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Sandra Borda es la nueva cara de Red+Noticias

Sandra Borda es la nueva cara de Red+Noticias

REVISTA JET-SET

La presentadora que reemplazó a Camila Zuluaga en Red+Noticias es politóloga de la Universidad de los Andes y decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Jorge Tadeo Lozano. Su fuerte es el análisis y rompe con el estereotipo de las conductoras de estos espacios noticiosos en Colombia porque no cumple con el promedio de edad y tiene tatuajes en el cuerpo.
Se ha formado con reconocidos periodistas del país como Néstor Morales y Álvaro García. “Tengo un agradecimiento especial por Rodrigo Pardo porque de él aprendí que uno puede ser inteligente sin necesidad de ser arrogante”.
Por: 19/10/2016 00:00:00

Sandra es la antítesis de las presentadoras de televisión. “Yo no soy periodista, soy más vieja que el promedio y además tengo tatuajes”, bromea. En su brazo izquierdo tiene dibujado un pavo real albino que para ella simboliza esa etapa de la vida en la que ya no está pendiente del qué dirán; y en la espalda, una mandala, que representa la integralidad.

Siempre fue escéptica de mostrarlos en cámara porque el público colombiano es muy conservador, pero el día de la firma del proceso de paz en Cartagena, el famoso pavo dejó de esconderse y salió a la luz. Eso generó muchos comentarios en las redes sociales. “La mayoría fueron positivos, aunque también hubo alguien que me dijo que no me confundiera, que estaba presentando una noticia sobre los acuerdos de paz y no Rock al Parque”, cuenta con frescura. Se mandó a hacer los tatuajes a los 30 y pico de años, cuando tenía claro lo que quería. “Me gradué del Sagrado Corazón, un colegio de monjas bastante conservador y en esa época no me atrevía a hacerme esas cosas. Ya después no me importó, en lo único que pensé era en si me iba a doler”, recuerda.

Antes de ser presentadora, Sandra fue analista de Blu Radio y de la sección internacional de Red+Noticias. Hace dos meses Álvaro García le propuso reemplazar a Camila Zuluaga y cuenta que al principio no fue fácil. “Eran unos zapatos muy difíciles de llenar, pero por fortuna Camila y yo somos muy distintas. Nunca hubo el problema de tratar de convertirme en ella porque era imposible, tenemos profesiones, edades y estilos muy diferentes”.

Para esta politóloga de los Andes, de 42 años, que tiene nombre de reina de belleza, llegar a los medios ha representado un desafío: “Nosotros los académicos no estamos acostumbrados a prestarle tanta atención a la apariencia física y en el noticiero es necesario”. Tuvo que ponerse a dieta y hace ejercicio cuatro veces a la semana con un entrenador personal. Su clóset cambió sustancialmente y ya no usa tantas prendas negras como antes. “Ahora le presto un poco más de atención a lo que me pongo, ha sido un redescubrimiento chévere”.

Sus exalumnos de la Universidad de los Andes le dicen que está muy cambiada, pues estaban acostumbrados a verla sin maquillaje y vestida de una manera más informal. Durante un tiempo, Sandra fue profesora de Relaciones Internacionales, Política Exterior Colombiana, Política Exterior de Estados Unidos y Metodología de Ciencia Sociales, pero hace un año se retiró por falta de tiempo. “Quiero retomar las clases el año entrante, para mí es muy importante el contacto con los estudiantes”, dice.

Es la decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Tadeo, y todos los días se va caminando de la universidad a los estudios de Claro que quedan en la Macarena, en Bogotá. Todavía no se acostumbra a que la reconozcan en la calle y sufre de timidez. Cuando alguien la saluda empieza a pensar dónde lo conoció y se le olvida que lo hacen porque la ven en el noticiero. Es tranquila, disciplinada, habla pausadamente y sin libreto.

Cuenta que lo más difícil ha sido aprender a leer el telepronter y ponerle “sentimiento”, como dice el vallenato. Aunque cada día se siente más cómoda, menos artificial, y se involucra emocionalmente con las noticias que presenta. “Mentiría si dijera que el día que tuve que transmitir en vivo el resultado del plebiscito no estaba afectada. Yo siento la política, no soy un espectador pasivo”, asevera.

La tesis de Sandra del doctorado en Ciencia Política en la Universidad de Minnesota, Estados Unidos, fue sobre la internacionalización de conflictos armados en Colombia y por eso habla con toda propiedad sobre el tema. “Seré inmensamente feliz el día que pueda decir al aire que este país empieza a vivir en paz, ese día me puedo morir tranquila”.

Le encantaría entrevistar a Barack Obama. “Es un personaje fascinante, es el único presidente de Estados Unidos que ha escrito y publicado un artículo académico mientras está en el cargo”. Lo más curioso es que estuvo a punto de cruzárselo varias veces en 2000 mientras estudiaba un máster en relaciones internacionales en Chicago y para ir a la universidad tenía que pasar por la casa de los Obama. “En esa época él ya era reconocido pero yo no le paraba tantas bolas, para serte honesta”, dice, como queriendo devolver el tiempo.

La prioridad de Sandra es el trabajo y tiene muy poca vida social, es soltera y no cree en el matrimonio. “He pasado dos veces por la experiencia de vivir en pareja pero si me preguntan si quiero estar con alguien hasta que la muerte nos separe, la respuesta es no”. Defiende su libertad por encima de todo y prefiere tener amigos con los que pueda ir a cenar o a ver una película de cine independiente, como le gustan a ella.

Es una lectora voraz, admira a José Saramago y a Orhan Pamuk, y ahora está encarretada con el libro La ley del menor de Ian McEwan, que recomendó en Twitter un profesor de la Sabana. Ve poca televisión y cuando lo hace prefiere periodísticos internacionales como GPS de Fareed Zakaria que es la brújula que la orienta para presentar la información de una manera que no sea “ladrilluda”. También se inspira en los comediantes políticos gringos como John Oliver, a quien considera un Dios.

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