Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Los Grimaldi ¡se creció el clan!

Los Grimaldi ¡se creció el clan!

Revista Jet-set

Mientras que otras monarquías se enfrascan en trifulcas, la cada vez más extensa familia principesca se muestra dichosa y unida en los emblemáticos festejos veraniegos de Mónaco.
Gad Elmaleh y su novia, Carlota Casiraghi; Andrea Casiraghi y su esposa, Tatiana Santo Domingo (vestida por Missoni); los príncipes Alberto y Charlene; la princesa Alexandra de Hanover, y su madre, Carolina, princesa de Hanover, posaron para la foto en la alfombra roja del nuevo Yacht Club de Mónaco. Foto: AP.
Por: Edición 2868/7/2014 00:00:00
Los Grimaldi fueron la primera dinastía en el trono que comprendió que para sobrevivir tenía que rodearse de mundo y no ser esclava de prejuicios anticuados e inútiles como los que dieron al traste con sus similares de países vecinos. Los soberanos monegascos rompieron viejas tradiciones al convertir a mujeres sin gota de sangre azul en consortes, por ejemplo, y ahora, esa apertura los ha unido en una extensa familia con miembros de las más variadas procedencias.

Así se pudo apreciar a finales de junio pasado, cuando el clan en pleno se dio cita en la inauguración de la nueva sede del Yacht Club de Mónaco, otro epicentro de la high life que constituye el gran atractivo del principado mediterráneo. Las imágenes muestran cómo ha crecido la familia Grimaldi, que cuenta ahora con los toques latinoamericanos de Tatiana Santo Domingo, la esposa colombiana de Andrea Casiraghi; argelinos de Gad Elmaleh, el novio de Carlota Casiraghi; italianos de la condesa Beatrice Borromeo, novia de Pierre Casiraghi, y sudafricanos de Charlene, la esposa de Alberto II y quien espera al heredero del trono.

Con el nuevo bebé en camino, los Grimaldi ven colmada la dicha que ya les dio el año pasado la llegada de Sacha, el hijo de Tatiana y Andrea, así como la de Raphaël, el hijo de Carlota y Gad. Como dijo Paris Match, “la llegada de una nueva generación tiene al principado lleno de buenos augurios. Los niños hacen olvidar los dramas del pasado”.

De ese ayer, los descendientes de Rainiero III y Grace quieren más bien reavivar las ambiciones de esta célebre pareja que se empeñó en convertir a Mónaco en el refugio predilecto del jet set y la buena vida. Para lograrlo de nuevo, los elementos parecen estar completos: un soberano casado con una princesa linda, elegante y capaz de darle continuidad al linaje, rodeado por una familia que se esfuerza por mostrarse unida y moderna.

Reflejo de ese deseo de promocionar a Mónaco es el Yacht Club, fundado por Rainiero en 1953, cuyos 1300 miembros de 66 nacionalidades hacen de la Roca la capital del yachting. A la nueva sede, obra del arquitecto Norman Foster, llegó Alberto en su calidad de presidente de la asociación desde hace 30 años. A su lado, Charlene exhibía, según Paris Match, “una nueva serenidad”, seguro por su estado de buena esperanza que hasta hace poco se consideraba improbable. “Parecen lejanos los días en que se decía que Charlene era odiada. Desde el anuncio de su embarazo, las críticas se han evaporado, vencidas por la sonrisa de la futura mamá”, comentó la revista francesa, a la cual un monegasco le declaró: “Nos tomamos nuestro tiempo para querer a las personas”.

Carolina, princesa de Hanover y hermana mayor de Alberto, apareció rodeada como siempre de sus cuatro hijos, todos de la mano de sus parejas, a excepción de la pequeña Alexandra. Sorprendió la ausencia de la princesa Estefanía, la hermana menor de Alberto, pero causó buena impresión la asistencia de sus hijos mayores, Louis y Pauline Ducruet, quienes siempre parecen relegados de las grandes citas sociales del principado.
LO MÁS VISTO