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Tinder: La app de los amantes

Tinder: La app de los amantes

Revista Jet-set

La aplicación de moda entre los solteros del mundo registra más de 75 millones de “emparejamientos”, y es diariamente instalada en 20 mil celulares. La escritora Margarita Posada, usuaria de Tinder, salió con cuatro de sus “conquistas” en red y esto fue lo que concluyó.
En Tinder, el corazón verde indica que te gusta la persona. Pero el contacto solo se da si él o ella decide marcar el corazón de vuelta. En tres semanas, Margarita tuvo 83 posibles parejos. La X, ubicada en la parte inferior izquierda de la pantalla del celular, descarta la foto del personaje y nunca más volverá a aparecer como posibilidad de conquista. La llama indica que el contacto fue iniciado pero, según la escritora, en Colombia, las mujeres siempre esperan a que sea el hombre quien inicie la conversación. Foto: ©Camila Reina/14
Por: Edición 28925/8/2014 00:00:00
Su nombre viene del verbo en inglés to tind, que significa “encender el fuego”. Su logo es, de hecho, una pequeña llama ardiendo, y se ha convertido en la aplicación o red social más taquillera para conocer gente del sexo opuesto, o mejor del sexo que a cada quien le guste. Su principio básico: todo entra por los ojos. Quien abre un perfil en Tinder debe escoger fotos de su Facebook para atraer a las personas de su preferencia que se encuentren a determinados kilómetros a la redonda. El usuario escoge la distancia (entre 2 y 160 km), y puede ajustar el rango de edades (desde 18 hasta 50) y el sexo (si quiere ver solo perfiles de hombres, de mujeres o de ambos sexos). El hecho de tomar la información básica de Facebook busca que la gente no ponga fotos falsas y que luego quien se interese pueda corroborar que esa persona existe en Facebook y no es un perfil montado, pero también que uno no vuelva a toparse con la misma gente de la que ya es amiga, de manera que quienes son sus amigos en Facebook quedan descartados y en cambio toma los amigos de los amigos de uno. 

Su segundo principio: todo entra por los ojos. Esta aplicación, que en dos años ha conectado a más de 75 millones de personas y que diariamente es instalada en más de 20 mil celulares en el mundo, no entra en detalles de afinidades o pasatiempos. Está basada en la primera impresión física a partir de una o hasta seis fotos que uno hala de su perfil de Facebook y permite poner una breve descripción. Pero no basta con que a uno le guste alguien, y aquí viene el tercer principio: uno tiene que gustarle de vuelta a esa persona para que la aplicación le permita chatear, y en esto se diferencia de los demás portales para conocer gente, como OkCupid y otros. El interés debe ser mutuo. Durante dos semanas, tuve algo así como 83 posibles parejos, de los cuales conversé con diez como mucho, y salí con cuatro: un brasileño de 30 años que buscaba el amor (y claramente en mí no lo encontró, aunque se enamoró); un editor catalán guapísimo y muy simpático con quien entablé una amistad y aún mantengo contacto por WhatsApp; un colombiano que ha vivido casi toda su vida por fuera, y un turco musulmán que vino al país a trabajar en una petrolera y que resultó siendo muy bajito y muy machista. 

El punto aquí es que después de gustarse mutuamente, las mujeres generalmente esperamos a que sea el hombre el que nos converse, y la magia de la primera impresión se pierde si todos comienzan con un trillado “Hola. ¿Cómo estás?”. De hecho, muchas lo utilizan como un detonador de autoestima, más allá de querer intimar, y aunque otras aseguran que se sienten como un objeto, la mayoría se sienten halagadas y más seguras al saber que alguien las encuentra atractivas. 

Cada vez son más las colombianas que se aventuran a instalar la aplicación, aunque los prejuicios persisten. La relacionista pública Alina Vélez no lo ha abierto, por ejemplo. Primero porque cree que el hecho de que la aplicación conecte con Facebook va a hacer que todo el mundo se entere que anda de rebusque. Una o dos amigas sí han tenido y los manes se burlaron un poco de ellas, porque en el contexto machista colombiano se cree que es para buscar sexo, no más.

Curioso que al preguntarle a un hombre, el comediante y actor Antonio Sanint, diga precisamente lo contrario con el humor que lo caracteriza: “Lo abrí hace un par de semanas y pensé que era para tirar sin compromiso, pero creo que en Colombia es para conocer gente, y yo ya conozco gente”.

Gerónimo Basile, empresario y recién divorciado, dice en cambio que intimó con un par de chicas, pero que lo cerró: “Se me salió de control”. Por su parte, a Juan Pablo Calvás, editor en jefe de La W, no le sirvió para nada: “Apenas lo tuve en el celular un mes y no conocí a nadie, eso de conocerse vía app me parece un tanto decadente”.

Esta noción de que solo la gente rara, disfuncional e introvertida utiliza este tipo de aplicaciones está mandada a recoger en otros países, en donde además las brechas socioeconómicas no son tan marcadas y por eso no son un obstáculo más para conocer gente a través de la red. El otro factor importante que hace que muchos en Colombia se abstengan de usar Tinder es la seguridad.

El director de cine Salomón Simhon (dueño del sitio de moda en Bogotá, Cine Tonalá) lo usó cuando vivió en México y en China. “Lo usé porque no conocía a nadie y aunque nunca logré concretar nada, me parece excelente la idea, pues funciona igual que el amor a primera vista”.

Juan Felipe Samper, cantante roquero de Sin Ánimo de Lucro, e hijo del reconocido publicista Francisco Samper, también salió decepcionado: “Algunos amigos me lo vendieron hace unos meses como la app perfecta para conseguir discretamente un levante y es como un mall de lo más mañé, en el que de vez en cuando sale una cosa de ‘marca’. Fue, sobre todo, chistoso ver a tantas viejas conocidas en ese plan, que te ‘pasen a la derecha’ amigas de tus exnovias, otras conocidas que uno no se imaginó que jamás harían eso, y las que nunca entendieron que la vaina se trata de venderse y ponen fotos de un perro o una reunión de amigas en la que no se puede identificar cuál es ella. A la semana lo cerré y nunca concreté nada.”

Tinder puede sorprender gratamente, pero no hay que perder de vista lo que es y que se basa en el físico de las personas. De hecho hay ya una animación viral llamada Tinderella, que cuenta la historia de una princesa contemporánea que conoció a su príncipe azul por Tinder y fue feliz en adelante (después de tener sexo casual una noche y volverse a ver nunca más), burlándose un poco de los prejuicios que aún están latentes en nuestra sociedad de que las mujeres no buscan sexo casual de la misma manera en que lo hacen los hombres. Tinder tendrá sus pros y sus contras, pero definitivamente no es para gente prejuiciosa.
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