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Silvia de Dios de la anorexia a la felicidad

Silvia de Dios de la anorexia a la felicidad

Revista Jet-set

La gente supo de ella a finales de los años 80, cuando protagonizó, al lado de Carlos Muñoz, la telenovela Caballo viejo. Su belleza la hizo esclava de la apariencia y se enfermó de anorexia. Ahora, que llegó a la madurez, se ve mejor y fluye entre la actuación y un blog en el que resume sus enseñanzas sobre alimentación y espiritualidad.
A la par de su blog de salud, Silvia continúa con la actuación. Acaba de participar en la película Blunt Force junto a Mickey Rourke y graba una serie de RTI para Televisa México. Foto: Imagen Reina/14
Por: Edición 29322/10/2014 00:00:00
Silvia de Dios habla con sus grandes ojos verdes, con las manos y a mil por hora. Su cuerpo de 170 centímetros de estatura y 52 kilos se mueve ágilmente, se quita la gabardina, luego el saco de lana de colores y dice que anda con frío todo el tiempo. Atrás, muy lejos, quedó la mujer insegura de su apariencia que sufrió de desórdenes alimenticios desde los 12 años. Hace dos meses lanzó Atusalud.com.co, una página que empezó a planear en diciembre y que recoge sus conocimientos en su búsqueda de una vida saludable. “Ha sido un proceso de varios años. Comencé con la anorexia y cuando se padece esta enfermedad, uno se queda así por el resto de sus días. Se vive con una obsesión por el peso, y te aprendes las calorías de todo lo que comes”, cuenta, y se queja de la presión que sufren las mujeres desde niñas para estar flacas como unos ganchos de ropa. “No entiendo por qué Sofía Vergara no apareció antes para hacernos caer en cuenta que las curvas son chéveres y que eso es lo que deja a los hombres con la boca abierta”.

En su adolescencia un desmayo puso al descubierto sus escasos 29 kilos y de paso el escondite de las pastillas que también tomaba para adelgazar. A los 14 años, después de terapias con psicólogos y nutricionistas, aprendió a comer balanceado con 2100 calorías diarias, y a los 16 descubrió el libro de la antidieta con el que mantuvo su peso comiendo lo que quería, pero sin mezclar harinas con proteínas.

Después vino su debut en televisión, cuando según ella “recitaba los diálogos” de las escenas que compartía con Carlos Muñoz en Caballo viejo, la telenovela que protagonizaron juntos. Siguieron otras como Música maestro y Café con aroma de mujer, y mientras aprendía a actuar con los consejos de Alejandra Borrero y Jorge Cao, seguía su lucha con la comida. El desorden alimenticio le pasó factura a los 30, cuando hacía el papel de Silvia de Echeverry en la telenovela María Madrugada. “Me apareció un acné de adulto que no se tapaba con ningún maquillaje y fui al dermatólogo. Me mandó Roacutan, un medicamento que seca hasta la lluvia, era terrible. Entonces consulté al médico bioenergético de mi hermana, quien me propuso que suspendiera la medicina y dejara todos los alimentos de origen animal”. La nueva dieta dio resultado, su piel se recuperó, pero quedó en evidencia un problema hepático irreversible. Cuatro meses después del diagnóstico Silvia se fue a vivir a Australia para aprender a hablar inglés. Allí trabajó como mesera en un restaurante vegetariano y por dos años se dedicó a estudiar cocina. A su regreso a Colombia montó en La Calera su propio negocio. Aunque no duró mucho el experimento, entró en el mundo de lo orgánico. Ya no solo quiso ser vegetariana, sino que supo que era bueno consumir suplementos alimenticios y también se volvió “crudívora” (consumo de vegetales y frutas sin conservantes, sin fermentar y sobre todo sin cocinar).

La actriz acaba de participar en dos películas y graba una serie para Televisa. Es madre de Daniel Papa, su hijo de 21 años, y está lista para celebrar una década de noviazgo con el reconocido joyero Andrés Schumacher. “A mí me dio por lo de Sófocles, y como sé que nada sé, cuanto más vivo, más me doy cuenta de que me falta mucho por aprender”. Su blog tiene temas que ayudan a mantener la salud integral: ella se encarga de las recetas y los tips de nutrición, pero tiene un equipo de profesionales que escriben sobre yoga, herboristería y medicina.

A Silvia le queda bien puesto el apellido De Dios, dice que aunque su vida no ha sido fácil tiene palanca con el de arriba. Cree que Dios arma el rompecabezas: “Las cosas no suceden cuando tú quieres sino cuando deben ser. Y estoy segura de que no vine al mundo solo para actuar y a tener un hijo”.
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