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Ross Ulbricht es el Pablo Escobar de internet

Ross Ulbricht es el Pablo Escobar de internet

REVISTA JET-SET

Un nuevo libro detalla el ascenso y estruendosa caída de Ross Ulbricht, el joven texano que con su multimillonaria web de distribución de drogas y mercancías ilícitas es considerado el mayor criminal en la historia de la red informática.
Ross Ulbricht creó el sitio Silk Road en la Web Oscura para el comercio de drogas ilícitas, pero pronto se convirtió en un millonario centro de distribución de insumos para procesamiento de cocaína, armas, venenos y hasta se pensó en el comercio de órganos humanos.
Por: Revista Jet-set.30/5/2017 14:20:00

La crónica también podría titularse El lado oscuro de Silicon Valey, la meca de la tecnología en California, y de ello no se escapan ni sus más revolucionarias firmas. Son conocidos los poco presentables episodios de la historia de Facebook, Snapchat, Twitter y Tinder, cuyos dueños sacaron del camino despiadadamente a sus socios originales o los silenciaron con millonarios acuerdos. Abundan por cientos, además, los que burlaron la ley y han dejado sin empleo a miles de personas, como sucedió con los creadores de Uber y Airbnb.

Todos han puesto por encima el crecimiento de sus proyectos y su estrellato, pero ninguno ha llegado tan lejos como Ross Ulbricht, quien contrató a seis asesinos a sueldo para mantener a flote su sitio Silk Road, que contabilizó ganancias de 500.000 dólares semanales al año y medio de su lanzamiento en 2011.

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El nuevo millonario se escondía bajo la identidad de Dread Pirate Roberts, manejaba su negocio en cafés internet para no dejar rastro, vivía pobremente y escondió millones de dólares en Bitcoin y en el paraíso fiscal de Granada. Foto: FreeRoss.ORG

“Si hubiera sido evaluado por los capitalistas de riesgo tradicionales, habría sido incluido dentro de los emprendimientos más exitosos en la historia de Silicon Valley”, advierte Nick Bilton en su libro American Kingpin: The Epic Hunt for the Criminal Mastermind Behind the Silk Road, el cual ilustra lo depravada que también puede ser la revolución tecnológica, a través de la historia de Ulbricht, preso hoy en la misma cárcel de Nueva York donde se halla el Chapo Guzmán, el capo mexicano de la mafia.

Solo un dibujante tuvo acceso en 2013 al juicio a Ulbricht (de rojo) en una corte federal de Nueva York que lo condenó a dos cadenas perpetuas por lavado de dinero y tráfico de drogas, entre otros cargos. Hoy está en la misma cárcel que el Chapo Guzmán. Foto: AP.

Este guapo joven de clase media de Austin, estudió Física, Ciencia de materiales e Ingeniería en la University of Texas y en Pennsylvania State University, pero lo impactaron más las teorías de la economía libertaria. Su mayor inquietud era el modo en que las autoridades determinan qué es ilegal y qué no y ello lo llevó a fijarse en las drogas recreacionales. “El problema real de este negocio, reflexionó, es que es violento y opaco. Así, germinó una idea: ¿qué tal si se hiciera a través de una web (...) en la que los intercambios fueran justos y más transparentes?”, relata Bilton.

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A Silicon Valley, Ross llegó con sus buenos conocimientos de programador de computadores autodidacta y arrancó de inmediato. Bautizó a su sitio Silk Road, en honor de la legendaria ruta de la seda china, y lo instaló en la Web Oscura, que a través de encriptación, softwares y configuraciones especiales, les permite a sus usuarios funcionar sin la vigilancia de los gobiernos.

Foto: AP.

Silk Road ponía en contacto a compradores y vendedores, quienes repartían puerta a puerta marihuana, cocaína, heroína, LSD y otras sustancias, camufladas en cajas de DVD, baterías huecas o simples empaques con una logística muy eficiente. Pronto, se transformó en un centro de distribución de venenos para suicidarse, insumos para procesamiento de cocaína y cianuro, pistolas Beretta, fusiles AK 47 y hasta se habló de comerciar órganos humanos.

