Cruise y Katie Holmes, matrimonio imposible

La actriz le plantó una sorpresiva demanda de divorcio al actor para salvar a su hija Suri de ser convertida en una fanática de la Cienciología.

Tom Cruise y Katie Holmes, matrimonio imposible. Tom, quien cumplió 50 años el 3 de julio, decidía los papeles de Katie en el cine y cuándo podía ver a sus padres. Le exigía que se viera pálida como Nicole Kidman. Foto: AFP.

Tom, quien cumplió 50 años el 3 de julio, decidía los papeles de Katie en el cine y cuándo podía ver a sus padres. Le exigía que se viera pálida como Nicole Kidman. Foto: AFP.

Hace menos de un mes, Tom Cruise se vanagloriaba de lo afortunado que era por ser el esposo de Katie Holmes en los Premios del Friars Club, en Nueva York. “Basta con estar unos minutos con ella para saber lo maravillosa que es”, decía. Días más tarde, el 16 de junio, la pareja era captada de paseo por Reykjavick (Islandia), donde Cruise rueda la cinta Oblivion. Él lucía su habitual sonrisa, mientras que ella se veía sombría. Aunque iban tomados de la mano, por dentro cada cual iba por su lado, tal como se ha venido a saber después de que Holmes le entablara una repentina demanda de divorcio a Tom, quien se enteró de la ruptura cuando el pleito estaba en los tribunales.

Medios como TMZ.com aseguran que Katie venía tramando este movimiento hacía rato, de manera astuta y silenciosa, pues cree que su problema no es solo con su marido, sino también con la poderosa religión de la Cienciología, a la cual él vive entregado, al punto de que se dice que es el segundo o tercero en su jerarquía.

La separación de TomKat, como se conoce a una de las parejas más perseguidas de Hollywood, era una tragedia anunciada, ya que, si por un lado hacia soñar con su gran estilo de vida, por el otro fue blanco siempre de feos rumores que terminan por confirmarse. El que pasará a la historia como uno de los escándalos del 2012 en el jet-set, estalló porque, al parecer, Katie se hartó de la creciente injerencia de la Cienciología en su hogar. Según el Sunday Mirror, de Londres, ella, criada en un hogar católico, nunca se tragó del todo el cuento de este credo visto por sus críticos como siniestro.

Si bien se convirtió a la religión, nunca igualó en devoción a Tom, quien cavó la tumba de su matrimonio con su actitud cada vez más impositiva de su culto. Fuentes cercanas a TomKat le revelaron al Mirror que luego de su fastuosa boda en el 2006, él le impuso a Holmes una chaperona ciencióloga y la hizo ir a un campo para escépticos de la fe. La fama de ella de ‘esposa-robot’, no era tan de ficción, pues él era quien decidía todo en la relación, los papeles de ella en el cine, las fechas de sus rodajes, y cuándo podía ver a sus padres. Fue por ello que la prometedora carrera de la actriz se estancó. Además, Tom exigía que su mujer se viera pálida como Nicole Kidman, su segunda exesposa, y que la llamaran Kate y no Katie, apelativo que detesta. Junto a Tom, dijo el informante, Katie se tornaba oprimida e insípida.

La conocida protagonista de la serie Dawson’s Creek, tuvo las primeras dudas al año de estar casada, mas se aguantó por estar muy enamorada, afirmó TMZ.com. Pero su amor de madre la hizo rebelarse. Los medios gringos coinciden en que le empezó a preocupar la intromisión de la Cienciología en la educación de Suri, su hija única con Tom, quien a los 6 años está entrando en una edad en que la secta inicia el adoctrinamiento de los hijos de sus miembros. Ello implica las primeras sesiones de auditación, práctica de crecimiento, que incluye conectarse a un crudo detector de mentiras y revelar los más profundos y oscuros secretos a los mentores.

La gota que rebosó la copa, relató TMZ.com, fue que Tom pensaba enviar a Suri a Sea Organization, una especie de orden religiosa dentro de la Cienciología, que les enseña a los futuros fieles los más caros dogmas de sus creencias, lejos de sus padres y bajo un estricto régimen militar. Voceros de la Cienciología negaron que Sea Organization reclute a niños de 6 años, pero lo cierto es que mientras dependa de su padre, a Suri le espera un camino sin retorno hacia la controvertida religión. A Katie esto la aterró y concluyó que la única vía de salvar a su niña de la Cienciología era demandar el divorcio, citando “diferencias irreconciliables”, y la custodia exclusiva de Suri, quizá la arista más candente de la trifulca.

Tan empeñada está en ello, que, en una hábil movida, poco a poco fue trasladándose a vivir a Nueva York, donde las cortes, según Le Figaro, de París, son más dadas a conceder la tutela de un menor a un solo padre, mientras que en California se usa más la modalidad compartida. Así mismo, prefirió este estado porque allí los casos son confidenciales, al tiempo que en California son públicos.El matrimonio, informó el Daily Mail, venía mal desde el 2009, desde cuando prácticamente vivía separado.

Además de sus diferencias con su esposo, Katie se alejó de la mansión de 35 millones de dólares que compartían en Los Ángeles, porque no soportaba vivir con Connor e Isabella, los hijos que Tom adoptó con Nicole Kidman. Allí también residían su suegra Mary Lee y su cuñada Cass, con sus tres hijos, con quienes Katie se llevaba tan mal, que los echó a todos, en especial porque Cass se metía en la formación de Suri. Para rematar, los padres de Katie tenían roces con Tom.

El conflicto se agudizó en los últimos seis meses. Desesperada, Katie ha llamado a la policía en Nueva York en al menos dos ocasiones, convencida de que hombres contratados por la Cienciología vigilan el edificio donde vive y siguen sus pasos disfrazados de paparazzi. Por los mismos días del escándalo, la revista Forbes dio a conocer que Cruise fue el actor mejor pagado de Hollywood en el último año, con 75 millones de dólares de ganancias. Ello, por supuesto, agudizó el espinoso tema de cuánto le costará este tercer divorcio. En principio, la prensa aseguró que por el acuerdo prenupcial de 100 páginas que firmaron, a Katie le corresponderían tres millones de dólares por cada año que duró el matrimonio. Si este hubiera superado los 12 años se habría quedado con la mitad de la fortuna de él, valorada en más de 275 millones de dólares.

Pero los medios pusieron luego en duda esta hipótesis y, al parecer, el convenio no contempla ninguna remuneración económica para la actriz en caso de divorcio. Sus defensores arguyen que eso comprueba que ella sí se casó por amor, lo que se ha puesto en duda por años. Así las cosas, sus abogados se centrarán en obtener una buena asignación de sostenimiento para que Suri siga brillando como la niña más glamurosa de Hollywood. Expertos citados por sitios como Celebritygossip.com, opinan que Tom podría ser condenado a indemnizar jugosamente a su mujer por abusar de ella con su presión religiosa. Y si finalmente se comprueban las viejas historias sobre su homosexualidad, también le tocaría darle una millonada por engañarla y para que guarde silencio. Todo ello, según Eonline.com, ubicaría este divorcio entre los más caros de la farándula.

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