Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Sylvester Stallone, Rocky a los 70

Sylvester Stallone, Rocky a los 70

REVISTA JET-SET

El exactor de cine porno que redefinió el género de acción cumple siete décadas de vida y sigue haciendo cintas taquilleras. En Hollywood, actores y directores hacen fila para trabajar con él.
Nació el 6 de julio de 1946 en Nueva York en el hogar de un inmigrante italiano y una astróloga. Los cerca de 10.000 millones de dólares que han producido sus 35 películas hacen de él uno de los talentos más rentables de Hollywood. Cobra cerca de 48 millones de dólares por cinta y su fortuna bordea los 400 millones de dólares.
Por: Revista Jet-Set27/7/2016 00:00:00

Stallone vino al mundo con un talento singular para ser la excepción a toda regla, derribar prejuicios inamovibles y triunfar nadando contra la corriente. Al nacer, por ejemplo, el médico que lo recibió le afectó los nervios de los párpados y los labios con los fórceps que usó para sacarlo del vientre de su madre, la astróloga Jackie Labofish. A ello se debe su mirada caída y cierto arrastre de las palabras al hablar, dos defectos que habrían fulminado las aspiraciones en la actuación de cualquiera, pero que en su caso se convirtieron en los distintivos con los cuales llegó a ser uno de los intérpretes más populares del séptimo arte y uno de los mayores rompecorazones de Hollywood.

Su niñez triste, a causa de la mala relación de Jackie con su padre, el inmigrante italiano Frank Stallone, lo puso al borde de terminar como un malviviente. Nunca fue el alumno del año: peleaba con sus compañeros, provocaba incendios y les robaba sus crucifijos a las monjas que le dictaban catequesis. Lo echaron de 14 colegios, tras lo cual su madre lo envió a un internado en Suiza, el American College, donde inició sus estudios de actuación y arrancó su camino para afincarse como la personificación del sueño americano, uno de los actores mejor pagados del cine y uno de los más rentables de la industria, pues sus cintas han producido más de 10.000 millones de dólares.

Al regreso de Europa, siguió estudiando Arte Dramático en la University of Miami y de allí se fue a Nueva York. Mientras llegaba una oportunidad en las tablas, trabajó limpiando las jaulas de los leones del zoológico de Central Park y como acomodador de un teatro. En 1970, estaba tan falto de dinero, que tuvo que debutar en una cinta de porno blando, The Party at Kitty and Stud’s.

Con los 200 dólares que le pagaron, viajó a Hollywood, donde sus inicios en una película de dudosa categoría bien pudieron truncar su entrada en el cine serio. Pero Sly, como lo llaman cariñosamente en Estados Unidos, volvió a escamotear las normas con sus notables capacidades. En cuestión de tres días y 20 horas creó un guión sobre un púgil que lucha por abrirse paso en los tinglados. La obra llamó la atención de productores y directores, pero a pesar de que estaba en la ruina y con su primera esposa, Sasha Czack, embarazada, se negó a venderlo si no le daban el rol protagónico. En últimas, los productores Irwin Winkler y Robert Chartoff aceptaron sus pretensiones y la cinta, Rocky, resultó un éxito tanto de taquilla, con ganancias de 117 millones de dólares, como entre la crítica. La rockymanía contagió al planeta y el filme recibió diez postulaciones al premio Oscar, de las cuales ganó tres.

Sly no obtuvo el galardón a mejor actor ni a mejor guión original, a los cuales fue nominado, pero en compensación su celebridad creció de modo inconmensurable. Al poco tiempo, transgredía otra vieja creencia: “Las segundas partes nunca fueron buenas”. Como pionero de las franquicias, el pan de cada día de hoy en Hollywood, el actor volvió a ser clamorosamente aplaudido no solo por Rocky II, sino también por las entregas III, IV y V.

En 1982 protagonizó Fuga sangrienta, con la cual dio origen a otra saga igualmente exitosa, alrededor de John Rambo, un excombatiente de Vietnam, quien ha perdido sus derechos políticos y se enfrenta a la Policía. Así, le inyectó un nuevo aire al cine de acción, al apuntarles a los hombres jóvenes que se podían identificar con su personaje y que adoraban las escenas violentas. La acogida de la audiencia fue tal, que también vinieron Rambo II y Rambo III, la cual figuró en el Libro Guinness de los Récords como la película más violenta de 1988, con 221 actos sangrientos y 108 muertos. Aun así, nunca fue menospreciado y hoy es reconocido como uno de los hombres de cine más talentosos de la segunda mitad del siglo XX. “Stallone pertenece a una estirpe agonizante de actores que exudan en la pantalla dos cosas que le han dado su grandeza: presencia y carisma”, escribió el director Tim Butters en TheInquisitr.com.

A mediados de los noventa, toda esa gloria, que por años hizo de él la presa favorita de los paparazzi, empezó a declinar. Era de esperarse, se decía, que tras exprimir hasta la última gota de Rocky y Rambo, el público se olvidara de Stallone. Y fue ahí cuando se reveló otra vez su increíble capacidad para superar los malos pronósticos. A partir de 2006, de modo sorprendente, volvió a sus personajes de siempre. En Rocky Balboa, los fans del popular boxeador lo vieron retornar al ring, mientras que en Rambo se estremecieron una vez más con el cruento legado del veterano de guerra. Este año, ganó un Golden Globe y una nominación al Oscar por Creed: Corazón de campeón, el remate de Rocky. No contento con ello, Sly creó una nueva serie de acción, Los indestructibles, junto a viejas figuras del género como su amigo del alma Arnold Schwarzenegger, Mel Gibson y Bruce Willis, entre otros, que ha recaudado más de 1.000 millones de dólares y estrenará su cuarta entrega en 2017.

A los 70 años, el secreto de su vitalidad parece ser mantenerse a la vanguardia y desear morir en su ley, pues incursiona además en el cine de animación, con Animal Crackers, al igual que en las series de televisión, nuevo paraíso de las estrellas de Hollywood, con Omertà, basada en la novela más reciente de Mario Puzo.

LO MÁS VISTO