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Salud Hernández “Soy loca y de mal genio”

Salud Hernández “Soy loca y de mal genio”

Revista Jet-set

Acorralada, la primera novela de Salud Hernández, es el relato de una mujer que perdió a su marido y sufrió el secuestro de su hijo en zona de influencia de las Farc. La protagonista del libro tiene mucho de Salud, conocida por su lenguaje directo y arriesgado.
"Soy muy creyente, pero no soy rezandera. Nunca me aprendí las oraciones y menos el Rosario”, dice la española Salud Hernández, quien se nacionalizó en Colombia, donde vive desde hace 16 años. Foto: Imagen Reina/14.
Por: Edición 2849/6/2014 00:00:00
La periodista Salud Hernández regresó a las librerías con Acorralada, un documento en versión novelada que surgió después de dos años de conversaciones con una de las madres que recibió ayuda en la Fundación País Libre.

El libro tiene como elemento diferenciador la mirada del flagelo del secuestro a partir de Isabel, quien se enfrentó a la guerrilla durante el cautiverio forzado de su hijo. “Nunca había conocido a alguien tan valiente, que asumiera los riesgos de la denuncia sin miedo, de manera rabiosa y directa. Es tan loca como yo”, aseguró la columnista colombo-española, quien ataca a diestra y siniestra a políticos de todos los partidos e ideologías. Por sus cuestionamientos al poder y su tono desenfundado, la rodea la imagen de una mujer de mal carácter y pocos amigos.

Usted dice que es malgeniada y loca. ¿Tanto como para ir al psiquiatra? –Nunca he ido a donde uno porque soy muy racional. Conozco lo que debo cambiar de mí. Ya estoy muy mayor para sentarme en un diván. En País Libre recomiendo a todos los familiares de secuestrados que vayan a donde el psicólogo, pero ya.

¿Ha bebido de las filosofías orientales o ha buscado ayuda entre los temas esotéricos? –No tengo que buscar más allá de lo que ofrece la religión católica. Yo creo en Dios. Voy a la misa de un cura inteligente, con sermones que explican muy bien el evangelio. En La Gabarra conocí a uno igual de inteligente. Yo creo que tenía novia y se quedaba con la limosna de la parroquia.

Todo el mundo habla de su mal carácter. ¿Será porque no la conocen? –Soy malgeniada, pero perro que ladra no muerde. No soy de rencores en el corazón. He notado que con los años me he vuelto más rabiosa y hasta le he cogido fastidio a cierta gente. Antes no era así.

Pero no es amargura, ni porque no tiene pareja. –Me parece buenísimo que los que tenemos malgenio no tengamos una relación estable. No estamos hechos para que nos aguanten los demás.

¿Alguna vez ha vivido en pareja? –Siempre he vivido sola. Necesitaría el Palacio de Buckingham para poder convivir con alguien. Y si lo tuviera se me haría pequeño. Los malgeniados tenemos que vivir aislados, pero no quiere decir que no tengamos amigos

¿Se molestó cuando la periodista Virginia Mayer le preguntó si usted era lesbiana? –Que la gente piense de mí lo que le dé la gana. Yo no soy gay ni de clóset ni de no clóset. Me inventan muchas cosas. Si me ven con un tipo estupendo dicen que estoy disimulando y si me ven sola aseguran que soy evidente.

¿Le hubiera gustado tener hijos? –No. ¿Qué hubiera hecho con ellos? La vida me ha dado 17 sobrinos. Y a todos los regaño.

Hasta en sus columnas de El Tiempo se siente su voz de brava. –No es una medalla tener mal carácter. La vida sería más amable si la gente como yo fuera más dulce. Nunca le he gritado a los subalternos, pero le grito a la pared, sería capaz de romper el celular. Esos ataques no los entiendo.

¿Será que a la gente le molesta su tono de voz fuerte? –Si quieres denunciar hay que ser duro. No me gustan las cosas suaves y menos cuando hablo de la corrupción diaria.

Sus posiciones radicales tienen que ver con su origen español. ¿En eso nos parecemos los colombianos? –Tenemos ideologías más fuertes, quizá porque llevamos muchos más años de historia. En España sería impensable un gobierno de derecha como el de Santos que negocia con la izquierda.

Pero Santos dice que lo hace por la paz. –No es Mandela, ni Gandhi. Santos no es nadie. Es un político más, de los mil oligarcas que hay. Si se va, uno de los suyos podría asumir el relevo. Cualquiera podría tomar sus banderas.

Y tampoco le gusta Óscar Iván Zuluaga. –Es lo mismo que Santos, pero uribista.

¿Le hubiera gustado una candidatura de “Pacho” Santos, uno de sus grandes amigos? –No, porque es uribista. Lo peor para mi trabajo como columnista hubiera sido un presidente amigo. Cuando me reúno con Pacho no hablamos de política.

¿Entre Marta Lucía y Clara?
–Marta Lucía, porque coincido con sus ideas. Clara no me gusta porque es de izquierda, que tiene a los peores gobernantes. No voté por Marta Lucía porque está en el partido de Gerlein. Me revuelve las tripas.

De los expresidentes, usted dijo: “Es una tribu de ineptos, frívolos y corruptos”. ¿A quién salva? –Algunos son peores que otros. Ninguno ha combatido la corrupción. Han tratado con este flagelo por acción u omisión. Samper tuvo una campaña sucia al aliarse con el Cartel de Cali. Ni hablar del parapolítico.

Con tantas críticas no la deben invitar a muchas fiestas. –Yo misma me margino de la vida social antes de que me hagan el feo. Desde hace años no voy a un Festival Vallenato por no poner en problemas a la gente que me rodea. Hace poco asistí a un funeral y en la fila delantera estaba uno de esos corruptos. Cuando llegó el momento de la paz le hice cara de tu madre.

¿Se arrepiente por hablar mal de las pereiranas y de Diomedes Díaz? –Ya pasé la vergüenza y pedí disculpas. Aunque me encanta la música de Diomedes, es vergonzoso tratar de endiosarlo. No puede ser que el país le rinda culto a un hombre que fue machista.

También casó pelea con los antitaurinos. Fue una “faena” difícil. –Los defensores de los animales son los peores. Dijeron que me iban a matar en la plaza de toros junto a mi familia. Colombia es violenta.

Esas amenazas asustan a cualquiera. –A los miedos los enfrento cada noche. Pero logro vencerlos. En cuanto a los insultos solo me molesta cuando me dicen paramilitar y los borro de mi Twitter.

¿Cómo anda su salud? ¿Hace honor a su nombre? –Yo creo que los nombres lo marcan a uno, como escribió Juan Gossaín. Mi hermana mayor fue bautizada en honor a mi abuela materna que se llamaba Dolores. Siempre estaba enferma y sigue enferma.

¿Por qué quedarse en Colombia?
–Tengo la suerte de tener dos países. El optimismo de acá me contagia.
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