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Señorita Guajira la salvó un milagro

Señorita Guajira la salvó un milagro

Revista Jet-set

Vivian Martínez, la nueva Señorita Guajira, llegará al Concurso Nacional de Belleza con un premio que vale más que cualquier corona: la nueva oportunidad que le dio la vida después de que le extirparon un tumor en los pulmones. Este es su testimonio.
Después de que le extirparon el tumor, siguió la vida para la periodista Vivian Martínez, la nueva Señorita Guajira. La joven hace dos horas diarias de ejercicios, trabaja y toma clases de pasarela. Foto: Gerardo Gómez/13.
Por: Edición 26514/8/2013 00:00:00
La joven de 22 años se postuló al concurso regional de Señorita Guajira en un segundo intento por ganarse la corona. Justo cuando envió los papeles a las directivas del certamen departamental, una incurable virosis la llevó a la clínica, donde los médicos descubrieron que tenía un tumor. Pasado el susto, Vivian Martínez se alista para viajar a Cartagena.

¿Cómo descubrieron el tumor? –Con el estrés de la preparación me enfermé. Me dio gripa durante dos semanas, con una tos continua que se confundió con un cuadro alérgico. Fui tres veces a emergencias, pero no mejoraba. Me hospitalizaron y a través de una broncoscopia se dieron cuenta de que tenía un tumor en los pulmones. Era asintomático porque nunca tuve molestias.

Hasta pensaron que la gripa incisiva fue consecuencia de una cirugía que se hizo en la nariz. –Sí, pero lo descartaron de inmediato. Hace dos años me ampliaron los cornetes para respirar mejor, una cirugía funcional, y de paso me hice el retoque estético.

Antes de que la operaran estuvo en una silla que no era propiamente el trono real. –En la emergencia de la clínica me dejaron sentada en una silla durante 24 horas, porque no había cuartos de hospitalización. La presión de mi mamá y mis compañeros de trabajo permitió una atención mejor.

Pero el calvario no termina ahí. –Duré quince días hospitalizada. No me operaron inmediatamente porque tenían que hacerme unos exámenes. Luego, no aparecía el especialista en este tipo de intervenciones.

¿Se enfrentó a la posibilidad de morir cuando le dijeron que tenía un tumor? –No, confié mucho en Dios. Nunca lloré, nunca estuve triste. Nunca me pregunté: “¿porqué me pasa esto a mí”. Nada de esos dramas. Estaba concentrada en mis sueños de ser reina.

¿Qué riesgos tuvo la cirugía? –Los normales por los efectos de la anestesia. Temían que me diera una hemorragia durante el posoperatorio. Además, no me podía dar gripa.

¿Estudió la posibilidad de renunciar al certamen regional? –Le dije a Dios: “si la corona es para mí, ponla en el camino”. Nunca dije: “voy a renunciar”. Siempre luché por lo que quería.

¿Pensó que perdería la belleza por culpa de la enfermedad? –Al médico le dije que no me podía dejar cicatrices. Entonces me hicieron la fisura en la axila para poder extraer el tumor. Debajo del brazo nadie me la ve.

¿En su vida hay un antes y un después del tumor o todo siguió igual? –Uno cree que lo tiene todo, pero si no hay salud no hay nada. Creo que ahora estoy más madura y entregada a Dios.

¿Y la vanidad qué? ¿Sigue preocupada por los 90-60-90? –Aunque fuera la más bella del mundo, pero sin salud, no tendría motivación. Cuidar la belleza física es importante porque demuestra que se tiene una gran autoestima. Lo malo es que esa cara bonita conduzca a la arrogancia. Por dentro uno no debe tener maquillaje.

En La Guajira, mágica como la describe Gabo, se apela a la religiosidad y creencias populares en momentos difíciles como el suyo. –Solo me aferré al Señor de los Milagros de Buga. Me llevaron un aceite de sanación que me untaba en la espalda. También bebí mucha agua bendita, que mi novio consiguió en la iglesia del Señor de los Milagros del barrio La Soledad, de Bogotá.

Otro distintivo de los guajiros es la romería impresionante de familiares y amigos en la clínica cuando tienen un enfermo. –Tuve muchas visitas, hasta la de Diomedes Díaz, a quien por esos días le extrajeron un quiste en la columna.

Usted es única hija. Lo del tumor debió ser terrible para sus padres. –Fue duro, pero les di valor. Mi tranquilidad se la transmití a ellos.

¿Espera cautivar al jurado de Cartagena con su historia de vida? –Este episodio ya pasó y por lo tanto no le haré más publicidad. Solo espero contarlo como testimonio de esperanza en caso de que alguien lo necesite.

¿Qué secuelas dejó la intervención quirúrgica? –Nada. Me levanto a las 4:00 de la mañana. Durante el día trabajo en la revista Elenco. Las clases de pasarela son por la noche. Los fines de semana tengo seis horas de preparativos.

¿Cuál fue el resultado de la biopsia? –El tumor no comprometió otros órganos. Salió benigno. Mi vida es un milagro.
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