Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Su Majestad Felipe VI

Su Majestad Felipe VI

Revista Jet-set

Con la sorpresiva abdicación de Juan Carlos I de España, su hijo menor lo sucede en el trono con el complicado reto de sacar a flote la popularidad y prestigio de la monarquía, aun entre los enemigos de esta anticuada institución, como lo logró su padre.
Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos nació el 30 de enero de 1968 en Madrid. Lleva la sangre de las dinastías Borbón, Oldenburg, Romanov, Habsburgo-Lorena y Saxe-Coburg, entre otras. Estudió Derecho y Economía en su país, Relaciones Internacionales en Washington y es militar de carrera. Foto: Casa de su majestad El Rey
Por: Edición 2849/6/2014 00:00:00
Se dice que en España no hay monárquicos sino “juancarlistas”, porque Juan Carlos I, quien tiene boquiabierto al mundo con su abdicación, acuñó un estilo único para hacer perdurable el retorno de la Corona, hace 39 años. Ahora la pregunta es si su hijo, quien inevitablemente será comparado con él día y noche de aquí en adelante, conquistará una hueste lo suficientemente poderosa de “felipistas” como para asegurar que no pasará a la historia como Felipe el Breve, ni dará al traste con la anacrónica institución real.

En su contra tiene la timidez, herencia de su abuelo el rey Pablo de Grecia, que le ha dado fama de distante, aunque también se le reconoce que se abrió más a la gente por la influencia de su esposa, la nueva reina Letizia.

No obstante, Felipe VI cuenta con las ventajas que no tuvo Juan Carlos, quien partió de cero al llegar al trono y ni siquiera tenía un protocolo o un manual de funciones. El rey entrante, además de haber estudiado para reinar, cuenta con la larga experiencia de su antecesor, un ambiente abonado en su país y reconocimiento internacional. “Será una monarquía más socializada, más abierta a los debates de la calle (...). Mi hijo reinará con la misma idea de la monarquía como algo estable, apartidista, de nadie y de todos; pero él pondrá su sello”, dijo alguna vez su madre, la reina Sofía, y ha llegado la hora de saber qué tan acertada estuvo en esas impresiones.

El proceso para el ascenso del príncipe de Asturias como nuevo jefe de Estado del Reino de España aún deberá surtir una serie de procesos en el poder legislativo. Como lo informó la prensa de Madrid, ello se iniciará con la aceptación de la abdicación y culminará a mediados de junio con su juramento ante el Congreso y el Senado y su solemne proclamación como Felipe VI. En la realeza hispana no se estila la imposición de la corona sobre las sienes del rey.

El tercer hijo de Juan Carlos no da entrevistas pese a que argumenta que su mayor deseo es que los españoles lo conozcan. Pero quienes han tenido contacto con él lo definen como testarudo, poco amante de la improvisación, preguntón y que le da mil vueltas a las cosas, de acuerdo con un perfil que le realizó el periodista Jesús Rodríguez en El País, de Madrid, el año pasado con motivo de sus 45 años. El texto también revelaba que asumir su exigente rol no le ha resultado sencillo. “Es dormilón, malo para los deportes de balón, tiene dolores de espalda desde los 17 años (a lo mejor porque mide 1,97 metros), padece del estómago en los precipitados viajes intercontinentales y no es un prodigio del orden”, contaba Rodríguez. Esos desafíos, continuaba la semblanza, se han agravado en los dos últimos años, en los cuales Felipe ha bebido el trago amargo a causa de los escándalos alrededor de su familia, “sin perder la sonrisa ni arrugar el gesto”.

Descendiente de 18 reyes de España, entre ellos los reyes católicos y Carlos V, además de contar entre sus ancestros a Luis XIV de Francia, el rey Sol y a la reina Victoria de Inglaterra, así como a los zares de Rusia y los emperadores de Alemania, pasará a la historia como el primer monarca hispano en llevar al trono a una plebeya, Letizia Ortiz Rocasolano. Airosa, bella y elegante, ella asume su reinado luego de escándalos que han salpicado su pasado y su imagen, incluido el chisme de que conspiró para precipitar la abdicación de Juan Carlos. Al igual que Felipe, la consorte ahora está obligada a demostrar si eran fidedignas las encuestas que la mostraban como la persona menos valorada de la casa real, en contraposición con las que la señalaban como la princesa más querida por España.

A Felipe, un rey de otra generación y el más joven de Europa, le tocará así mismo cumplir su promesa de reinar más con las mujeres y de promover el cambio constitucional que le permita a su hija mayor, la infanta Leonor, sucederlo algún día por derecho propio y sin tener que renunciar a ello si sus padres traen al mundo a un hijo varón en el futuro.
LO MÁS VISTO