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Tatiana Santo Domingo ya no será princesa

Tatiana Santo Domingo ya no será princesa

Revista Jet-set

El anuncio de que Charlene de Mónaco espera por fin a su primer hijo hace más remota la posibilidad de que la heredera colombiana, nuera de la princesa Carolina, se siente algún día en el trono de los Grimaldi.
Tatiana Santo Domingo reapareció con su esposo Andrea Casiraghi en el Grand Prix de Mónaco. El bebé de Charlene lo desplaza a él del segundo al tercer lugar en la línea de sucesión al trono. Foto: Getty Images.
Por: Edición 2849/6/2014 00:00:00
Está visto que la monarquía monegasca no se rige por los mismos tiempos, códigos y costumbres de las demás casas de sangre azul del Viejo Mundo. Por eso, todo en esta familia resulta siempre tan sorpresivo, impredecible, como lo fue la conversión de la actriz Grace Kelly en princesa consorte, cuando eso era impensable, en 1956. Años después, su hijo Alberto escandalizó con la revelación de sus dos vástagos ilegítimos, Jazmin Grace y Alexandre Coste, y luego con su matrimonio tardío con la nadadora sudafricana Charlene Wittstock, cuando se sospechaba que era gay o un eterno playboy. Ahora, es justamente Charlene la que suscita asombro, con el anuncio de que está esperando a su primogénito.

La noticia ha hecho exclamar un “¡por fin!” generalizado, como cuando se casó Alberto, y modifica por completo las perspectivas a futuro de Tatiana Santo Domingo, nieta del industrial colombiano Julio Mario Santo Domingo y esposa de Andrea Casiraghi, hijo mayor de Carolina de Mónaco, princesa de Hanover, primera en la línea de sucesión al trono hasta que el bebé nazca. Como la posibilidad de que Charlene y Alberto tuvieran un heredero estaba prácticamente descartada, luego de tres años de matrimonio y una ola de escándalos y dudas sobre la veracidad de su matrimonio, no fueron pocos los que soñaron con que Andrea, a través de su madre, llegara a ser entronizado como soberano del principado, convirtiendo así a Tatiana en la primera mujer de sangre colombiana en sentarse en un trono europeo.

Con el nuevo bebé de Charlene, que se espera para finales de este año, según lo anunció el palacio principesco, la línea de sucesión al trono se modifica, pues ahora la precedencia la tendrán los herederos de Alberto II, quien reemplazó en 2005 a su padre Rainiero III, el esposo de la legendaria princesa Grace.

Es decir, todo seguirá el cauce preestablecido, si el destino no dispone otra cosa. Alberto y Charlene cumplirán la misión de darle continuidad al linaje Grimaldi, que ocupa el trono monegasco desde la Edad Media. Por su parte, Andrea y especialmente Tatiana podrán seguir con el estilo de vida discreto por el cual se han caracterizado desde que eran novios, junto a su hijo Sacha, de un año, quien ahora pasa del tercer al cuarto puesto en el órden dinástico.

¿La reivindicación de la princesa?
Desde su majestuosa boda con Alberto el 2 de julio de 2011, Charlene debió soportar todos los días una grave presión, a veces paralizante, sobre cuándo iba a darle un nuevo príncipe a Mónaco. A las versiones de que era infértil, se sumaron las de que su matrimonio con el príncipe era un fiasco, que vivía presa en Mónaco, que tenía amantes y era odiada por sus cuñadas Carolina y Estefanía. La guerra de nervios arreció con los nacimientos de Sacha, el hijo de Tatiana, y Raphaël, el primogénito de Carlota Casiraghi, hija también de Carolina. Una campaña de reingeniería para mejorar su imagen le dio la oportunidad de explicarse en revistas como Paris Match, ¡Hola!, Vogue Japón, Marie Claire y Vanity Fair Italia, a la cual le dijo: “Estar juntos ha sido siempre un desafío que nos ha unido. Tengo una confianza sin límites en nuestro amor”, y remataba: “Los hijos llegarán. Todo está en las manos de Dios”. Con este bebé, dijo Point de Vue, “la excampeona de natación está a punto de una victoria forjada en una feroz batalla”.

Así se hereda el trono en Mónaco
Desde el 8 de enero de 1297 los Grimaldi, descendientes de genoveses medio piratas y medio comerciantes, han sabido mantenerse contra viento y marea en el trono de la Roca de Mónaco. Para lograrlo, han adaptado sus leyes de sucesión a las circunstancias. La más reciente de esas reformas fue la de Rainiero III en 2000, que abría para sus hijas Carolina y Estefanía la posibilidad de ocupar el trono, al igual que para los hijos de ellas nacidos dentro del matrimonio.

Ahora, si el bebé de Charlene es un niño será ipso facto príncipe heredero y futuro soberano, dado que la ley dice que la sucesión del trono se da por descendencia directa, por orden de primogenitura con prioridad masculina. Así, si es una niña, solo será heredera presunta y gobernará el principado si sus padres solo la tienen a ella o a otras hermanas.
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