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El proyecto, todo un fenómeno, ingresó 100 millones de dólares en su primer año y la predicción era que alcanzaría los 1.000 millones de dólares en 2014. Aún así, Ross no podía ser registrado en los medios como el nuevo genio del e-commerce. Más bien, tenía que seguir escondido bajo la identidad de Dread Pirate Roberts, que se volvió un mito en el ciberuniverso.

Lyn y Kirk Ulbricht, los padres de Ross, abatidos tras oír la sentencia de dos cadenas perpetuas de su hijo. Insisten en que él no tuvo un juicio justo y fundaron el movimiento Free Ross Ulbricht para que se le haga justicia. Foto: AFP.

Pero un día, su empleado Curtis Green fue arrestado por narcotráfico y Ross descubrió que le había robado 350.000 dólares, por lo que quiso mandarle un hampón que a punta de golpes lo convenciera de devolverle el dinero. Pero se persuadió de que el incidente erosionaría la confianza en que se basaba Silk Road y resolvió mandar a matarlo, a modo de ejemplo para sus enemigos.

En ese momento, cuenta Bilton, Silk Road era usada en todo el planeta, pero se había vuelto ingobernable y Ross, víctima de hackers que lo extorsionaban, era cada vez más frío en su empeño por mantenerse. “No había ley, sino su ley. Era Dios (...) La línea entre lo bueno y lo malo se fue corriendo hasta que se abrió un abismo y era imposible saber quién era Ross y quién Dread Pirate Roberts”, se lee en el libro.

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 Ulbricht es visto ahora como un héroe y mártir de las ideas libertarias y la legalización de las drogas, por parte de miles de seguidores anónimos como este, que posan con el cartel en su defensa en las redes sociales. Foto: Free Ross/ Facebook.

El nuevo millonario se sumió en la paranoia. Muy solitario, operaba el negocio desde cafés internet o sitios de citas amorosas para no dejar huella. Vivía en un apartamento barato bajo otro nombre, compró documentos falsos, escondió la fortuna en Bitcoin (la moneda virtual) y ocultó efectivo en el paraíso fiscal de Dominica. A esta isla del Caribe pensaba huir en caso de que viera venir a los agentes federales, los cuales ya estaban tras la pista del enigmático Dread Pirate Roberts, a raíz de un artículo del sitio Gawker.

El ‘Salvaje Oeste’ que había creado en internet era tal, que se vio permeado por las más temibles organizaciones del hampa. El mismo Ross les pagó 730.000 dólares a seis sicarios para que asesinaran a dealers y hackers que lo habían chantajeado. “Así habría sido (el mafioso colombiano) Pablo Escobar si hubiera existido en la era de internet”, apunta Bilton con razón, pues al estilo de los capos, Ross tenía su consigliere (consejero), Variety Jones, pero solo se comunicaba con él por la red y nunca lo vio en persona.

Varios manifestantes se agolparon en la puerta de la corte donde Ross fue juzgado. Aseguran que la cadena perpetua es excesiva, pues al no haber víctimas por sus acciones en Silk Road tampoco hubo crimen. Foto: AFP.

En su frenesí, Ulbricht no se percató de que el hombre al que le pagó 80.000 dólares para exterminar al traidor Curtis Green era un agente infiltrado de la DEA, que en conjunto con otras agencias estatales detectó un error en sus códigos de programación que les permitió entrar en Silk Road y descubrir quién era Dread Pirate Roberts. Los federales, finalmente, sorprendieron a Ross en la San Francisco Public Library, con 2 dólares en su bolsillo. En realidad, tenía decenas de millones de dólares en Bitcoin en su laptop más otros tantos millones en dos USB guardadas en su mesa de noche.

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A sus 33 años, espera hoy el resultado de la apelación de la sentencia de dos cadenas perpetuas que le fue impuesta en 2015 por lavado de dinero, delitos informáticos y conspiración para traficar drogas. La Fiscalía cree que los planes de asesinato no se cumplieron, pero la pena impuesta se ve como una condena implícita por planearlos. Su familia fundó el movimiento Free Ross Ulbricht, que aglutina a un creciente número de seguidores que lo ven como un héroe de la legalización de las drogas.

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