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Samy Bessudo el nuevo piloto de Aviatur

Samy Bessudo el nuevo piloto de Aviatur

Revista Jet-set

El joven empresario asumió la presidencia de la agencia de viajes Aviatur, que consolidó su padre en los últimos 40 años. La llegada de Samy no implica la salida de Jean Claude Bessudo, quien le delegó a su hijo las estrategias para enfrentar una época en que se dispararon las compras on-line de pasajes y estadías hoteleras.
Antes de llegar a la presidencia de esta agencia de viajes, Samy Bessudo pasó por varios cargos, entre ellos el de auxiliar de su papá, Jean Claude Bessudo. Aquí, junto a una escultura inspirada en Danielle Bessudo, la madre, que domina la oficina principal de Aviatur. Foto: ©Camila Reina/14.
Por: Edición 28814/8/2014 00:00:00
Es miércoles pero parece un día lunes, de esos que tienen trabajo acumulado de muchas semanas. En el escritorio de Samy Bessudo, el nuevo presidente de la agencia de viajes Aviatur, reposa una resma de cartas que lee y firma con rapidez y seguridad como si llevara muchos años en este empleo que asumió apenas en julio pasado. “Yo siento que me muevo como pez en el agua. Es lo mío. Y es que llevo más de una década en esta empresa”.

La llegada de Samy a la silla más importante de esta compañía turística no implica un cambio de batuta en el grupo económico Aviatur, que fue creado a finales de los años 50. Jean Claude Bessudo, su padre, seguirá al frente de las 26 empresas que incluyen la propia agencia de viajes, servicios médicos, trámites aduaneros y alianzas bancarias para la financiación de paquetes turísticos, entre otras. “Mi papá quiere trabajar muchísimos años más. Todavía no ha dado muestras de que se irá a vivir a las islas del Rosario o algo por el estilo”.

Samy Bessudo, egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana, aterrizó en la empresa familiar hace 12 años, después de un corto paso por la Cancillería, pero tan significativo que le sirvió para entender que la política y los temas de asuntos internacionales no movían la aguja de su pasión profesional. En medio de aquella crisis laboral habló con Jean Claude, quien le dio el puesto de cobrador en el departamento de pagaduría, prácticamente de mensajero. Luego lo ascendió al cargo de director de la Fundación Aviatur, un organismo que promueve programas ambientales y de inclusión social en las zonas vulnerables del país.

Siempre ha tenido de jefe al propio padre, con la claridad de que en su relación de subalterno no goza de favoritismos ni de ventajas salariales. Con la formación de Jean Claude Bessudo, el joven ejecutivo entendió el ADN de una empresa que moviliza un pasajero por cada tres colombianos, que tiene presencia en todo el país con 350 oficinas y que emplea a 4000 trabajadores. “Mi papá me da consejos ligados a los temas éticos. Siempre me habla de ser responsable, humilde y de respetar al otro. Su estilo es competir, pero sin buscar el quiebre. Él nunca nos ha impuesto nada ni a mí ni a mis hermanas”. Precisamente, las actividades de ellas están muy lejos del renglón turístico de la economía: Ann es diseñadora de jardines colgantes, y Sandra trabaja como directora de la Agencia de Cooperación Internacional del gobierno de Santos.

Samuel Bessudo tomó las riendas de la presidencia de Aviatur justo cuando planeaba un viaje a Islandia, donde se avistan las auroras boreales más coloridas del mundo. Le faltaba conocer este destino después de conquistar los cinco continentes, desde Japón hasta Brunei, y de la Sierra Nevada al Cañón de Colorado.

¿Cuál de todos los viajes de su vida tiene en la memoria? –Cuanto más viajo al extranjero más valoro lo nuestro. Recuerdo con especial cariño el de San Pedro de Atacama y Ciudad Perdida en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Por ser hijo de Jean Claude, ¿siempre ha viajado en primera clase? –Yo fui mochilero. Lo disfrutaba mucho porque estaba con buenos amigos. Dormimos en carpas y hasta en un carro cuando recorrimos los parques naturales de Yellowstone y el Gran Cañón, en Estados Unidos.

¿Qué tipo de atractivos busca en los viajes? –El contraste entre la gastronomía popular y los restaurantes manejados por chefs premiados. Busco las plazas de mercado más que las zonas rosas o de la rumba.

Mucha gente percibe a Colombia como un destino costoso. –Y lo es, pero cada vez menos. Esto obedece al crecimiento de la oferta hotelera. La competencia es dura. No sé si hay gente para tanta cama.

¿Qué le falta al país para atraer más turistas? –La paz. Pero mientras llega hay que diseñar políticas. Hay que tener claro si queremos parecernos a Cancún o a Costa Rica, donde conjugan el turismo ecológico, el de lujo y el empresarial.

Pero tenemos todo eso. ¿Entonces qué pasa? –Hay turismo ecológico, pero sin infraestructura hotelera, de servicios públicos y de vías. Y no me refiero a hoteles cinco estrellas de cemento, si no en armonía con la naturaleza.

Con un tono apocalíptico se habla de que las compras por Internet de pasajes y de estadías hoteleras acabarán con las agencias de viajes tradicionales.
–No creo. Mucha gente prefiere la seguridad de viajar a través de una agencia donde te puedes quejar frente a un asesor las 24 horas al día. Qué bueno ser atendido por un personal calificado que entrega todo tipo de información acerca de los destinos turísticos.

¿Qué retos tiene frente a Aviatur? –La gente nos percibe como una agencia costosa, pero eso es mentira. Es que somos serios y responsables. Con esta fortaleza queremos llegar a los jóvenes que compran a través de Internet. Nuestra página virtual es visitada por 5000 usuarios diariamente. El dos por ciento de ellos concretan negociaciones.
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