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Arriba el telón

Arriba el telón

Revista Jet-Set

El Teatro Colón, un viejo de 122 años, acaba de reabrir sus puertas, radiante y rejuvenecido. Luego de seis años de trabajos de reparación, este Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación vuelve a brillar con su tradición de grandes óperas, ballet y artistas colombianos.
Manuel José Álvarez, director del Colón, está empeñado en que el teatro, que tiene un aforo de 848 sillas, deje de ser solo de alquiler para convertirse en un espacio de producciones propias. Foto: ©Imagen Reina/14
Por: Edición 28814/8/2014 00:00:00
La noche del pasado 23 de julio fue la reapertura del Colón de Bogotá, el teatro de ópera de mayor antigüedad en Suramérica. La cita, que cumplieron algunos de los más importantes políticos e intelectuales del país, era en la Calle del Coliseo, frente al Palacio de San Carlos. Se encontraron en los pasillos y los palcos renovados del teatro, diseñado por el arquitecto Pietro Cantini e inaugurado en 1892 por el entonces vicepresidente Miguel Antonio Caro. Esta gala revivió las veladas de ballet, óperas, conciertos y celebraciones tan importantes como el mítico banquete que se ofreció en honor al presidente Eduardo Santos en mayo de 1942, o la presentación del compositor y director Igor Stravinsky en 1960.

Gracias al trabajo del arquitecto restaurador Max Ojeda Gómez, los nuevos visitantes pudieron apreciar el color original de las paredes, el retorno de las rejillas de bronce de las taquillas y los balcones libres de los antiguos gobelinos que impedían una buena acústica. “Cantini en su bitácora dejó claro que quería el teatro amarillo, por influencia de La Scala de Milán y La Fenice en Venecia”, recuerda Ojeda. Quienes fueron ubicados en los palcos más altos, pudieron ver de cerca los cielos rasos restaurados y el regreso de la lámpara central, obra de Luigi Ramelli.

Pasadas las 7:00 p.m., ante la mirada del presidente de la República, Juan Manuel Santos; de la ministra de Cultura, Mariana Garcés, y de los cientos de invitados, se levantó el legendario telón de boca, encargado a Annibale Gatti en 1890. El artista italiano pintó a conquistadores españoles y campesinos, mezclados con personajes de óperas como Fausto, Carmen y Otelo. La reina de Escocia, María Estuardo, y la Aída de Giuseppe Verdi brillan aún más después de la restauración que tardó cerca de ocho meses, a cargo del mexicano Rodolfo Vallín Magaña. “Era la primera vez que intervenía el telón de boca de un teatro, ya que no se conservan muchos en el mundo”, dice el colombiano por adopción quien recibió la Orden al Mérito Cultural en 2009. Extendida en una plataforma armada en la platea a la que aún no le habían adecuado la nueva silletería, la tela de más de cien kilos les contó su historia desde que fue embarcada en Génova, navegó por el río Magdalena, y llegó a lomo de mula de Honda, Tolima, hasta Bogotá.

Arriba el telón, las notas de la Orquesta Sinfónica Nacional, junto a las voces del coro masculino de la Ópera de Colombia y de la soprano Betty Garcés, dieron inicio a la nueva etapa, seguida de tres días de presentaciones de Fernando Montaño, bailarín colombiano y solista del Royal Ballet de Londres. Que los artistas de la reapertura fueran colombianos no fue casualidad, ya que para Manuel José Álvarez, director del teatro, la principal tarea es darle espacio al talento nacional. Su interés es acercar a los jóvenes a la música clásica, el ballet y el circo: “Queremos convertir una sala del siglo XIX en un teatro para el siglo XXI”, dice. Cuando echa hacia atrás se ve como el “chico de veintipocos años”, que llegó de Medellín a ver un ciclo de García Lorca en el Colón. En su memoria también revive la época en la que Gloria Zea dirigía la Ópera de Colombia y él disfrutó por primera vez Pagliacci, obra de Ruggero Leoncavallo que se presentará en noviembre.
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