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Santiago Cruz, sinfónico y enamorado

Santiago Cruz, sinfónico y enamorado

REVISTA JET-SET

El artista ibaguereño agotó la boletería de los dos conciertos sinfónicos que dio en Medellín y Bogotá, y fue tal su éxito que hará un tercero en septiembre. Con esto, entra en la onda de artistas como Andrés Cepeda y Fonseca que le han dado un sonido clásico a sus canciones. Además está por lanzar su más reciente sencillo Vida de mis vidas, inspirada en su esposa María Paz.
El músico colombiano dará un nuevo concierto sinfónico el 10 de septiembre en Bogotá en el que cantará temas de su reciente álbum Equilibrio. A las dos presentaciones anteriores asistieron más de 4.000 personas.
Por: Revista Jet-Set10/8/2016 00:00:00

Con una carrera de década y media el cantante no deja de sorprender a sus seguidores, esta vez cantó sus románticos éxitos en formato sinfónico con la Banda Sinfónica de la Universidad EAFIT de Medellín y la nueva Orquesta Filarmónica de Bogotá y agotó boletería. Para el músico interpretar sus canciones en este formato significó un desafío: “El reto vocal es muy grande, es una experiencia distinta porque uno está acostumbrado a llevar el ritmo con la batería o con el instrumento que toca y aquí no es así. Me mantuve fiel al formato de la orquesta, tenía que estar atento a las instrucciones del director y pendiente de los arreglos. A veces me sentía como la Pantera Rosa cuando iba a pasar la calle y lo hace en el momento menos apropiado”, dijo.

Para él fue una experiencia diferente, tuvo que cambiar sus jeans por un traje y cantar acompañado por virtuosos músicos de cámara. El primer paso fue seleccionar el repertorio que incluyó éxitos como Desde lejos, Y si te quedas, ¿qué? y No te necesito. Luego vinieron largas horas de ensayo con más de 70 músicos colombianos que lograron conectarse con sus melódicas letras. “Este es el sueño de cualquier artista. Disfruté mucho de la majestuosidad que se consigue con este tipo de arreglos y de toda esa carga emotiva que te envuelve y te lleva a un viaje maravilloso”, contó Santiago, quien en alguna ocasión dijo que el escenario es el lugar más cercano al cielo.

Estos dos conciertos de Aquí me tienen sinfónico hicieron parte de la recta final de su exitosa gira Estar vivos, que lo ha llevado a 18 ciudades de América Latina y Colombia. El resultado fue tan emocionante que el artista programó una nueva presentación para el 10 de septiembre. Este es un nuevo paso en su carrera que ya cumple 13 años y pone su música en un contexto diferente, lejos del pop y más cerca de los violines.

Pero esa no es la única noticia musical que lo tiene en la mira de sus fans por estos días. A finales de este mes presentará el sencillo Vida de mis vidas, una canción coescrita con Vicente García, que le dedica a su esposa María Paz. “Es una celebración poder estar con la persona que quieres, yo soy de los que cree que uno viene varias veces a este mundo a aprender cosas y con ella venimos caminando juntos de la mano hace mucho rato y así seguirá siendo”, dice Santiago, quien tiene alma de poeta y eso se ve reflejado en sus canciones que están en la memoria y en el corazón de más gente de la que él se imagina.

En sus composiciones también lo inspiran sus dos hijos: Violeta, de 3 años, y Salvador, de 1 año y 2 meses. “La canción Luz Violeta tiene que ver con lo que me generó verla en las ecografías, es un tema emotivo y melancólico. Mi Súper Héroe la escribí al día siguiente de que nació Salvador y es una canción de fiesta, juguetona, divertida y con mucho ritmo”, cuenta el músico, quien hace un año y medio se fue a vivir a Ibagué para ver crecer a sus hijos en un ambiente tranquilo.

Para él lo más importante es su familia y a veces siente nostalgia de no poder pasar más tiempo con ellos como quisiera. “La vida de papá teniendo que viajar tanto es muy dura, sobre todo porque la niña ya está más grande y reacciona, me castiga durísimo. El día que me voy está tranquila, pero mientras estoy por fuera no quiere hablarme y se esconde cuando la llamo”, cuenta. Por eso cada vez que puede trata de que lo acompañen a sus giras o conciertos. “Violeta estuvo un mes en España durante la grabación de mi disco Equilibrio. Estaba muy chiquita pero se aguantó el viaje, además disfruta mucho de esos espacios porque le gusta la música, es artista”, dice el orgulloso padre.

Sus hijos no son su único amuleto, antes de subirse al escenario hace con su banda la oración de la serenidad y se escribe una palabra en su mano derecha que tiene que ver con lo que está sintiendo en ese momento. “En el sinfónico no lo hice porque era muy elegante y ya estoy bastante matachinado para añadirle más”, dice, refiriéndose a los más de diez tatuajes que tiene impresos en su cuerpo. Cada uno tiene un significado, menos el primero. “Ese día me fui de fiesta y terminé con un tatuaje, es un tribal que me encanta. Solamente recuerdo el momento en que salí de mi casa y al otro día me levanté adolorido”, bromea. Tiene dibujada una ‘V’, que es la inicial del nombre de su hija; el código de barras de su primer disco, el símbolo de su quinto álbum de estudio Equilibrio, el logo de su nombre artístico y una cruz. Está esperando a que su hijo, Salvador, crezca para hacerse uno nuevo: “Ya lo tengo planeado pero necesito que él esté más grande porque va a tener mucho que ver”, dice.

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